Bol. Micol. Lazarillo, 6. (2017) 3
C
on este número 6 del Boletín Micológico Lazarillo, que-
remos continuar la andadura de dar a conocer la dives-
dad fúngica de la provincia de Salamanca a todos los
acionados, estudiosos y profesionales de la Micología.
En este número presentamos una monografía sobre el orden
Gasterales, s. l., (antigua clase Gasteromycetes), que en la actua-
lidad está repartida en numerosos grupos merced a los estudios
de biología molecular sobre el ADN (ácido desoxirribonuclei-
co), los cuales están revolucionando la taxonomía en general, y
la taxonomía micológica en particular. Hemos querido mantener
la taxonomía clásica por estar los acionados familiarizados con
ella y porque los cambios en taxonomía molecular son frecuen-
tes y no sabemos cómo acabará, si es que algún día termina.
Además, hemos incluido un artículo sobre una zona salman-
tina relevante en cuanto a su naturaleza, como es el bosque de La
Honfría, en el término de Linares de Riofrío, dentro de la sierra de
Las Quilamas, y que está propuesta como espacio natural pro-
tegido por parte de la Junta de Castilla y León. Dos artículos de
taxonomía para dar a conocer dos especies raras de gasterales que
hemos encontrado en la provincia como son: Phallus rubicundus,
especie americana que crece en los maizales de regadío y Myco-
calia duriaeana, una pequeñísima seta que crece sobre madera.
Y otros dos artículos, en este caso de etnomicología, uno de ellos
sobre los Hongos sagrados (neurotrópicos o alucinógenos) a nivel
mundial y que fue objeto de exposición en una conferencia im-
partida por el vicepresidente de Lazarillo, dentro de las Jornadas
Micológicas de 2012 que organizamos cada mes de noviembre;
el otro sobre etnomicología local en el que se muestra el uso de
Fomes fomentarius para elaborar secadores de moscas de pescar.
Por último, se siguen relatamdo nuestras actividades a través de
las Crónicas Lazarillenses que nos redacta nuestro amigo Gerardo.
Asimismo, incluimos unas recetas hechas con gasterales de nuestros
colaboradores micogastrónomos; al igual que unas recensiones bi-
bliográcas de publicaciones micológicas de los últimos años y unas
acuarelas de nuestra compañera María del Mar Martín Sánchez.
Con todo ello, queremos que nuestros asociados y
otros lectores conozcan nuestro patrimonio micológi-
co y nuestro entorno salmantino, así como aspectos de in-
terés de los organismos que llamamos hongos.
Juan Manuel Velasco Santos
Coordinador del Boletín Micológico Lazarillo
(Asociación Micológica Salmantina Lazarillo)
PRESENTACIÓN
Bol. Micol. Lazarillo, 6. (2017)4
Comite editorial
Andrés García García
José Ángel Hernández Melchor
Juan Carlos López Sanz
Juan Manuel Velasco Santos
Coordinador de este número
Juan Manuel Velasco Santos
Colaboradores
Julián Barrios Pérez
Luis Ángel Fernández Monge
Gerardo García Cuesta
Tomás García Plaza
Ernesto Hernandez Mata
José Ángel Hernández Melchor
Juan Carlos López Sanz
Antonio Martín Manresa
Francisco Javier Mateos Holgado
Isabel de Santiago Sequeros
Juan Manuel Velasco Santos
Créditos fotográfiCos
Julián Barrios Pérez
Fernando Bellido Bermejo (
)
Luis Ángel Fernández Monge
Gerardo J. García Cuesta
Ernesto Hernández Mata
Francisco Javier Mateos Holgado
Inés Pérez de la Cruz
Juan Manuel Velasco Santos
(*
) Los autores de las fotografía del cuaderno monográco guran en el mismo
diseño y maquetaCión
José Ángel Hernández Melchor
Cubierta
José Ángel Hernández Melchor
fotografia Cubierta
José Ángel Hernández Melchor. (Geastrum sp.)
dibujo del lazarillo y Ciego
Félix López Pulido
Edita: Sociedad Micológica Salmantina “Lazarillo”
dEpósito lEgal: S. 1780-2007
issn: 1886-466X
Bol. Micol. Lazarillo, 6. (2017) 5
Carta a Fernando Bellido ...............................................................................6
In memoriam: Fernando Bellido .................................................................... 8
Phallus rubicundus, segunda cita para Europa y primera para Castilla y León
(Hernández Mata, E.; Velasco Santos, J.M.)............................................. 9
Mycocalia duriaeana, primera cita para Salamanca y Castilla y León
(Velasco Santos, J.M.; Mateos Holgado, F.J.; Fernández Monge, L.A.). ......17
Utilización de Fomes fomentarius en la elaboración de secadores de mos-
cas de pescar en Salamanca
(Velasco Santos, J.M.) ............................................................................. 23
Los hongos sagrados o neurotrópicos: una revisión sintética
(Velasco Santos, J.M.) ............................................................................. 25
Conoce tu entorno: El bosque de la Honfría (Linares de Riofrío)
(Barrios Pérez, J.) ................................................................................... 51
Crónicas Lazarillenses: resumen de las actividades de los años 2012,
2013, 2014, 2015 y 2016
(García Cuesta, G.J.) .............................................................................. 59
Cuadernos Monográcos
Setas de Salamanca (II): Orden Gasterales s.l.
(Velasco Santos, J.M.; Fernández Monge, L.A.; García Cuesta, G.J.;
Hernández Melchor, J.A.; Carlos López, J.C.; García Plaza, T.;
Martín Manresa, A.; de Santiago Sequeros, I.) ....................................... 63
Reseñas bibliográcas ................................................................................ 164
Normas de publicación para el Boletín Micológico Lazarillo ...................166
Índice
Bol. Micol. Lazarillo, 6. (2017)6
Carta a Fernando Bellido
Y por un momento, me quedo ausente y triste. Unas veces me en-
tra rabia. Otras me enfado con el mundo. Otras lloro pero la ma-
yoría del tiempo me resigno, ES LO QUE HAY, me repito.
Tenía ganas de escribirte una carta. Según el fundador de la psicología po-
sitiva, Martin Seligman, escribir una carta de agradecimiento a una persona, ya
sea a un familiar, o a un amigo o simplemente a una persona que de alguna
manera ha ayudado a que tu vida sea más feliz, hace que nos sintamos mejor
con nosotros mismos al escribirla ya que estamos pensando y escribiendo pala-
bras bonitas llenas de felicidad. Nos sentimos bien al escribirla y nos sentimos
mejor al entregarla porque vamos a hacer a alguien más feliz. En este caso
también se que te haría ilusión leerla, así que doy por hecho que así lo harás.
Pues nada, solo quería informarte un poco cómo nos vamos apañando, aquí,
sin ti. Aquí estamos, que no es poco, ¿no?... Bueno, pues estate tranquilo, la
sonrisa no la hemos perdido, de hecho no nos olvidaremos de ponérnosla de
vez en cuando, cosa que con tu humor sereno y socarrón te encantaría, ningún
día de los que andemos por el monte olvidaremos lo aprendido de ti, de tus
andanzas, cada vez que veamos un mixomiceto, o cada vez que vayamos a ver
ese jardín de orquídeas que pusimos este año en La Orbada para fotograar el
año próximo, será como un renacer cuando eso pase y vayamos a “verte allí.
No te voy a decir que esto es un camino de rosas porque se-
ría una absurdez, es un camino de espinas muy dolorosas, las ro-
sas se las llevó el viento, pero sí te diré que no solo vemos luz al -
nal del túnel, también vemos orquídeas, setas, myxos, odonatos y
demás cosas al nal del largo túnel y eso es lo que me alivia.
Desde la Asociación Micológica Lazarillo tendremos que aprender a vivir
con tu presencia espiritual. Tendremos que aprender a sentirte de una ma-
nera diferente. Eso, tristemente, llevará su tiempo; ojalá ya hubiesen encon-
trado el camino a sentirte más cerca. Hace poco oí a una periodista decir
que las personas que han perdido algún ser querido aprenden a vivir sin él
físicamente porque consiguen crear una conexión espiritual entre ambos, im-
posible de explicar e increíble para muchos, pero real como la vida misma.
Yo también estoy de acuerdo, espero que me acopañes en cada paseo, porque
no entendería que te fueras así, sin mas, con todo lo que dejaste pendiente.
Bol. Micol. Lazarillo, 6. (2017) 7
Pues nada, que no te preocupes que vamos tirando. Sé que esta car-
ta te ha hecho feliz, igual que me ha llenado de paz a mí el escribirla.
Bueno te tengo que dejar. Aún tengo guardadas cosas para ti
en mi nevera, sé que me ayudarás a identicarlas, como siem-
pre hiciste y sé que siempre estarás cerquita en esos paseos.
Es apenado aceptar que te fuiste y que nos has dejado; sin embargo, es ins-
tante de recordar lo bien que nos trataste y algunas de las cosas que apren-
dimos contigo. Ahora nos cuidarás desde donde sea que te hayas querido ir.
Siempre contaremos con tu amistad y tus eternos buenos deseos para todos.
Es instante de que partas y llenes con tu felicidad otro espacio en el universo.
Quiero pedirle a todos los que estamos reunidos hoy despidiendo a este
enorme ser humano, que recordemos ahora el mejor instante que pasamos
a tu lado, seguro que alguno sacara una carcajada en vez de estar triste.
Pero no te vayas muy lejos, ya que siempre, mientras tengamos lucidez, estarás
cerca de nosotros.
Un abrazo amigo, hasta siempre.
Francisco Javier Mateos Holgado
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El día 2 de noviembre de 2016, muchos de nosotros re-
cibimos una llamada o un mensaje desolador, la partida de
nuestro gran micólogo, nuestro gran amigo y en mi caso mi
hermano del alma: Fernando Bellido Bermejo ha fallecido.
Muchas veces decimos o hemos oído decir que la vida es
injusta, este es uno de esos casos, voy
a intentar dejar la parte emocional, la
parte de amistad, a un lado y referirme
solamente a su labor como Investigador
de esos “pequeños animalicos” o “bichi-
tos” como él llamaba a los Myxomyce-
tes. Yo digo que es injusta su repentina
partida, después de tantos años de traba-
jo, de realizar una enorme recopilación
de las publicaciones de Myxomycetes
originales, de realizar durante horas
interminables, las traducciones, de lle-
gar a recopilar la mejor documentación
de Myxomycetes en castellano y, sobre
todo, porque justo antes de su partida,
Fernando estaba trabajando con una re-
colección que había efectuado en Ávila,
un “pequeño animalico” extraordinario,
un Didynium sp. En varias ocasiones
hablamos y comentamos sobre este
mixomiceto, al nal, decidió enviárselo
a Marianne Meyer, ella nada más recibir el material, realiza
su estudio, fotografía macro y micro, detalles, descripción,
etc, y al ver que se trata de un Didynium sp. no conocido
por ella, Marianne se lo envía a Gabriel Moreno, quien de
nuevo Gabriel realiza un estudio incluyendo el microscopio
electrónico. Los tres, Fernando, Marianne y Gabriel, están de
acuerdo en que se trata de una especie nueva.
Fernando comienza a hacer su borrador con la descrip-
ción de esta especie nueva, empieza a darle forma a esta
publicación y es cuando el día 2 de noviembre, nos llega
esta noticia desoladora. Recordaré siempre ese momento,
pero ahora, pasado un tiempo, recuerdo con mayor intensi-
dad la reacción de algunos de sus verdaderos amigos, fue
inmediata, fue ese mismo día de la trágica noticia, en el que
se pone en marcha la continuación de
su trabajo y gracias a la generosidad de
Mar Mateos Moreno (su alma gemela en
esta vida) que nos donó todo su trabajo y
herbario personal, pronto ese artículo de
Fernando (con la especie nueva) verá la
luz, además se incluirá una recolección
nueva efectuada por uno de sus amigos
Francisco Moreno, de esta misma espe-
cie, que Fernando no llegó a ver.
Fernando y yo teníamos pensado que
él realizaría una conferencia, presentando
esta especie nueva, durante el Multicon-
greso de Micología-2017, ahora será Ga-
briel Moreno quién presente esta especie
nueva y a continuación efectuaremos un
pequeño homenaje a Fernando entre to-
dos. Además, daremos a conocer un libro
en pdf, con todo su trabajo, con todas sus
traducciones, con todas sus fotografías.
Un libro que todos nos lo podremos des-
cargar gratuitamente, estoy segura que es lo que él querría, un
libro en digital, porque se irá modicando, todos sabemos los
cambios que se están realizando actualmente con la genética
molecular de hongos y de otros organismos. Se irá comple-
mentando, ya que se va a revisar y depositar todo su herbario
en el Herbario de Alcalá de Henares (AH).
Un libro, su libro, el libro de Fernando Bellido Bermejo
de Myxomycetes.
Ita Paz Conde
IN MEMORIAM
:
FERNANDO BELLIDO BERMEJO
Physarum albescens. (Foto: Fernando Bellido Bermejo). Lamproderma pulveratum. (Foto: Fernando Bellido Bermejo).
(Foto: L. A. Fernández Monge).
Bol. Micol. Lazarillo, 6: 9-16 (2017) 9
Introducción
E
n el verano del año 2015, uno de nosotros (E. H. M.),
tratando de averiguar qué especies de hongos crecen
en los cultivos en la época estival, se encontró en va-
rios maizales una especie que en principio pensó que era del
género Mutinus, por su forma estilizada, y además se presen-
taba frecuentemente y en grupos más o menos numerosos,
algunos con hasta 12 ejemplares. La hipótesis que maneja-
mos sobre su presencia en los maizales de la zona, área de
regadío en la margen derecha del río Tormes, es que pueden
haber llegado seguramente con granos de maíz importados
de los Estados Unidos.
Esta especie se desconoce en la Península Ibérica y en
Europa hasta 1991, cuando es recolectada en un jardín de
Coria (Cáceres) por José Ignacio Fernández Simón, y publi-
cada en
CALONGE et al. (1992); después se ha visto en cam-
pos de tabaco y en jardines de la provincia de Cáceres, tanto
en el Campo Arañuelo como en la vega de Coria (
GRANITO
PARLANCHIN,
2015), también en campos de tabaco amarillo
(Virginia) de Talayuela y algunos pueblos de La Vera (Cáce-
res) e incluso en césped de viviendas de estas zonas (
S.M.E.,
2015). La distribución mundial de esta especie abarca los
continentes de África, Asia, América y Australia (
CALONGE,
1998), siendo Europa el único en el que se desconocía hasta
hace pocos años. Se trata de una especie invasora de las 688
especies de hongos que han invadido Europa desde otras re-
giones del mundo (
DESPREZ-LOUSTAU, 2009), este número se
eleva a 796 especies de hongos terrestres según el proyecto
DAISIE (2015).
Si hacemos una traducción del inglés para asignarle un
nombre vulgar, habría que denominarlo “cuerno hediondo
del diablo” (Devil’s stink-horn), o por su color rojo y su for-
ma fálica podríamos llamarlo también “falo del diablo” o
“falo rojizo”.
Material y métodos
La metodología empleada es la habitual. Se han recolec-
tado 6 ejemplares para su estudio macroscópico y 4 ejempla-
res para el estudio microscópico. La descripción macroscó-
pica se ha efectuado con ejemplares frescos recolectados por
el primer autor y la descripción microscópica o anatómica se
ha hecho con material fresco al día siguiente de la recolec-
ción segunda (
LAZA-4516) utilizando agua como líquido de
montaje para la medida de esporas y rojo Congo
SDS para el
resto de las preparaciones. Para su identicación denitiva
se ha utilizado la bibliografía que se muestra en las Refe-
rencias, principalmente
CALONGE (2005) y KREISEL (1996).
La terminología usada se ajusta a lo publicado en
CALONGE
(1998). Las fotografías macroscópicas de los basidiomas se
han realizado in situ con un móvil Sony Xperia Z2, una -
mara Nikon D5000 y una cámara Olympus Stylus SH-60.
Las fotografías microscópicas se han efectuado con un mi-
croscopio Zeiss modelo Axiostar con micrómetro incorpora-
do y adaptador para fotografía.
Las coordenadas
UTM están dadas para el Datum WGS84
usando la aplicación Pixelis maps (http://maps.pixelis.es)
en formato
MGRS/NATO.
El material estudiado se encuentra deshidratado en el
herbario particular de uno de nosotros (
EHM) y en la mi-
coteca de la Asociación Micológica Salmantina Lazarillo
(
LAZA).
PHALLUS RUBICUNDUS
, SEGUNDA CITA PARA EUROPA
Y
PRIMERA PARA CASTILLA Y LEÓN
Ernesto Hernández Mata
C/ Cuatropea, 38, 2.ºA. 37800-Alba de Tormes (Salamanca).
E-mail: ernestosoy29@gmail.com
Juan Manuel Velasco Santos
C/ Pontevedra, 18, 1.ºC. 37003-Salamanca.
E-mail: juanmvs@telefonica.net
REsumEn: Se exponen las circunstancias del hallazgo de Phallus rubicundus en la provincia de Salamanca, sien-
do la segunda cita en la Península Ibérica y en Europa y la primera cita en Salamanca y en Castilla y León, no
teniendo referencias de su presencia en otros países de Europa. Se realiza un estudio macro y microscópico de
los ejemplares recolectados y se discute su parecido con especies anes.
p
alabRas clavE: Phallus rubicundus, Salamanca, Castilla y León, España, Europa.
Bol. Micol. Lazarillo, 6: 9-16 (2017)10
Hernández Mata, E. & Velasco Santos, J.M.
Fig. 1A. Morfología diversa de los basidiomas. Foto: E. Hernández Mata.
Fig. 1C. Detalle del pseudoestípite. Foto: E. Hernández Mata.
Fig. 1E. Detalle del receptáculo sin gleba. Foto: E. Hernández Mata.
Fig. 1B. Ejemplares jóvenes. Foto: E. Hernández Mata.
Fig. 1D. Detalle del receptáculo con gleba. Foto: E. Hernández Mata.
Fig. 1F. Detalle del corte longitudinal de un huevo (x20). Foto: J. M. Velasco.
Bol. Micol. Lazarillo, 6: 9-16 (2017) 11
Phallus rubicundus (bosc) fr., segunda cita para Europa y primera cita para Castilla y León
Resultados
Phallus rubicundus (Bosc) Fr., Syst. Mycol. 2(2): 284 (1823).
= Satyrus rubicundus Bosc, Mag. Gesell. Naturf. Freun-
de, Berlin 5: 86 (1811). Carolina del Sur,
USA].
= Ithyphallus rubicundus (Bosc) E. Fisch., Jahrb. Bot.
Gart. Mus. Berlin 4: 48 (1886).
= Leiophallus rubicundus (Bosc) Mussat [como Lejop-
hallus’], Syll. Fung. 15: 187 (1900).
= Phallus canariensis Mont., Phyto. Canariensis: 84
(1840). [Islas Canarias].
= Phallus aurantiacus Mont., Ann. Sci. Nat. Ser. II 16:
277 (1841). [Sudoeste de India].
= Phallus rugulosus (E. Fisch.) O. Kuntze, Rev. Gen.
Plant. 2: 865 (1891). [Japón].
= Phallus rugulosus (E. Fisch.) Lloyd, Mycol. Writ. 2
(31): 402 (1908), nom. illeg.
Posición taxonómica
R. Fungi, F. Basidiomycota, SubF. Agaricomycotina,
Cl. Agaricomycetes, SubCl. Phallomycetidae, O. Phallales,
Fam. Phallaceae, Gen. Phallus, Sect. Satyrus.
Material estudiado
SALAMANCA: Galisancho, 30TTL826122, 820 m, en
maizal, sobre suelo regado, 07-VIII-2015, leg. y det. E.
Hernández-Mata, EHM-0001. Ibidem, 19-VIII-2015, leg. E.
Hernández-Mata & J. M. Velasco, det. E. Hernández-Mata
(rev. J.M. Velasco, 21-VIII-2015).
LAZA-4516.
Descripción macroscópica
(Fig. 1) Basidioma: en la inmadurez o fase de huevo tiene
forma globosa u ovoide de 1,5-3 cm de diámetro, provisto en
su base de largos cordones miceliares que se unen a otros ba-
sidiomas colindantes; hipogeo o semihipogeo. En una sección
longitudinal de un huevo o etapa juvenil se aprecian varias ca-
pas, de fuera hacia adentro, se puede observar la pared de la
volva, o exoperidio, como una na membrana blanca, a veces
con tonos rosas, una capa gelatinosa grisácea, o endoperidio,
que se cree formada por la siguiente capa que corresponde a la
pared del futuro pseudoestípite, una na capa clara que corres-
ponde a la parte interna del endoperidio que recubre la gleba,
una capa verde grisácea que es la gleba juvenil y una última
capa, con tres franjas, de tonos rojizos o anaranjados, excepto
la franja central que es blanquecina, la franja más interna pro-
duce unas pequeñas expansiones digitaliformes hacia el hueco
interior. Una vez abierto el huevo, el exoperidio y el endoperi-
dio permanecerán a modo de falsa volva mientras se desarrolla,
hasta la madurez, un pseudoestípite y un receptáculo cónico,
originando una estructura con forma de falo algo puntiagudo.
Pseudoestípite: de forma cilíndrica estrechándose ha-
cia la parte superior (no en todos los ejemplares), hueco, de
aspecto blando, poroso exteriormente, con oquedades alar-
gadas y cavernoso interiormente, de color rosa anaranjado
-es un color rojo que se va aclarando hacia la base-, y de
dimensiones 7-14 x 1-2 cm.
Receptáculo: de forma cónica a algo campaniforme, de
1,5-3 cm de longitud, con una perforación apical rodeada de
un collar blanquecino; cubierto por una gleba delicuescente
de color verde oscuro y muy efímera, de olor fétido. Pronto
visible en cuanto se abre el huevo, que al perder la gleba deja
ver su supercie granulada, o algo acanalada pues los dien-
tecillos forman hileras en sentido vertical, y del mismo color
rojizo que el pseudoestípite.
Descripción microscópica y anatómica
(Fig. 2). Esporas: de forma cilíndrica a algo elipsoidales, de
3,5-4,5 x 1,8-2,2 µm (N = 20), lisas, de un color verdoso claro y
parece apreciarse en algunas una especie de surco longitudinal.
Basidios: globosos de pared gruesa y 18 x 12 µm, visibles en la
gleba joven cuando está en fase de huevo. Volva: presenta en su
estructura dos tipos de hifas ambas buladas, unas estrechas de
4-5 µm y otras anchas de 10-12 µm, con elementos esferoidales
de 20-25 µm de diámetro. Pseudoestítipe: formado totalmente
por esferocistos de 20-40 µm que constituye un pseudoparénqui-
ma que determina una estructura esponjosa con grandes huecos
en la pared del pseudoestípite y un hueco central longitudinal
que atraviesa todo el pseudoestípite.
Caracteres organolépticos
Los colores amarillo, naranja y rojo que presenta el receptá-
culo y el pseudoestípite corresponden a distintos contenidos de ca-
rotenoides como el licopeno y el b-caroteno (
HARASHIMA, 1978).
El olor desagradable de esta especie es mucho menos
intenso que el de sus congéneres (Phallus impudicus y Pha-
llus hadriani), y recuerda un poco al pescado podrido. Los
olores en Phallus son menos intensos si disponen de otro
atractivo como son los colores llamativos, para atraer a las
moscas dispersadoras de esporas. Estos olores son debidos,
sobre todo, a compuestos azufrados como los di- y trisulfu-
ro de metilo, a compuestos terpenoides como el trans-oci-
meno y compuestos aromáticos como el fenilacetaldehido
y el 2-feniletanol (
STIJVE, 2008).
El sabor no se ha testado.
Observaciones
Fructicaciones en grupos con numerosos especímenes
(Fig. 3), basidiomas muy efímeros, completando su ciclo en
unas 12 horas desde que empiezan a romper el huevo hasta
que desaparece su gleba y comienza a degradarse. Muchos de
Bol. Micol. Lazarillo, 6: 9-16 (2017)12
Hernández Mata, E. & Velasco Santos, J.M.
Fig. 2A. Esporas (x1000), en agua. Foto: J. M. Velasco.
Fig. 2C. Basidios (x1000). Foto: J. M. Velasco.
Fig. 2E. Anatomía del pseudoestípite: pseudoparénquima de esferocistos
(x400). Foto: J. M. Velasco.
Fig. 2B. Esporas (x1000), en en rojo Congo SDS.. Foto: J. M. Velasco.
Fig. 2D. Hifa de la volva con fíbula (x1000). Foto: J. M. Velasco.
Fig. 2F. Detalle del corte transversal de un pseudoestípite (x20).
Foto: J. M. Velasco.
Bol. Micol. Lazarillo, 6: 9-16 (2017) 13
Phallus rubicundus (bosc) fr., segunda cita para Europa y primera cita para Castilla y León
los ejemplares observados fructicaban de noche y al medio
día completaban su ciclo. Cada ejemplar suele estar acompa-
ñado por muchos otros ejemplares en distintas fases de desa-
rrollo y unidos por los cordones miceliares. Los hemos obser-
vado casi siempre formando grupos de 6-12 especímenes, en
ocasiones los huevos aparecían unidos por parejas.
Hábitat
Al ser una especie tropical o subtropical, preere zonas
de clima cálido, por lo que forma los basidiomas en el verano
de nuestras latitudes; además, si durante el estío se riega el
suelo como sucede en parques -además de los mencionados
en Extremadura, se ha encontrado en Central Park de Nueva
York en julio de 2006 por Gary Lincoff (
EMBERGER, 2008)-,
jardines privados y ciertos cultivos de regadío, se favorece
su fructicación (como el maíz y el tabaco que por su porte
alto protegen el suelo de la deshidratación), de ahí que se
haya encontrado, de momento, en esos hábitats. En la zona
estudiada también se han observado en cultivos de remola-
cha (1 ejemplar) y patata (2 ejemplares).
Corología
El taxon P. rubicundus con sus correspondientes sino-
nimias, 28 con categoría de especie y pertenecientes a 6
géneros distintos, recogidas por
CALONGE, (1992), se distri-
buye por regiones de clima tropical y subtropical, estando
citada con algunas de esas sinonimias en: África (Camerún,
Congo, Gana, Kenya, Nigeria, Sierra Leona, Sudáfrica Is-
las Canarias), América del Norte (en estados del suroeste
y sureste de Estados Unidos además de Hawaii), América
Central y del Sur (Argentina, Brasil, Islas Caribeñas), Asia
(China, India, Indonesia -Islas Célebes-, Japón, Korea, Pa-
kistán, Tailandia, Vietnam) y Australasia (Australia, Tas-
mania) (
WIKIPEDIA, 2014).
Etnomicología
Según LIU (1984, in CALONGE, 1992), P. rubicundus es un
hongo venenoso,
DUTTA et al., (2012) indican que su comes-
tibilidad se desconoce pero no recomiendan su consumo. Sin
embargo, en Australia tiene fama de ser consumido por los
aborígenes australianos, además de ser usado como afrodi-
síaco (
CAMBIE & BREWIS, 1997).
Curiosamente,
GARDEZI (1992), describe un uso pakista-
de esta especie como insecticida contra mosquitos, indi-
cando que son atraídos por el olor y que se pegan a la gleba
y mueren, por lo que sugiere usarlo como agente para el bio-
control de los mosquitos y otros insectos.
Dos etnias del estado Madhya Pradesh (India), los Bha-
ria y los Baiga, conocen a P. rubicundus con un nombre
vernáculo, jhri pihri, y lo usan para el tratamiento de la
ebre tifoidea, y los Baiga para mitigar el dolor del parto.
La seta es preparada mediante secado, trituración y mezcla
del polvo obtenido con azúcar de pastelería, la posología
consiste en tomar una cucharadita tres veces al día (
RAI et
al., 1993).
Discusión
A nivel mundial, KREISEL (1996) reconoce 31 especies
del género Phallus que articula en 5 subgéneros;
CALON-
GE
(2005) diferencia en una clave provisional 25 especies,
pero
KIRCK et al. (2008) indican el número de 18 especies;
a su vez, en
WIKIPEDIA (2015) se muestra una relación de
30 especies.
En Europa,
SARASINI (2005) diferencia 3 especies y una
variedad, mencionando simplemente de Phallus rubicundus
que hay una cita de España, pero sin incluirla en la clave de
determinación. En
CALONGE (1992) y CALONGE et al., 1992,
se publica la primera cita de P. rubicundus para Europa, pro-
veniente de un jardín de Coria (Cáceres, España).
DURAN
(2016) publica las recolecciones de 2013 y 2016 en el parque
del Príncipe de Cáceres. En este artículo menciona la pri-
mera cita europea de Coria de 1992, que utiliza
CALONGE et
al. (1992). También menciona las citas de Justo Muñoz en
el parque municipal de Talayuela (Cáceres) en 2000, y en
Collado de la Vera, junto a plantaciones de tabaco en 2003
(
MUÑOZ, 2004).
Su semejanza con Mutinus elegans (Mont.) E. Fisch. es
grande pero el género Mutinus no presenta receptáculo en lo
alto del pseudoestípite, sino que la gleba se dispone directa-
mente sobre el pseudoestípite.
El micólogo alemán
KREISEL (1996) incluye a Phallus
rubicundus en el subgénero Satyrus (Bosc) Kreisel junto
con otras 5 especies de distribución tropical y subtropical
de África, Asia, Australia y Norteamérica, mencionando
Fig. 3. Hábito de Phallus rubicundus: se presenta en grupos de numerosos
especímenes. Foto: J. M. Velasco.
Bol. Micol. Lazarillo, 6: 9-16 (2017)14
Hernández Mata, E. & Velasco Santos, J.M.
como sinónimo a Phallus canariensis Mont., de las Is-
las Canarias (geográcamente de África) y como especie
diferente de Phallus rugulosus (E. Fischer) O. Kuntze,
ésta con una cita de 1991 en Cáceres (España), este últi-
mo binomen es actualmente considerado sinónimo de P.
rubicundus, según gura en
CALONGE (2005). El mismo
KREISEL (1996:276, 2001:269), en estas dos publicaciones
considera que P. rubicundus y P. rugulosus son especies
diferentes, siguiendo a su colega alemán
FISCHER (1886)
que hace lo mismo con 110 años de antelación, el cual in-
dica para P. rugulosus una altura de 7-8,5 cm y para P.
rubicundus 16-17 cm de altura describiendo el pseudoes-
típite (stipite) como fusiforme y de 1,5-2 cm de ancho en
la zona media, con un receptáculo (pileo) de 3 cm de alto,
según la traducción al latín de
SACCARDO (1888), con lo
que se acerca a los caracteres de los especímenes de nues-
tras colecciones. No hemos encontrado literatura en la que
se aclare esta diferencia de criterio. En
INDEX FUNGORUM
(2015) y
MYCOBANK (2015) siguen apareciendo como
especies diferenciadas; siendo considerado P. rugulosus
nativo del este de Asia (China, Japón y Vietnam) pero
que probablemente ha sido introducido recientemente en
Estados Unidos (New Jersey) y en España (Cáceres). El
subgénero Satyrus lo caracteriza por incluir especies de
pequeña talla con un hábito parecido a Mutinus, por lo que
se puede confundir con especies de este género; su píleo
(ahora llamado receptáculo) es campanulado, agudo u ob-
tuso o incluso truncado, granulado, ruguloso o meruloide;
sin indusio; receptáculo (ahora denominado pseudoestípi-
te) con pigmentos de color amarillo, naranja o rojo. Siendo
la especie tipo Satyrus rubicundus Bosc 1811, recolectada
en Carolina del Sur por el botánico francés Louis Augustin
Guillaume Bosc, siendo transferida por Elias Fries al -
nero Phallus en 1823 (
WIKIPEDIA, 2014).
La cita de las Islas Canarias es del “Llano del Inglés
cerca de la ciudad de Las Palmas” (Gran Canaria), encon-
trada en un monte con lentisco (lentiscal) el 21 de febrero
de 1834 por Despréaux y descrita en 1840 por Montagne
como Phallus canariensis en Phytographia Canariensis
sectio IV: 84, incluida en la Histoire Naturelle des Iles Ca-
naries, (
BARQUER-WEBB & BERTHELOT, 1840), incorporan-
do una ilustración de la especie en la tabla 4, gura 2, que
reproducimos en la gura 4A.
FISCHER (1886: 47) conside-
ra a P. canariensis como especie diferente describiéndola
con una altura de 7 cm y un grosor del pseudoestípite de
tan solo 4-5 mm, poniendo en duda que pueda ser una espe-
cie del género Ihtyphallus.
LLOYD (1909) señala que no ha
encontrado el tipo de esta especie que trata como dudosa.
Según
KREISEL (2001) sería un taxon dudoso e indica la
posibilidad de que sea P. rubicundus. Por la gura 2 de la
tabla 4 y por sus dimensiones nosotros ponemos en duda de
que pudiera tratarse de P. rubicundus.
El micólogo norteamericano LLOYD (1907:330) descri-
be P. rubicundus e indica su ilustración en la plancha 116,
además describe P. rugulosus de ejemplares japoneses (LLO-
YD, 1908:402) en Mycological Notes 31. The phalloids
of Japan, e ilustra (gura 238 del profesor Yasuda) pero sin
indicar nada sobre el cambio de género ya realizado por O.
Kuntze en 1891 sobre el binomen de E. Fischer Ithyphallus
rugulosus publicado en Ann. Jard. Bot. Buitenzorg, suppl.
6:35 (1886), recogido después por P.A. Saccardo, en su Sy-
lloge Fungorum VII: 10 (1888), aunque lo diferencia de
P. aurantiacus Mont., otro sinónimo propuesto; por lo que
el binomen Phallus rugulosus de Lloyd hay que considerar-
lo nomem illegitimum. Esta misma gura 238 aparece en
la Synopsis of the known phalloids de LLOYD (1909:12),
como gura 9 (descrita en la página 18), comparándola en
la misma lámina de la página 12 con la gura 5 (extraída
Fig. 4A. Phallus canariensis, ilustración de la tabla 4 gura 2 de BARQUER-
WEBB, P. & S. BERTHELOT (1840).
Fig. 4B. Phallus rubicundus y Phallus rugulosus, ilustración con las guras
5 y 9 (LLOYD, 1909:12).
Bol. Micol. Lazarillo, 6: 9-16 (2017) 15
Phallus rubicundus (bosc) fr., segunda cita para Europa y primera cita para Castilla y León
de la plancha 116, del trabajo de 1907) de P. rubicundus,
(descrita en la página 14); ésta representación se separa de
la descripción habitual de este binomen, siendo la ilustración
de P. rugulosus la que si se ajusta a las descripciones habitua-
les (ver gura 4B); no hemos encontrado literatura en la que
se aclare esta diferencia y el establecimiento de la sinonimia
correspondiente. Seguramente sea por estas ilustraciones por
las que H. Kreisel considera que son especies distintas y que
la cita de Cáceres se trata de P. rugulosus. Nada nos justi-
can CALONGE et al., (1992) sobre los 28 sinónimos, de 6
géneros, que enumeran, tomados, según los mismos autores,
de LIU (1984), obra a la que no hemos podido acceder.
Un detalle relevante que se publica en
EMBERGER (2008),
dentro de una página web del Messiah College, es la pre-
sencia, en algunos ejemplares, de un velo o indusio de color
anaranjado, debajo del receptáculo y que termina despren-
diéndose y deslizándose sobre el pseudoestípite, como se
muestra en algunas fotos de Gary Lincoff (se reproduce una
de ellas en la gura 5) realizadas en Central Park de Nueva
York (
U.S.A.). Sobre este hecho cabría pensar que esos espe-
címenes pudieran ser una variedad o forma de P. rubicundus.
La presencia variable del indusio ya fue observada y apunta-
da por
LONG (1907).
Otras especies parecidas, y que pertenecen al subgé-
nero Satyrus de
KREISEL (1996), son, además de P. rugu-
losus, las siguientes: P. nanchangensis Z.Z. He 1989, des-
crita como endémica del suroeste de China y que presenta
un doble indusio de 2 cm y un pseudoestípite de color rojo
anaranjado de tan solo 3,5-4 cm de altura; P. taibeiensis B.
Liu & Y.S
. Bau 1982, endémica de Taiwan (antigua For-
mosa), también con receptáculo y pseudoestípite rojizo,
pero con una vaina abrazadora a modo de indusio y una
longitud del pseudoestípite de tan solo 1-1,5 cm. Cabe in-
dicar que las medidas que da
CALONGE, (2005) en su clave
de identicación para especies de Phallus, no se corres-
ponden con las medidas que indica con las barras de los
dibujos, especialmente en esta de P. taibeiensis, pues si
nos atenemos a la barra de 2 cm, la talla del pseudoestípite
debería ser de unos 9 cm, seguramente haya errores en
estas correspondencias; P. novae-hollandiae Corda 1854,
descrita de Australia, y que
CALONGE et al. (1992) sinoni-
mizan con P. rubicundus; y P. caliendricus Dring & R.W.
Rayner 1967, endémica de Kenia (África), y que se separa
de P. rubicundus, al presentar la supercie del receptáculo
plegado y no granuloso.
Según
PILÁT (1958), P. rubicundus no se había encon-
trado en Europa hasta ese año de 1958, después se recolecta
en Cáceres (España) en 1991 (
CALONGE et al., 1992). Ya
han pasado más de 50 años desde esa armación, y aunque
no hemos encontrado ninguna otra cita de Europa, que no
sea la de Cáceres. Hemos de pensar que seguramente esté
presente en cultivos o jardines de algún/os otro/s país/es.
Así,
KUO (2011) cita en su pagina web MushroomExpert.
Com a Italia sin justicación bibliográca que lo apoye; y
en el foro de la
A.M.I.N.T., se muestra en mayo de 2005 una
foto de un ejemplar, de Pietro Curti, procedente de La Lom-
bardía (http://www.funghiitaliani.it/?showtopic=19158), y
que tienen todo el aspecto de P. rubicundus y que el mis-
mo autor de la fotografía identica como tal, se reproduce
dicha imagen descargada del foro (no ha sido posible con-
tactar con el autor para solicitar su permiso, al cual agrade-
cemos su aportación). Además, está la presencia frecuente
de P. rubicundus en la provincia de Cáceres, constatada en
diferentes comunicaciones de la Sociedad Micológica Ex-
tremeña, lo que nos hace pensar que tiene que estar más
extendida de lo que parece.
Esta nuestra, sería la segunda cita publicada formal-
mente para Europa, la tercera para España, si consideramos
como primera para nuestro país la cita dudosa de Canarias
del año 1840 (
BARQUER-WEBB & BERTHELOT, 1840); por
cierto, no se ha vuelto a citar en ese mismo hábitat de la
isla de Gran Canaria, tal vez por lo degradado del Llano del
Inglés con el desarrollo urbanístico debido a la llegada del
turismo; además
LLOYD (1909) indica que no ha encontra-
do el tipo, ni sabemos de ningún otro autor que haya visto
el tipo, por lo que hay que considerar a esta especie como
muy dudosa. Además, sería la primera cita para Castilla y
León y para la provincia de Salamanca.
Agradecimientos
Deseamos agradecer la ayuda prestada a Javier Mateos
por su atención e información recibida sobre dicha especie; a
Luis Alberto Parra por sus consejos con respecto a la nomen-
clatura relacionada; y a Pietro Curti por la aportación que
nos ha brindado al subir al foro de la
A.M.I.N.T. la imagen de
un Phallus rubicundus encontrado en Italia, y del que desco-
nocemos publicación alguna.
Fig. 5. Fotografía realizada por Gary Lincoff de especímenes con
indusio naranja.
Fuente: https://www.messiah.edu/Oakes/fungi_on_wood/stinkhorn/spe-
cies%20pages/Phallus%20rubicundus.htm
Bol. Micol. Lazarillo, 6: 9-16 (2017)16
Hernández Mata, E. & Velasco Santos, J.M.
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Bol. Micol. Lazarillo, 6: 17-21 (2017) 17
Introducción
E
n el verano de 2015 dos compañeros (F. J. Mateos,
con su hijo Mario y L. A. Fernández) de la
AMSL en-
contraron en un rama caída de encina en el encinar de
La Orbada, unos pequeños ejemplares que la vista de Mario
Mateos distinguió y que enseguida su padre identicó que
pudiera tratarse de un gasteral pequeño del género Mycoca-
lia, pues había visto otros en años anteriores. En una primera
aproximación se pensó que podía ser Mycocalia duriaeana,
y en una revisión posterior con análisis microscópico se con-
rmó la identidad de la especie. Es un taxón, que hasta la
fecha y según la literatura revisada, solo se ha citado en tres
provincias de España: Gerona, Madrid y S. C. de Tenerife.
Material y métodos
La metodología empleada es la habitual. Se ha recolectado
la rama de encina en la que se observaron algunos ejemplares
para su estudio macroscópico y microscópico. La descripción
macroscópica se ha efectuado con los ejemplares frescos reco-
lectados y la descripción microscópica o anatómica se ha hecho
con material fresco a los cinco días de la recolección utilizando
como líquido de montaje y tinción rojo Congo
SDS. Para su iden-
ticación denitiva se ha utilizado la bibliografía que se mues-
tra en las Referencias, principalmente
JÜLICH (1989), CALONGE
(1998),
SARASINI (2005) y RIBES (2014). La terminología usada
se ajusta a lo publicado en
CALONGE (1998). Las fotografías ma-
croscópicas de los basidiomas se han realizado in situ con un
móvil iPhone 5c, y una lupa binocular
BMS 76245 con x20 y
cámara Olympus α digital 600 acoplada con un adaptador a uno
de los oculares. Las fotografías microscópicas se han efectuado
con un microscopio Zeiss modelo Axiostar con micrómetro in-
corporado y adaptador para fotografía.
Las coordenadas
UTM están dadas para el Datum WGS84
usando la aplicación Pixelis maps en formato
MGRS/NATO.
El material estudiado se encuentra deshidratado en la micoteca
de la Asociación Micológica Salmantina Lazarillo (LAZA).
Resultados
Mycocalia duriaeana (Tul. & C. Tul.) J.T. Palmer, Ta-
xon, 10: 58 (1961).
= Nidularia duriaeana Tul. & C. Tul., Ann. Sci. Nat.
Bot., Sér. 3, 1: 99-100 (1844).
= Nidularia castanea (Ellis & Everh. ex V.S. White)
Sacc. & D. Sacc., Syll. Fung. 17: 216 (1905).
Posición taxonómica
R. Fungi, F. Basidiomycota, SubF. Agaricomycotina, Cl.
Agaricomycetes, O. Agaricales, Fam. Nidulariaceae (actual-
mente en Agaricaceae), G. Mycocalia.
MYCOCALIA DURIAEANA
,
PRIMERA CITA PARA SALAMANCA Y CASTILLA Y LEÓN
Juan Manuel Velasco Santos
C/ Pontevedra, 18, 1.ºC. 37003-Salamanca.
E-mail: juanmvs@telefonica.net
Francisco Javier Mateos Holgado
C/ los Hatos, 13. 24200-Valencia de Don Juan (León).
E-mail: jmateosholgado@live.com
Luis Ángel Fernández Monge
Paseo Dr. Torres Villarroel, 15, 2.ºDcha. 37006-Salamanca.
E-mail: fernandezmonge.luisangel@gmail.com
REsumEn: Se exponen las circunstancias de la recolección, se describe macro y microscópicamente la especie de
Mycocalia duriaeana (Tul. & C. Tul.) J.T. Palmer, y se discuten sus diferencias con especies próximas. Asimismo,
se apunta su corología en el mundo, Europa y España.
p
alabRas clavE: Mycocalia duriaeana, Salamanca, Castilla y León, España.
Bol. Micol. Lazarillo, 6: 17-21 (2017)18
Velasco Santos, J.M. & Mateos Holgado, F.J. & Fernández Monge, L.A.
Material estudiado
SALAMANCA: La Orbada, 30TTL9256, 850 m, en en-
cinar, sobre rama de encina muerta, 16-IX-2015, leg. F. J.
Mateos, M. Mateos & L. A. Fernández, det. F. J. Mateos, rev.
J. M. Velasco (21-IX-2015).
LAZA 4529.
Descripción macroscópica o morfológica
(Figs. 1-3) Basidiomas diminutos anchamente pirifor-
mes o semiesféricos y sésiles pegados al sustrato, de has-
ta 1,5 µm de diámetro, con un peridio blanquecino o algo
grisáceo, de escasa consistencia, como algodonosa y fácil-
mente desintegrable y presentando lóbulos o protuberancias
que marcan la presencia de un peridiolo debajo; contienen
numerosos peridiolos sin funículo que contienen la gleba,
observando basidiomas semidesintegrados apreciamos unos
20 al menos,
VIDAL (1991) indica el número de 25 o más; la
pared es de color rojo oscuro a marrón castaño, y brillante,
sus dimensiones oscilan de 260-440 µm de diámetro y su
forma es lenticular. Los peridiolos se encuentran unidos por
una masa gelatinosa que los mantiene juntos después de la
desintegración del peridio.
Descripción microscópica o anatómica
(Figs. 4-10). Esporas de forma globosa u ovoide, de 7-10
x 4-8 µm (N= 20), lisas e hialinas; basidios metamorfóticos
(
CALONGE, 1998) o metamorfoseados -término acuñado por
OLIVE (1946), para referirse a unos basidios hinchados y es-
tériles que parecen grandes basidiosporas pero de pared na
de 22 x 11 µm y forma anchamente claviformes casi ovoides
y presentando gútulas interiores,
PALMER (1997) indica para
los basidios metamorfoseados de M. denudata las dimensio-
nes de 8,6-15,5 x 6,2-8,7 µm; basidios fértiles claviformes
de 30-40 µm; observamos unos elementos que interpretamos
como basidiolos, alargados, de 3-9 µm de anchura, algo si-
nuosos, apuntados y con gútulas que no se mencionan en la
literatura consultada; la pared o córtex de los peridiolos es
doble: una capa externa o exocórtex marrón oscuro y presen-
tando unos dibujos laberínticos formados por hifas apretadas
y una capa interna o endocórtex más clara con las hifas más
laxas. El peridio se estructura mediante hifas esqueléticas
con fíbulas, muy laxas y sin espinas ni ramicaciones dico-
tómicas.
Observaciones
Crecen sobre sustratos vegetales muertos, en grupos de
pocos o numerosos ejemplares, en los que se desintegra -
pidamente el peridio y los peridiolos libres, de color rojo o
marrón oscuro, quedan adheridos, por una sustancia mucila-
ginosa, unos con otros formando grupos con numerosas uni-
dades procedentes de varios basidiomas vecinos (Fig. 11).
La fructicación suele ocurrir en primavera y otoño.
Fig. 1. Basidiomas sobre rama de encina. Foto: J. M. Velasco.
Fig. 2. Basidiomas lobulados a x20. Foto: J. M. Velasco.
Fig. 3. Peridiolos vistos al M.O. a x50 (1 div.= 20 µm). Foto: J. M. Velasco.
Bol. Micol. Lazarillo, 6: 17-21 (2017) 19
Mycocalia duriaeana J.T. Palmer, primera cita para Salamanca y para Castilla y León: una revisión sintética
Fig. 4. Trama laxa del peridio de los basidiomas a x400. Foto: J. M. Velasco.
Fig. 6. Endocórtex de los peridiolos a x400. Foto: J. M. Velasco.
Fig. 8. Basidios metamorfóticos a x400. Foto: J. M. Velasco.
Fig. 10. Basidiolos e hifas de la gleba a x400. Foto: J. M. Velasco.
Fig. 5. Exocórtex de los peridiolos a x400. Foto: J. M. Velasco
Fig. 7. Basidios fértiles a x400. Foto: J. M. Velasco.
Fig. 9. Esporas y basidios a x1000. Foto: J. M. Velasco.
Fig. 11. Grupo de peridiolos que permanecen adheridos. Foto. F. J. Mateos.
Bol. Micol. Lazarillo, 6: 17-21 (2017)20
Velasco Santos, J.M. & Mateos Holgado, F.J. & Fernández Monge, L.A.
Hábitat y sustrato
Se desarrolla sobre restos vegetales, en nuestro caso so-
bre rama muerta de encina (Quercus ilex subsp. ballota).
CA-
LONGE
(1989) la cita sobre rama muerta de Cistus ladanifer,
VIDAL (1991) la encuentra en rama de pino y en brotes de
Cistus monspeliensis y Erica sp., después de un incendio.
PALMER (1963) la menciona sobre Ammophila arenaria, Pi-
nus nigra y Populus sp., por otro lado,
JÜLICH (1989) indica
que también crece encima de hojas de coníferas, musgo y
excremento de conejo.
Corología
Esta especie está citada en varios continentes como
África (Argelia), Australia (Tasmania), Norteamérica (New
Jersey, Maryland) y Europa, dentro de éste, se ha publica-
do de Gran Bretaña, Holanda, Checoslovaquia (
PALMER,
1963), Alemania (
GRAUWINKEL, 1994; KREISEL, 2001) y
España (
CALONGE, 1989; VIDAL, 1991). También se ha fo-
tograado en Mons (Bélgica), el autor es J. J. Wuilbaut del
Cercle de mycologie de Mons (http://users.skynet.be/jjw.
myco.mons/Mycocalia_duriaeana_1.html). Seguramente
esté en muchos más sitios, pero no se ha recolectado más
por su diminuto tamaño.
Etnomicologia
Los metabolitos del hongo ‘nido de pájaro’ (Mycocalia
reticulata Petch), de distribución tropical, han sido estudia-
dos y se han aislado tres sesquiterpenos bicyclofarnesanos:
7-ketodihydrodrimenin (1), 7β-hydroxydihydrodrimenin (2)
y 6α, 7β-di-hydroxydihydrodrimenin (3) -estos compuestos
no han sido previamente obtenidos a partir de fuentes natu-
rales, aunque 1 y 2 son los productos de transformación de
otros productos naturales conocidos, mientras que el com-
puesto 3 es nuevo-; y el triterpenoide glochidona conocido
como β-sitosterol (
AYER & FUNG, 1977). Por ello, es muy
probable que estos interesantes metabolitos estén también en
otras especies de Mycocalia.
Por otro lado, cultivos de Mycocalia denudata (Fr.)
J.T. Palmer, especie muy próxima a M. duriaeana (Tul.
& C. Tul.) J.T. Palmer, son comercializados para hacer
investigaciones, no con usos de diagnóstico o terapéu-
ticos en animales o humanos, existiendo una patente al
respecto
ATCC® 62443
TM
(ATCC, 2014). Estas dos especies
se emplean en investigaciones de genética fúngica por los
sistemas de apareamiento curiosos y exclusivos, no vis-
tos en otras especies de Nidulariales, que presentan como
la homomixis, la heteromixis y la homo-heteromixis, M.
duriaeana es heteromíctica y muestra tanto fenómenos de
diaforomixis como homo-heteromixis facultativa, mien-
tras que M. denudata es seguramente homomíctica (
BUR-
NETT & BOULTER
, 1963).
Discusión
A nivel mundial se diferencian seis especies (WIKIPEDIA,
2014): Mycocalia arundinacea, M. denudata, M. duriaeana,
M. minutissima, M. reticulata y M. sphagneti. Según
BRODIE
(1975) son cinco las especies presentes en el mundo y
KIRCK
et al. (2008) indican el número de siete.
En Europa,
SARASINI (2005) señala que habitan cuatro
especies, y menciona a M. reticulata (Petsch) J. T. Palmer,
como propia de zonas tropicales. Sin embargo,
JÜLICH (1989)
diferencia cinco especies al incluir a M. reticulata, debido a
una cita de Lyon (Francia).
En España,
CALONGE (1998) indica que solo se ha en-
contrado M. duriaeana en las provincias de Gerona (
VIDAL,
1991) y en la Sierra de Guadarrama, Madrid (
CALONGE, 1989,
1990); además
RIBES (2014) la cita en Tenerife (Islas Cana-
rias), por lo que esta cita nuestra sería la cuarta de España y la
tercera de la Península Ibérica; igualmente, es la primera cita
para la micobiota de Castilla y León y de Salamanca.
En 1844, los hermanos Luis René y Charles Tulasne des-
criben esta especie dentro del género Nidularia Fr. y pos-
teriormente, en 1891, C. E. O. Kuntze la asocia al género
Granularia Roth. En 1961 J. T. Palmer crea el nuevo -
nero Mycocalia para incluir en él las especies con basidio-
mas muy pequeños (hasta 1,5 mm), peridio muy sutil, que
se desintegra fácilmente, y ausencia de hifas ramicadas y
espinosas (
PALMER, 1961).
Las especies próximas con las que se podría confundir
son: M. reticulata (Petsch) J.T. Palmer, de distribución tro-
pical, basidioma de 4-8 mm de diámetro y con el córtex del
peridiolo formado por hifas muy ramicadas y acuminadas,
de pared gruesa; M. spahgneti J.P. Palmer y M. minutissima
J.P. Palmer, ambas con un solo peridiolo en el interior del
basidioma; y M. denudata (Fr.) J.T. Palmer, la especie tipo
y la más parecida a nuestra especie, con peridiolos de color
amarillo o amarillo pardusco y córtex del peridiolo formado
por hifas laxas. Además, está M. arundinacea (Velen.) J.T.
Palmer, procedente de Nidularia arundinacea Velen. Nov.
Mycol.: 169 (1939), y que J. Velenovsky cita de Checoslova-
quia, sobre restos de hojas de Phragmites sp.
Referencias
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62443™. American Type Culture Collection. Webs ite: https://
www.lgcstandards-atcc.org/products/all/62443.aspx?geo_
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lia reticulata Petch. Tetrahedron, 33(21): 2771-2774.
doi:10.1016/0040-4020(77)80266-4
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Geastrum pseudolimbatum Hollós y Mycocalia duriaeana
(Tul.) J.T. Palmer. Bol. Soc. Micol. Madrid, 14: 201-203.
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Nidulariales, Phallales, Sclerodermatales, Tulostomatales.
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der nordwestdeutschen Tiefebene (3): Erstfund von Mycoca-
lia duriaeana für Deutschland. Z. Pilzk., 60: 159-191.
JÜLICH, W. (1989). Guida alla determinazione dei funghi,
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ra micològica del Baix Empordá i rodalies (Catalunya). III.
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lana Micol., 14-15: 113-130.
WIKIPEDIA (2014). Mycocalia. Web site: https://
en.wikipedia.org/wiki/Mycocalia (consultada 23 septiembre
2015).
Acuarela, obra de nuestra compañera María del Mar Martín Sánchez.
Bol. Micol. Lazarillo, 6: 23-24 (2017) 23
E
l compañero de la A.M.S. Lazarillo, José Antonio Pérez
Benito, al que agradecemos que comparta su material
y su conocimiento sobre el proceso y un uso de este
hongo actual y curioso, se ha convertido en un informante
excepcional sobre una cuestión de etnomicología vigente.
El proceso de elaboración que nos describe José Antonio
es el siguiente:
Una vez separada del tronco de un árbol, generalmente
de chopos y álamos de ribera en la zona de la capital salman-
tina, (también se forman en hayas y sauces) la seta conocida
como “hongo yesquero” o simplemente “yesquero” (Fig. 1)
que produce el hongo Fomes fomentarius (L.) Fr. (= Polypo-
rus fomentarius [L.] G. Mey.), el cual tiene forma de “casco
de caballo”, de ahí que reciba también este nombre popu-
lar, se corta la seta en tiras, rebanadas o lonchas de 1 cm de
grosor aproximadamente, según un cierto ángulo y después
se meten en agua con sal durante varios meses; pasado este
tiempo, se ponen a secar y posteriormente se estiran encima
de una tabla hasta obtener la textura y delgadez deseada, para
lo cual se usa un mazo de madera con el que se golpea y que
se vaya estirando cada tira de la seta.
Después, con este material de aspecto similar al cuero o
al ante (gamuza), de color marrón y tacto suave, se pueden
confeccionar los objetos que uno desee, en nuestro caso son
secadores de moscas articiales de pescar que se elaboran
pegando una tira ya estirada de la seta a un trozo de cuero
no para dar al secador más consistencia y duración (Fig.
2), y que los pescadores siempre tienen a mano, sujetos a
un cinto por ejemplo, para eliminar el agua que queda en la
mosca una vez que se ha sacado del agua en el acto de la pes-
ca. Este uso se encuentra recogido en la literatura micológica
(
HARDING, 2008).
En otros países este material es empleado para confec-
cionar unos gorros (Fig. 3) muy bonitos y otros objetos como
pantalones, bolsos, guantes, etc.
La palabra yesca y su adjetivo yesquero proceden del
latín esca, que deriva en iesca, (Fig. 4) término castellano ya
recogido por
COVARRUBIAS (1640) y de ésta la actual yesca.
Otros usos de esta seta, actuales y pasados, son los si-
guientes:
Restos de esta seta, Fomes fomentarius, se han encon-
trado en yacimientos arqueológicos centroeuropeos del Pa-
leolítico superior y del Neolítico, algunas veces asociado a
fragmentos de sulfuro de hierro, para poder hacer fuego (de
Fig. 1. Hongo yesquero de Fomes fomentarius sobre chopo en la margen
del río Tormes cerca de Salamanca. Foto: J. M. Velasco.
Fig. 2. Tiras estiradas y preparadas para ser usadas en la elaboración de
objetos (arriba y a la derecha) y dos secadores de mariposas de pesca
(abajo a la izquierda). Material preparado y cedido por J. A. Pérez Benito.
Foto: J. M. Velasco
UTILIZACIÓN DE
FOMES FOMENTARIUS
EN LA ELABORACIÓN DE SECADORES DE
MOSCAS DE PESCAR EN SALAMANCA
Juan Manuel Velasco Santos
C/ Pontevedra, 18, 1.ºC. 37003-Salamanca.
E-mail: juanmvs@telefonica.net
Bol. Micol. Lazarillo, 6: 23-24 (2017)24
Velasco Santos, J.M.
ahí su nombre vulgar de hongo yesquero). Así se encontra-
ron cuatro trozos de esta seta (Fig. 5) en una escarcela de
piel de becerro en el llamado “hombre de los hielos” o el
hombre de Otzï, por la región de los Alpes, entre Austria e
Italia, en la que se descubrió, el 19 de septiembre de 1991,
medio enterrado en la nieve, y al que se le ha calculado una
edad de unos 5.300 años (
SPINDLER, 1995). También se tie-
nen referencias de su uso en la importante ciudad danesa de
Hedeby (
SCHMIDT, 2006), desaparecida a mediados del siglo
XI, pero que existió en la era Vikinga de los siglos VIII-XI
(
WIKIPEDIA, 2015). En la época romana, el hongo yesquero
se empleó junto con eslabones de hierro, de forma habitual,
para hacer fuego; así lo recoge Plinio en su obra Historia Na-
tural. Este uso ha permanecido hasta mediados del siglo XX
en muchos lugares de Europa, basta con obtener una poca
de pelusa del contexto o trama de la seta raspándola o como
se hacía antiguamente metiendo la seta en agua para que se
hinche y luego secándola, para después machacarla median-
te golpes con un martillo u otro objeto y así reducirla a una
especie de polvo broso muy combustible que en algunos
sitios llaman yesca y en otros amadou (material esponjoso
e inamable preparado a partir de hongos de troncos). Si se
hace un hueco en el contexto de una seta seca puede servir
para transportar una ascua y hacer fuego en otro sitio, así
tuvieron que hacerlo los hombres primitivos.
La seta de Fomes fomentarius también ha sido objeto de
uso medicinal por dentistas para secar dientes y por médi-
cos para taponar heridas como antihemorrágico
WIKIPEDIA,
2014).
Referencias
A.G.N. (2012). Artesanías con Fomes fomen-
tarius. Arcaicos. Web site: http://www.arcaicos.
es/?module=product&code=20 (consultada 4 octubre 2015).
DE COVARRUBIAS, S. (1640). Tesoro de la lengua caste-
llana, o española. Ed. Luis Sánchez, impresor del Rey NS.
Felipe III. Madrid.
HARDING, P. (2008). Mushroom Miscellany. Harper Col-
lins. London.
SCHMIDT, O. (2006). Wood and Tree Fungi: Biology,
Damage, Protection, and Use. Springer. Berlin.
SPINDLER, K. (1995). El hombre de los hielos. Galaxia
Gutenberg / Círculo de Lectores. Madrid.
WIKIPEDIA (2014). Fomes fomentarius. Web site: https://
en.wikipedia.org/wiki/Fomes_fomentarius (consultada 4 oc-
tubre 2015).
WIKIPEDIA (2015). Hedeby. Web site: https://en.wikipedia.
org/wiki/Hedeby (consultada 4 octubre 2015).
Fig. 3. Gorro realizado con Fomes fomentarius en Rumanía, precio 59.00 $.
Fuente: http://everythingmushrooms.com
Fig. 4. Pliego 498, fragmento de su reverso, en el que gura la palabra cas-
tellana IESCA (ver columna derecha). (DE COVARRUBIAS, 1640)
Fig. 5. Los cuatro trozos de Fomes fomentarius que llevaba el hombre de los
hielos en su escarcela. Fuente: SPINDLER, 1995
Bol. Micol. Lazarillo, 6: 25-49 (2017) 25
L
a etnomicología estudia las relaciones entre los huma-
nos y los hongos, principalmente desde un punto de
vista histórico; esas relaciones pueden ser benecio-
sas o perjudiciales para la especie humana. Se considera una
rama de la etnobotánica y ésta de la etnobiología.
En este caso nos ocupamos de las relaciones entre los
llamados hongos sagrados, alucinógenos o neurotrópicos y
las sociedades humanas de diversas épocas.
El conocimiento sobre los usos de los hongos, tanto his-
tórico como actual, se ha de basar en fuentes de información
ables; aunque en muchas ocasiones la falta de información
ha hecho que los investigadores propongan hipótesis expli-
cativas sobre ciertos hechos históricos y fenómenos cultura-
les que hay que tomar como lo que son, suposiciones o con-
jeturas y no armaciones validadas en hechos comprobados.
A lo largo del trabajo se realiza un itinerario desde el
pasado más remoto hasta el momento actual, y se analiza el
uso de estos hongos sagrados en culturas de diferentes conti-
nentes. Muchas veces las conclusiones de los investigadores
son interpretaciones sobre relatos, leyendas, objetos, pintu-
ras y grabados que proceden de la época prehistórica o de
hace unos siglos, por lo que dichas interpretaciones hay que
tomarlas con prudencia y como una explicación provisional,
que puede no estar de acuerdo con otras explicaciones da-
das por otros investigadores. A todos ellos los llamaremos
etnomicólogos; es decir aquellos que estudian las relaciones
entre los hongos y los pueblos, principalmente del pasado,
los primeros de los cuales fueron el estadounidense Robert
Gordon Wasson y su esposa rusa Valentina Pavlovna (g. 1).
La antropología, la etnografía, la lología y la historia,
por un lado, y la etnomicología, la química, la farmacología
y la neurología por otro, nos han ayudado a conocer las rela-
ciones que tuvieron los pueblos antiguos con los hongos en
cuanto a su uso como elementos ceremoniales, iniciáticos,
lúdicos y adivinatorios por sus propiedades alucinógenas
o neurotrópicas. Por ello, se llamaron “hongos sagrados”,
“hongos mágicos”, hongos alucinógenos, alucinantes, psi-
cotrópicos, psicoactivos, psicotomiméticos, psicodélicos,
phantastica, enteógenos, etc. Actualmente se preere el tér-
mino neurotrópicos (queriendo transmitir la idea de que se
‘mueven’ -afectan- hacia el sistema nervioso central).
El 89 % de los pueblos de la Tierra, estudiados hasta el mo-
mento, consumen algún tipo de sustancia psicoactiva (neurotró-
pica) que modica los procesos mentales, es decir, la consciencia.
“El chamanismo es la práctica tradicional de sanación,
adivinación y expresión teatral del Alto Paleolítico basada
en la magia natural desarrollada en un período que va de
10.000 a 50.000 años”.
“El chamanismo conserva una coherencia interna sor-
prendente tanto en sus prácticas como en sus creencias en
todo el mundo. La más importante de estas constantes es el
éxtasis. No todos los chamanes utilizan la intoxicación con
plantas como medio para obtener el éxtasis, pero ninguno
de los otros métodos (ayuno, percusiones, ordalías, ilusiones
teatrales, etc.) es tan ecaz y tan antiguo como el uso de
plantas psicoactivas” (
MCKENNA, 1993).
Fig. 1. Robert Gordon Wasson y su esposa Valentina Pavlovna.
Fuente: plantasprehispanicas.com
LOS HONGOS SAGRADOS O NEUROTRÓPICOS:
UNA REVISIÓN SINTÉTICA
Juan Manuel Velasco Santos
C/ Pontevedra, 18, 1.ºC. 37003-Salamanca.
E-mail: juanmvs@telefonica.net
REsumEn: Se pasa revista a los conocimientos que tenemos los humanos sobre los llamados hongos sagrados o
mágicos -actualmente neurotrópicos-, los usos que han tenido en el pasado por parte de diversas civilizaciones
y los usos actuales, sobre todo los relacionados con estas setas (principalmente Amanita muscaria, Claviceps
purpurea, y especies del género Psilocybe) como fuente de medicinas para tratar enfermedades neurológicas.
Al nal se relaciona la bibliografía consultada aunque no toda se cita en el texto.
p
alabRas clavE: etnomicología, hongos sagrados, hongos mágicos, hongos neurotrópicos, hongos alucinóge-
nos, hongos enteogénicos, Amanita muscaria, Claviceps purpurea, Psilocybe.
Bol. Micol. Lazarillo, 6: 25-49 (2017)26
Velasco Santos, J.M.
La palabra chamán, preferida a brujo o curandero, pro-
cede de la lengua de la tribu Tungus de Siberia (
HARNER,
1976), puede entenderse como la persona que se pone en
contacto con el mundo de los espíritus mediante un estado
de trance (
VERGARA, 1996).
¿Qué carazteriza los efectos de estos hongos?:
Los vegetales (plantas y hongos) alucinógenos deben
clasicarse como tóxicos, porque sin duda provocan intoxi-
caciones (
SCHULTES & HOFMANN, 1982).
Se parecen a los narcóticos (del gr. ναρκωτικός, ador-
mecedor), sustancias que producen sopor, relajación muscu-
lar y embotamiento de la sensibilidad. Terminan por producir
un estado depresivo en el sistema nervioso central (
snc); el
alcohol también es un narcótico.
Alucinógenos o psicodislépticos: sustancias que pro-
ducen alucinaciones, es decir, alteran las percepciones de la
realidad.
Se arma que los alucinógenos de hongos no causan
adición; es decir, dependencia física o psíquica. Puede verse
la clasicación de psicótropos.
Existe una enfermedad denominada síndrome de Charles
Bonnet, las personas que la padecen tienen continuas alucinacio-
nes visuales (
AZIZ et al., 2004). Otras enfermedades también pue-
den producir alucinaciones, como la que sufrió F. Chopin.
Los hongos con propiedades neurotrópicas (g. 2), es
decir, capaces de alterar nuestra consciencia y percepción del
mundo que nos rodea, son 216 especies (
guzmán et al., 2000)
pertenecientes a 4 grupos:
Hongos “psilocíbicos”, llamados así con contener psi-
locibina; son 116 especies del género Psilocybe, es el grupo
de setas neurotrópicas más numeroso.
Amanita muscaria, A. panterina y A. regalis. Contie-
nen ácido iboténico.
Claviceps purpurea y similares y Cordyceps spp. Con-
tienen ergolina o derivados.
Otras especies usadas como sagradas, pero de las que
no hay conocimiento químico suciente.
Testimonios del pasado
África: Argelia, Tassili
Dos pinturas rupestres (gs. 3A y 3B) de unos 7.000-
9.000 años BP (*) que
SAMORINI (1992, 2001a) interpreta
como personas con setas neurotrópicas, la especie candidata
es Psilocybe mairei, encontrada en Marruecos y Argelia. Se-
ría la primera referencia sobre la utilización de hongos neu-
rotrópicos en la Edad de Piedra.
puharich (1959), en su obra
The Sacred Mushroom: Key to the Door of Eternity, aboga
por la hipótesis de que Amanita muscaria fue objeto de culto
en el antiguo Egipto en ceremonias del periodo pre-Snefrou
en un tiempo anterior a los 4.600 años BP (Snefru o Seneferu
fue el primer faraón de la IV Dinastía).
(*) Para referir las edades de los restos arqueológicos se
ha elegido el sistema internacional con la abreviatura: BP
(before present = antes del presente), en lugar de las referen-
cias con las siguientes abreviaturas: BC (before Christhy),
a.C. (antes de Cristo), AD (annus Domine = año del Señor) y
d.C. (después de Cristo).
Asia: India
En Kerala, al sur de India, se encuentran unos monumen-
tos de piedra con forma de seta (g. 4), los llaman kuda-
kallu (piedra-paraguas). Son de una edad de 3.000-1.900
años BP. Realizados por la cultura dravídica (anterior de los
Vedas). Parecen ser símbolos sagrados que
SAMORINI (1992)
las interpreta como Amanita muscaria, por presentar peque-
ñas oquedades en la supercie que se pueden considerar que
son los copos del resto del velo de la seta.
Asia: Siberia, Noreste
N. N. Dikov encuentra, en la región de Chukotka
(península Chukchi, en la Siberia que se encuentra en-
Fig. 2. Amanita muscaria, Claviceps purpurea y Psilocybe mexicana, tres
especies representativas de los hongos neurotrópicos.
Fuente: bibliotecadigital.ilce.edu.mx
Bol. Micol. Lazarillo, 6: 25-49 (2017) 27
Los hongos sagrados o neurotrópicos: una revisión sintética.
frente de Alaska), unos 267 petroglifos, de los cuales 34 re-
presentan guras humanas masculinas y femeninas con una
forma fungoide sobre la cabeza (g. 5), en 1971, sobre acan-
tilados rocosos cerca del río Pegtymel. Se interpretan que
tienen un signicado chamánico y que representan a Ama-
nita muscaria; su edad se calcula en 1460 años BP (
DIKOV,
1999 [1971]).
En 1730, un coronel del ejército sueco llamado F. J. von
Strahlenberg, que había permanecido 12 años prisionero en
Siberia, publica un relato del pueblo “koryak” y otros que
viven en la península de Kamchatka (
NE de Siberia). Relata
que cuando celebran una esta hierven con agua unos hon-
gos, haciendo con ellos un licor que les embriaga, el hongo
se llama, en ruso, muchumor o mukhomor (corresponde a
Amanita muscaria). Y añade que los más pobres que no pue-
den almacenar sus propios hongos, se apostan al lado de las
cabañas de los ricos a la espera de que salgan a orinar, y con
un tazón de madera reciben la orina, que beben con avidez y
así se emborrachan también ellos.
En 1737 S. P. Krasheninnikov, un geógrafo y natura-
lista ruso que hizo la primera descripción completa de la
península de Kamchatka, publica algo similar a lo del co-
ronel sueco.
En 1774, George Wilhelm Steller (naturalista y médico
alemán, miembro de la segunda expedición a la península
de Kamchatka dirigida por V. Bering, murió en el viaje de
regreso y sus diarios fueron publicados por el alemán P. S.
Pallas), no solo corroboró los relatos de Strahlenberg acerca
de los hongos embriagantes, sino que añadió que la orina
parecía ser incluso más potente que el hongo y sus efectos
podían durar hasta el cuarto o quinto hombre. Esta forma
de reciclar la droga mediante la orina debía atribuirse a la
escasez de Amanita muscaria en Siberia, que en algunas oca-
siones podía llegar a alcanzar el valor de un reno por cada
sombrero de seta.
Europa: Inglaterra y España
Stonehenge, se construye entre el 5000-4000 años BP
en el sur de Inglaterra. En los monolitos 4 y 53 están escul-
pidas guras que recuerdan a las setas, se muestran las del
monolito 53 (g. 6). Los arqueólogos lo interpretan como un
hacha para sacricios, aunque las hachas de la misma cultura
megalítica de otros sitios son muy diferentes.
En España se han encontrado unas pinturas rupestres
(g. 7), que se han interpretado como setas psilocíbicas (Psi-
locybe hispanica es la mejor candidata, se ha encontrado en
los Pirineos), en la cueva de Selva Pascuala, Villar del Humo
(Cuenca) que datan de nales del Paleolítico, a las que se
les calcula una edad aproximada de 8.000 años BP (
AKERS
et al., 2011).
Fig. 3B. Dios con setas.
Fig. 3A. Hombres danzantes con máscara-seta.
Pinturas rupestres encontradas en el desierto del Sahara, Tassili (Argelia) en dos lugares diferentes. Fuente: http://www.samorini.it/doc1/sam/fall/fall.pdf
Fig. 4. Monumentos de piedra con forma de seta encontrados en Kerala (India).
Fuente: http://terradesomnis.blogspot.com.es/
Fig. 5. Petroglifos con forma humana portando un sombrero con forma de seta.
Fuente: xochipilli.wordpress.com
Bol. Micol. Lazarillo, 6: 25-49 (2017)28
Velasco Santos, J.M.
Europa: Grecia
En Fársalo, Tesalia (Grecia), existe un bajorrelieve de
2.500 años BP (en el museo del Louvre de París) en el que
están representadas dos diosas de los Misterios Eleusinos:
Démeter (izda), también llamada Erysibe (cornezuelo) y
Perséfone (dcha), y están intercambiando ¿ores o setas?
(g. 8).
Los Misterios Eleusinos se celebraban en la Antigua
Grecia hace 4.000 años y perduraron durante 2.000 años;
eran unos ritos iniciáticos en los que se bebía el kykeon, con-
tenía cebada, agua y una planta (posiblemente una menta).
Se piensa que tenía alguna sustancia neurotrópica.
WAS-
SON
et al. (1978) proponen la hipótesis del ergot o corne-
zuelo del centeno (Claviceps purpurea) parásito de diversas
especies de gramíneas como el centeno, cebada, etc. Pero el
bajorrelieve nos lleva a pensar en otra cosa.
Europa: Edad Media
En muchas iglesias se encuentran los llamados “árboles-
hongo”, interpretados como árboles o pinos piñoneros, por
unos; y como hongos psilocíbicos (Psilocybe semilanceata
en el bajorrelieve de la catedral de Hildesheim, Alemania,
del siglo XI), o como setas de Amanita muscaria (Fresco de
la Tentación con Adán y Eva en el Jardín del Edén, capilla
de Plaincourault, Francia, construida por los Caballeros de
la Orden de Malta en 1184), por otros (
RAMSBOTTOM, 1954;
SAMORINI, 1997) (g. 9A, 9B).
En otros recintos religiosos también se pueden apreciar
guras con todo el aspecto de setas, como un fresco que hay
en la iglesia de San Martín de Vic (Nohant-Vic, Francia), en
la que se ve a un señor queriendo ofrecer a Jesús (montado
en la borriquilla) unas setas (g. 9C); o las setas de un árbol
(¿el árbol del bien y del mal del paraiso?) que se aprecia de-
trás de Adán y Eva en un fresco de Sant Sadurní de Osormort
(comarca de Osona en Barcelona).
Europa: Mitos nórdicos
Papá Noel y Santa Claus (San Nicolás), se cree que son
productos del consumo de la matamoscas (Amanita musca-
ria), sobre todo por los colores rojo y blanco de sus ropas y
lo mágico de sus acciones.
Igualmente, la referencia a enanitos en cuentos del norte
y centro de Europa, se relaciona con el consumo de la mata-
Fig. 6. Figuras de setas esculpidas en el monolito 53 de Stonehenge.
Fuente: http://www.imaginaria.org/stone.htm
Fig. 7. Pinturas rupestres de la cueva de Selva Pascuala (Villar del Humo, Cuenca).
Fuente: AKERS et al., 2011.
Fig. 8. Bajorrelieve de Tesalia (Grecia) con las diosas Démeter y Perséfone
(museo del Louvre) que intercambian objetos que parecen setas.
Fuente: http://platea.pntic.mec.es/
Bol. Micol. Lazarillo, 6: 25-49 (2017) 29
Los hongos sagrados o neurotrópicos: una revisión sintética.
moscas, como en “Blancanieves y los siete enanitos” de los
hermanos Grimm (g. 10). Curiosamente, uno de los efectos
que provoca el ácido iboténico es un tipo de alucinaciones
relacionadas con la sensación de gigantismo (macropsia) y
enanismo (micropsia).
Mesoamérica y Norteamérica
Existen muchas referencias a hongos en el pasado de
América, sobre todo en Mesoamérica (México y Guatemala).
Una de ellas son las piedras-hongo, hechas principalmente de
piedra volcánica, de la cultura maya encontradas en Guate-
mala, El Salvador y México. Fueron inicialmente estudiadas
por el geógrafo alemán K. Sapper, quien en 1898 publica una
foto de una piedra-hongo en la revista Globus (
ILLANA-ES-
TEBAN
, 2010), esta pieza (g. 11) es la que se conserva en el
Museo Reitberg de Zurich (Suiza); pero no indica ninguna
relación con los hongos; el primero que relaciona a los hon-
gos-piedra con el uso de setas es B. Briton, quien el mismo
año publica un artículo en la revista Science (
WASSON, 1980).
Posteriormente,
BORHEGYI (1957) hizo una clasicación de
las mismas y las agrupó en cuatro períodos cronológicos entre
los años 3000 BP-900 BP; se han encontrado 240 piezas de
30-35 cm de altura, aunque existe una colección procedente
de Guatemala con estatuillas de 14-18 cm (
BORHEGYI, 1961),
de las que se ignora su procedencia (excepto de 21) y su uso
preciso (
OHI & TORRES, 1994). Aunque también hay autores
que postulan otra explicación para estas piedras (
ROSE, 1977;
GARCÍA ROLLÁN, 2011), según la cual servirían para tratar o
estirar la goma de hule que empleaban para hacer las pelotas
destinadas a un juego sagrado de los mayas; las tiras de hule
(similar al caucho) se colocaría en la parte convexa de la parte
superior con forma semiesférica y que por eso recuerda el
sombrero de una seta agarical. Hay un documento cuyo nom-
bre es El Título de Totonicapán, escrito en 1554, en lengua
quiché, descubierto por R.M. Carmack y J.L. Mondloch, en
1973 y publicado, en 1983, por la Universidad Nacional Au-
Fig. 9A. Bajorrelieve en las puertas de la catedral de Hildesheim (Alemania).
Fuente: GARTZ, 1996).
Fig. 9B. Fresco de la Tentación, capilla de Plaincourault (Francia).
Fuente: https://www.ickr.com/photos/samorini
Fig. 9C. Fresco del siglo XII de la iglesia de S. Martín de Vic (Nohant-Vic, Francia).
Fuente: www.france-voyage.com
Fig. 10. Ilustración del famoso cuento de los hermanos Grimm.
Fuente: https://cuentoshermanosgrinm.les.wordpress.com/2013/09/los-
7-enanitos-958743.jpeg
Bol. Micol. Lazarillo, 6: 25-49 (2017)30
Velasco Santos, J.M.
tónoma de México, en el que puede leerse una referencia a “la
piedra de hongo”: “Entonces juntaron para Balam C’onaché
el palio de plumas de quetzal, el palio verde,las trenzas, la
piedra de hongo, las señales del señorío fueron juntadas y
traídas por los (que se fueron) de donde sale el sol”.
Según una versión de la leyenda Tzutuhil, un fragmento
de una de las setas que crecen en torno al “palo de pito” se
introdujo en el hombre, que acto seguido se rejuveneció y
desapareció su enfermedad. Los nahuales quedaron satisfe-
chos y Maximón desde entonces ha presidido a las personas
Tzutuhiles. Este es el hongo divino que es conocido entre
los quichés como Kakuljá, sólo recientemente identicado
como Amanita muscaria y que toma su nombre del dios
Maya a quien personica. Kakuljá forma parte de una trini-
dad de dioses mencionados en el Popol Vuh como “Kakuljá
Huracán”, los otros son “Chi’iip Kakuljá” y “Kakuljá Raxa”.
Existen diversos escritos de la época de la conquista
española que hacen referencia a hongos embriagantes y -
dices antiguos pintados por indígenas que muestran guras
que se han interpretado como setas.
Fray Bernardino de Sahagún, en su obra Historia general
de las cosas de la Nueva España (
SAHAGÚN, 1569-1582), fue
el primero que hace referencia a los hongos neurotrópicos en
México, los aztecas los llamaban teonanácatl”, que en la
lengua náhuatl signica nanácatl = hongo y teo = sagrado”,
aunque también se ha traducido por “carne de dioses”. G.
Guzmán, recoge en 1959 el nombre de teotlaquilnanácatl
= “el hongo sagrado que pinta” (
GUZMÁN, 2011); ahora se
piensa que la palabra correcta de uso actual es teotlacuilna-
nácatl, en relación con los indios tlacuil, quienes pintaron la
obra pictórica conocida como Códice Florentino elaborado
bajo la dirección de Fray Bernardino.
Existen al menos cuatro códices que representan hon-
gos sagrados, además del ya mencionado Códice Florentino,
existen el Códice Vindobonensis de los mixtecas, el Códice
Magliabecchiano de los aztecas (g. 14) y el Códice Indige-
Fig. 11A. Piedra-hongo encontrada por Sapper en 1898.
Fuente: Illana-Esteban, 2010.
Fig. 11B. Grupo de piedras-hongo.
Fuente: Stamets, 1996.
Fig. 12. Ilustración de una edición del Popol Vuh que representa a Kakuljá.
Fuente: http://www.samaelgnosis.net/
Fig. 13. Fragmento de una página del Códice Vindobonensis en el que pue-
den verse a siete dioses o mixtecas con una o dos setas en la mano.
Fuente: www.bibliotecadigital.rah.es
Bol. Micol. Lazarillo, 6: 25-49 (2017) 31
Los hongos sagrados o neurotrópicos: una revisión sintética.
na 27. En el Códice Vindobonensis (g. 13) de los mix-
tecas (Oaxaca), que se guarda en Viena (antes Vindobona),
Austria, muestra unas guras que llevan, lo que parecen ser
setas, en las manos.
El doctor Francisco Hernández de Toledo, médico per-
sonal de Felipe II, escribe sobre tres tipos de hongos em-
briagantes (
HERNANDEZ DE TOLEDO, 1577); “...uno produce
locura y uno de sus síntomas es una especie de risa incontro-
lable, le llaman teyhuintli (embriagador), es de color ama-
rillo, picante y de una frescura no desagradable. Hay otros
que, sin inducir a risa, producen visiones de todo tipo”. Esto
lo cuenta en la obra Historia Natural de la Nueva España, de
1577. A Francisco Hernández le debemos el descubrimiento,
entre otras plantas, de la piña, el maíz, el cacao, el maracuyá
y el peyote, por lo tanto fue una persona interesada en los
vegetales del Nuevo Mundo. Otros cronistas españoles que
hablan de hongos embriagantes o sagrados son: el dominico
Fray Diego Durán del siglo XVI, en su obra de 1587 Histo-
ria de las Indias de Nueva España e islas de Tierra Firme;
Fray Toribio de Benavente, alias “Montilinía” o “Motolinia”,
que terminó de escribir en 1541 su Historia de los indios de
la Nueva España; Hernando Ruiz de Alarcón en su obra de
1629 Tratado de las supersticiones y costumbres gentílicas
que hoy viven entre los indios naturales de esta Nueva Espa-
ña; y Jacinto de la Serna en su obra de 1656, Tratado de las
supersticiones, idolatrías, hechicerías y otras costumbres de
las razas aborígenes de México.
En Teotihuacan (México) se descubre, en 1894, el fresco
de Teopancalco, en el que se representan en los bordes una
serie de guras que se interpretan como hongos (g. 15).
Fue examinado por R.G. Wasson en 1955, pero ya en 1954,
I. Johnson, llama la atención sobre el borde del fresco y sus
guras parecidas a setas. Según el Dr. Eduard Seler (1915),
el fresco representa el rito de la embriaguez.
Xochipilli, el “Príncipe de las ores” (g. 16), estatua ha-
llada en Tlalmanalco, en las faldas del volcán Popocatepetl,
es de principios del siglo XVI y pertenece a la antigua cultu-
ra náhuatl aposentada en Tenochtitlan. Tanto la estatua como
el pedestal tiene representaciones de plantas y dos hongos
alucinógenos. Uno de los hongos representados se parece
mucho a los sombreros (vistos desde arriba) de las setas de
Psilocybe aztecorum (
GUZMAN, 2011).
Fig. 14. Página 181 del Códice Magliabecchiano en la que se aprecian en la
parte inferior unos objetos que se parecen mucho a setas de Psilocybe caeru-
lescens var. mazatecorum Heim, por su sombrero verdoso y su pie rojizo y a un
indígena sentado comiendo hongos con un dios con garras detrás de él.
Fuente: www.lib.utah.edu/collections/digitalCollections.php
Fig. 15. Fresco de Teopancalco en Teotihuacan (México) del siglo IV-VII. Fuente: WASSON & WASSON, 1957
Fig. 16 (izq.). Xochipilli, el Príncipe de las ores. Museo Nacional de Antro-
pología de México. http://mna.inah.gob.mx/.
(dcha.) Explicación de símbolos.
Fuente: SCHULTES, 1976.
Bol. Micol. Lazarillo, 6: 25-49 (2017)32
Velasco Santos, J.M.
En el México prehispánico existían diversos tipos de
chamanes, uno de ellos, el llamado tictitl utilizaba plantas
y hongos alucinógenos y de este modo se convertía en tet-
lacuicuiliqui, chupador, porque succionaba la parte enferma
del paciente para extraer el mal que lo aquejaba. Otras habi-
lidades eran la interpretación de los sueños y sobre todo la
comunicación con los dioses que habitaban en las plantas y
hongos; para ello utilizaban al menos diez plantas y cuatro
hongos: Amanita muscaria que era conocido como tzonte-
comananacatl por los nahuas y como how ka’n cuh entre
los mayas, y tres especies de Psilocybe conocidos genéri-
camente como teonanacatl, los principales candidatos son
Psilocybe caerulescens, Psilocybe aztecorum y Psilocybe
mexicana (
LAGARRIGA, 2007).
Sudamérica
En Sudamérica se han encontrado pocos testimonios
del uso de hongos. Informes de jesuitas de los siglos XVII
y XVIII indican que los “Yurimaguas” de la Amazonia pe-
ruana consumían una potente bebida embriagante elaborada
a base de un hongo de árbol. Se baraja la hipótesis de que
pudiera ser Psilocybe yungensis, especie común que crece
sobre madera podrida en los bosques subtropicales desde
Bolivia hasta México.
Otro testimonio nos lo proporciona
FURST (2002):
En el curso de mis estudios no sólo encontré hongo
relacionado con el simbolismo en toda Mesoamérica, sino
también en el arte de los Incas, Mochica (g. 17A), Cha-
vín, Chimú, y las culturas Paracas de América del Sur, y en
la civilización Rapa Nui de Isla de Pascua. He identicado
hongos y setas tocados en vasijas pintadas de cerámica Mo-
che (200-700 d.C.)”.
Por otro lado, se han encontrado objetos de oro llama-
dos poporos (g. 17B) y que fueron usados por la cultura
andina Quimbaya, en la actual Colombia, para preparar las
hojas de coca; algunos de ellos tienen forma antropomorfa
y uno de ellos es una gura humana que tiene en cada mano
una seta, se calcula que se fabricó entre los años 900-1200.
Hongos alucinógenos o neurotrópicos en el mundo
Se conocen 216 especies neurotrópicas pertenecientes a 2
géneros del lo Ascomycota y 20 géneros del lo Basidiomyco-
ta (
GUZMAN et al., 2000), es decir, con los principios activos en
suciente cantidad como para que pueda provocar psicoactivi-
dad como son: psilocibina y similares (grupo I), ácido iboténico
(grupo II) y alcaloides ergolínicos (grupo III). Hay otro grupo
(IV) de hongos sagrados no investigado químicamente.
Grupo I.- Psilocybe (116 especies = sp.), Gymnopilus
(14 sp.), Panaeolus (13 sp.), Copelandia (12 sp.), Hypholo-
ma (6 sp.), Pluteus (6 sp.), Inocybe (6 sp.), Conocybe (4 sp.)
Panaeolina (4 sp.), Gerronema (2 sp.), Agrocybe farinacea,
Galerina steglichii y Mycena cyanorrhiza.
Grupo II.- Amanita muscaria, A. pantherina y A. regalis.
Grupo III.- Claviceps (5 sp.) y Cordyceps (2 sp.).
Grupo IV.- Boletus (6 sp.), Heimiella (2 sp.) Russula (6
sp.) y Lycoperdon (2 sp.), Vascellum (3 sp.) y Dictyophora
indusiata.
En un estudio posterior,
GUZMAN (2009) eleva el número
de especies de Psilocybe conocidas a 230, de las cuales 150
especies son neurotrópicas, indicando que en Europa hay 16
especies y en México 54 especies.
Principales especies neurotrópicas de Psilocybe y géneros
anes en el mundo
A continuación se hace un análisis más detallado de las
especies más importantes (gs. 18A a 18H):
Dentro del género Psilocybe destacamos como especies
más representativas con efectos neurotrópicos las siguientes:
Psilocybe aztecorum Heim, llamado por los aztecas
“niño de las aguas”.
Fig. 17A. Cabeza de un mochica o moche en cuya cabeza porta un objeto
muy parecido a una seta de Amanita muscaria.
Fuente: www.peabody.harvard.edu
Fig. 17B. Figura humana portando dos setas en un poporo quimbaya de
oro de los años 900-1200.
Fuente: STAMETS, 1996: 21.
Bol. Micol. Lazarillo, 6: 25-49 (2017) 33
Los hongos sagrados o neurotrópicos: una revisión sintética.
Psilocybe azurescens Stamets & Gartz; es la especie con
mayor contenido de psilocibina (1,78 %) y si se contabilizan
psilocina y baeocistina su contenido asciende a 2,51 % de
peso fresco; mientras que Psilocybe cubensis, el más em-
pleado en los ‘panes de setas’ o kits de setas a la venta, solo
contiene un 1,26 % sumando las concentraciones de las 3
moléculas (
WIKIPEDIA, 2015). No se conoció hasta 1979.
Psilocybe baeocystis Singer & Smith; de esta especie se
aislaron por primera vez, en 1968, los otros dos principios
activos análogos de la psilocibina: baeocistina y norbaeocis-
tina. En 1962, se produjeron 6 intoxicaciones (4 eran niños)
en Oregón y Washington, uno de los niños murió, es el único
caso de muerte registrado debido a un hongo psilocíbico. En
EE.UU., se ha generalizado como droga lúdica. Bastan 4 ejem-
plares para afectar al cerebro.
Psilocybe caerulescens Murrill var. caerulescens (“de-
rrumbes”). La variedad mazatecorum Heim (también conoci-
da como P. mazatecorum Heim) fue la que consumieron R. G.
Wasson y su amigo A. Richardson el 29 de junio de 1955, en
compañía de la mazateca María Sabina. Cada uno de los occi-
dentales consumió 6 pares de ejemplares, María Sabina (= Eva
Méndez) y su hija 13 pares cada una. La variedad nigripes se
conoce como el “hongo de la razón”. Actualmente, no se dife-
rencian estas dos últimas variedades y se incluyen dentro de la
variedad caerulescens; se diferencia la variedad omphrophi-
la (Heim) Guzmán, antes Psilocybe omphrophila Heim.
Psilocybe cubensis (Earle) Singer (= Stropharia cuben-
sis Earle) (“San Isidro”). El cultivo de esta especie se ha con-
vertido en una ación en algunos países y zonas, y ha crecido
una industria para satisfacer la demanda de los cultivadores
caseros. Dosis de 0,25-1 g de peso seco de seta producen ya
efectos; y una dosis de 3 g se considera alta (la caja dere-
cha contiene 30 g de setas frescas). Descubierto por Erale en
Cuba, en 1904.
Psilocybe cyanescens Wakeeld. Su uso como lúdico se
ha extendido por la costa oeste de los
EE.UU. Tiene fama de
ser muy potente. No debe confundirse con Panaeolus cya-
nescens (= Copelandia cyanescens), la cual es copróla (=
mícola), no humícola. Es la especie que se consumía en las
tiendas de Holanda o “smart shop” durante la época de venta
libre de los hongos psilocíbicos.
Psilocybe kumaenorum Heim, es usado de forma tra-
dicional por Los Kuma, en Papua Nueva Guinea (Asia), y
que ellos llaman “koull tourroum”; fue descrita por Heim en
1966 y 1978. Puede haber sido usado también en rituales por
los Bimin-Kuskusmin.
Psilocybe mexicana Heim (“pajaritos”, “hongo sagrado
del pajarito”). A. Hofmann aisló, por primera vez, la psilo-
cibina y la psilocina de esta especie pero cultivada en París
y Basilea. La primera molécula fue comercializada con el
nombre de ‘Indocybin’, se utilizó en psicoterapia; actual-
mente se emplea para tratar trastornos compulsivos. Es el
hongo visionario más extendido en México, existiendo toda-
vía al menos seis etnias que lo usan como enteógeno.
Psilocybe pelliculosa (Smith) Singer & Smith. Última-
mente se emplea como droga lúdica en la costa del Pacíco
Norte. No se conocen usos chamánicos de esta especie en esa
zona. Es muy parecida a P. semilanceata.
Psilocybe semilanceata (Fr.) P. Kumm. (1871). En Ingla-
terra, Canadá y
EE.UU. se les conoce como “Liberty Caps”. En
1965 la Policía Montada del Canadá detuvo a estudiantes uni-
versitarios de Vancouver (Canadá) por tener hongos visiona-
rios. Lo mismo les pasó a dos personas en Reading (
UK) acu-
sados de tener psilocibina, pero lo que poseían era esta seta. El
juez los absolvió diciendo que “la psilocibina es una sustancia
y los hongos son hongos”. Esta especie es la que contiene más
psilocibina de las que se encuentran en España.
Psilocybe stuntzii Guzmán & Ott. Los primeros en des-
cubrir este hongo fueron los estudiantes de la Universidad de
Washington, en Seattle, a principios de los años 70 del siglo pa-
sado cuando empezó a crecer en el césped del campus e incluso
en campos de futbol. Se parece a P. cyanescens pero con anillo.
Psilocybe zapotecorum Heim (“corona de espinas”, “hon-
gos de los santos”, “derrumbes de agua”, “gran hongo sagra-
do”). Es el más grande de todos los hongos del género Psilo-
cybe. Es utilizado todavía por diversos grupos indígenas de
México. Sale en terrenos pantanosos por lo que hacen rezos
al “Gran Relámpago” que los crió. Su efecto es muy fuerte,
pudiendo bastar un solo ejemplar para sentir sus efectos.
Un género afín a Psilocybe es Conocybe, dentro del cual
la especie neurotrópica más importante es Conocybe siligi-
neoides Heim, fue encontrado por Wasson en 1955 y descrito
por R. Heim en 1957. El primer uso documentado es de 1956
en Comptes Rend.
La utilización de Amanita muscaria en el mundo
Por los estudios antropológicos realizados, Amanita mus-
caria fue una seta sagrada, posiblemente con un uso neurotró-
pico en los pueblos siberianos del centro de Asia. Se cree que
los Arios, hace casi 4.000 años, llevaron el culto enteogénico
de esta seta a la India, al Medio Oriente (Irán y alrededores) y
luego se extendió por el Oeste hacia los pueblos nórdicos eu-
ropeos y por el Este hacia Siberia, Canadá y Estados Unidos,
al atravesar diversos pueblos el estrecho de Bering –o bien
por un puente de tierra o por encima del mar congelado- entre
hace 40.000 y 10.000 años; y desde aquí hacia Mesoamérica
y Sudamérica. Hay datos indiscutibles acerca del uso de esta
especie por los Dogrib Athabascan, que viven en las montañas
Mackenzie al noroeste de Canadá (
SCHULTES & HOFMANN,
1982). Así mismo, los indígenas Ojibwa, en la región de los
Grandes Lagos, situada entre Canadá y Estados Unidos, aún
consumen A. muscaria (
WASSON, 1979).
En 1940 G. W. Steller, cientíco que participaba en una
expedición a la península de Kamchatka, publicó descripcio-
nes idénticas a la del sueco F. J. von Strahlengerg y a la del
ruso S. P. Krasheninnikov, acerca de los hongos embriagan-
tes. Steller llegó a decir: “la orina parece ser incluso más po-
tente que el hongo y sus efectos pueden durar hasta el cuarto
o quinto hombre”.
En los siglos XVIII, XIX y XX, botánicos y antropólogos
descubrieron que la ingesta de la seta matamoscas y la orina la
practicaban los Koryak, Chukchi, Yukagir, Kamchadal y otras
Bol. Micol. Lazarillo, 6: 25-49 (2017)34
Velasco Santos, J.M.
Fig. 18A. Psilocybe azurescens. Fuente: http://timewheel.net/
Fig. 18C. Psilocybe caerulescens. Fuente: https://en.wikipedia.org.
Fig. 18E. Psilocybe cyanescens. Fuente: https://commons.wikimedia.org.
Fig. 18G. Psilocybe semilanceata. Fuente: knarkkorven.magiskamolekyler.org
Fig. 18B. Psilocybe baeocystis. Fuente: www.shroomery.org
Fig. 18D. Psilocybe cubensis. Fuente: psychoaktive-pilze.net.
Fig. 18F. Psilocybe mexicana. Fuente: www.erowid.org.
Fig. 18H. Psilocybe zapotecorum. Fuente: www.shroomery.org.
Bol. Micol. Lazarillo, 6: 25-49 (2017) 35
Los hongos sagrados o neurotrópicos: una revisión sintética.
tribus de Siberia Central que viven cerca de los ríos Obi y
Yenisei (
WASSON, 1967a, WASSON, 1968, WASSON & WASSON,
1957a; citados en
OTT, 1996). La ingesta de la seta no se hacía
solo con nes embriagantes, sino también para tratar diferen-
tes males como la fatiga piscofísica o la mordedura de ser-
pientes. Los Koryaks sólo recogen esta seta para utilizarla de
manera medicinal y religiosa, creyendo que les permite diag-
nosticar la enfermedad, tener éxito en su búsqueda de pesca
y caza, protegerse de los malos espíritus y mantener los lazos
tribales de sus comunidades.
Se ha armado que fue el primer hongo utilizado por huma-
nos, y esto ocurrió en Siberia (
WASSON & WASSON, 1957; SCHUL-
TES
, 1976; SCHULTES & HOFMANN, 1992). En Siberia también se
han encontrado petroglifos que se han relacionado con el culto
a Amanita muscaria (
SAMORINI, 2001b). Actualmente, algunos
chamanes y chamanas siberianos, como Tatiana (g. 19A), la
usan en sus ceremonias, para lo cual las secan previamente en
grupos de 3 ejemplares, como si fuera esa la dosis adecuada.
En América, fue empleada por la etnia maya, en rela-
ción con la leyenda del trueno y el rayo (
LOWY, 1974, GUZ-
MAN
, 2003). Igualmente, WASSON (1979, 1995) asegura que
es empleada todavía por etnias de Canadá y Estados Unidos.
Existen testimonios que hacen pensar que Amanita musca-
ria tuvo alguna importancia en Mesoamérica y Sudamérica,
como las guras encontradas de la cultura Capacha, encon-
trada en Nayarit (en el museo de Guadalajara, México) y en
la cultura Mochica (
FURST, 2002).
El origen de las religiones: algunas hipótesis relacionadas
con Amanita muscaria
Son varios los autores, entre ellos R. G. Wasson, J. M.
Allegro y B. Lowy, que han asociado el consumo de setas y
plantas alucinógenas, sobre todo de Amanita muscaria, con
el origen de muchas religiones, por no decir de todas.
La “seta matamoscas” es muy llamativa y llamaría la
atención de los hombres primitivos, que la asociaban al rayo
(por las tormentas).
La palabra más antigua para designar a Amanita musca-
ria es panx y existe en la lengua ugro-nés la palabra pagal,
que signica “embriaguez” y “bajo los efectos del hongo”.
Se calcula en unos 6.000 años la edad de esas palabras (
GUE-
RRA
, 2006; OTT, 1996).
Según el investigador S.K. Patkanov, el hongo mukho-
mor no solo se utilizaba con nes lúdicos, sino que los cha-
manes lo usaban para acceder “a un estado exaltado y poder
hablar con los dioses”.
R.G. Wasson, asocia Amanita muscaria con el “Soma”
–una planta-dios-de los arios, pues se relata en el Rig Veda
(libro sagrado hindú de hace unos 3.200 años BP) que era a
la vez un dios, una planta, el jugo de una planta y la orina de
un sacerdote que había ingerido la planta. La planta era roja,
jugosa y carnosa; por lo que Amanita muscaria era un candi-
dato plausible. Esta hipótesis ha sido aceptada, de momento,
por la mayoría de los estudiosos de los Vedas (himnos sagra-
dos del pueblo ario).
SCHULTES & HOFMANN (1982) arman
que estudios interdisciplinares realizados a partir de 1968
muestran con pruebas contundentes que el narcótico sagrado
de los antiguos hindúes era Amanita muscaria; esta especie
es, tal vez, el más antiguo de los alucinógenos.
Curiosamente, en la parte occidental de Siberia se produ-
cía un consumo religioso y sometido a un riguroso tabú, de
modo que solo el chamán y sus acólitos podían consumir la
seta; mientras que en las zonas de Siberia central y oriental
existía un uso recreacional, este uso fue prohibido por los
gobiernos de los zares de Rusia para aumentar las ventas de
vodka, de lo que se beneciaban. Aun hoy algunos viejos de
Siberia preeren una borrachera con Amanita muscaria que
con vodka (
PIQUERAS, 1992).
John Marco Allegro (1923-1988) fue un erudito inglés
que desaó los puntos de vista ortodoxos relativos a los Ro-
llos del Mar Muerto, la Biblia y la historia de la religión.
Obtuvo la licenciatura en Estudios Orientales por la Univer-
sidad de Manchester. En 1953 fue el primer representante
británico en el equipo de trabajo internacional sobre los Ro-
llos del Mar Muerto en Jordania. Era el único laico. Los trece
libros que publica Allegro (no publicó en revistas especia-
lizadas) incluyen: Los manuscritos del Mar Muerto (1956)
y El hongo sagrado y la cruz (1970), en los que expone su
teoría sobre el origen del cristianismo basándose solo en ar-
gumentos lológicos y aprovechándose de las ideas de R. G.
Wasson. Deende la idea de que los esenios (escritores de
los Rollos del Mar Muerto) se inventaron la gura de Jesús
bajo los efectos de Amanita muscaria.
Especies neurotrópicas de otros géneros en el mundo
Gymnopilus spectabilis (Fr.) Smith (= G. junonius [Fr.]
P.D. Orton). Este hongo contiene noryangonina e hispidina,
que están estructuralmente relacionados con alfa-pironas que
se encuentran en el kava-kava (Piper methysticum), planta psi-
coactiva de Asia. Algunas subespecies tienen psilocibina. Las
setas de Estados Unidos y Japón tienen más poder neurotrópi-
co que las europeas. En Japón, se llama a esta especie o-wa-
rai-take, “el gran hongo de la risa”, y con bastante frecuencia
Fig. 19. En 1996. Tom Stimson, publica datos que recoge en Kamchatka y
entrevista a la chamana Tatiana.
Fuente: http://nemf1.homestead.com/
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Velasco Santos, J.M.
produce intoxicaciones visionarias. Pudiera ser que esta seta
fuera el maitake u “hongo que hace bailar”, citado en un texto
japonés del siglo XI: Konjaku Monogatari (
OTT et al., 2009).
Panaeolus subbalteatus (Berk. & Br.) Sacc. (= P. cinctu-
lus [Bolton] Sacc.). Especie cosmopolita (g. 20), está con-
siderada una de las especies más usadas con nes recreacio-
nales en Europa (
BALLESTEROS et al., 2005). Un cirujano, su
esposa y su criada ingirieron estos hongos, creyendo que eran
comestibles, y experimentaron la clásica reacción a la psiloci-
bina. En las últimas décadas del siglo XX se ha usado mucho
como embriagante lúdico al menos en los estados de Oregón
y Washington (
USA). Se venden esporas para cultivos caseros.
Claviceps purpurea es una de las 36 especies del género
Claviceps que parasita a 400 especies de gramíneas, entre
ellas al centeno, pero también al trigo y a la cebada, entre
otras. Del esclerocio de este hongo se obtuvo la sustancia
de mayor poder alucinatorio, el
LSD-25, por A. Hofmann en
1943. El esclerocio (g. 21) se sigue utilizando como alu-
cinógeno (ilegal) y como medicina. Contiene 50 alcaloides
que se pueden dividir en dos grupos:
1.- Los que producen el ergotismo convulsivo: son ami-
das del ácido lisérgico (ergometrina y otras), son hidrosolu-
bles, suponen el 20 % del contenido total en alcaloides. Pro-
duce una alteración nerviosa similar a una corea (= danza)
como la que produce el famoso “baile de San Vito” (corea de
Sydenham o menor).
2.- Los que producen el ergotismo gangrenoso: ergopeptinas
(ergotamina, ergotoxina, y otras), son insolubles en agua y supo-
nen el 80 % del total. Producen la gangrena de las extremidades
conocida como “fuego de San Antonio” o “fuego sagrado”.
El consumo de cornezuelo se ha asociado a muchos ca-
sos de brujería y endemoniados durante la Edad Media, por
lo que los afectados se encomendaban a San Vito (la catedral
de Praga está dedicada a este santo).
Más cercano en el tiempo es el caso de las brujas de Sa-
lem (Massachussets,
EE.UU.) en 1692: varias mujeres, algu-
nas adolescentes y varios hombres fueron acusados de bruje-
ría y 18 personas fueron condenadas a la horca.
Una especie del género Inocybe ha sido reportada como
contenedora de una sustancia neurotrópica nueva, la aerugi-
nascina, contenida en la especie Inocybe aeruginascens (
JEN-
SEN
et al., 2006) (g. 22).
Hongos alucinógenos o neurotrópicos en España
En España se han registrado un total de 15 especies más
o menos neurotrópicas, que son las que se relacionan a con-
tinuación (gs. 23A-23E):
� Dos especies de Amanita: A. muscaria y A. pantherina.
� Cuatro especies de Psilocybe: P. cyanescens, P. gallae-
ciae (*), P. hispanica y P. semilanceata.
Claviceps purpurea.
� Cuatro especies de Panaeolus: P. cyanescens (= Cope-
landia cyanescens), P. micola, P. foenisecii (= Panaeolina
foenisecii) y P. papilionaceus (= P. sphinctrinus).
Fig. 20. Panaeolus subbalteatus.
Fuente: https://en.wikipedia.org/wiki/Panaeolus
Fig. 21. Claviceps purpurea, cornezuelos (esclerocios) con estromas emergidos.
Fuente: http://www.shroomery.org/
Fig. 22. Inocybe aeruginascens.
Fuente: http://www.Inocybe.org/untergattung-Inocybe-glattsporer/
aeruginascens/
Bol. Micol. Lazarillo, 6: 25-49 (2017) 37
Los hongos sagrados o neurotrópicos: una revisión sintética.
� Dos especies de Pluteus: P. atricapillus y P. salicinus.
Gymnopilus spectabilis.
Rickenella bula (= Gerronema bula)
(*) Se publicó en
GUZMÁN & CASTRO (2003).
De las 15 especies de Psilocybe que hay en España, solo
tres, que se sepa, son usadas por sus cualidades psicoactivas:
Psilocybe gallaeciae,y P. hispanica (gs. 24A-24B) y P. semi-
lanceata; P. hispanica conocida de los Pirineos, en donde crece
sobre estiércol y es usada por los jóvenes con nes recreativos
(
FERNÁNDEZ-SASIA, 2006), también pudo estar relacionada con
ritos brujeriles en Aragón durante la Edad Media (
CASTRO &
GUZMÁN
, 2003). Psilocybe cyanescens, es citada en la Penínsu-
la Ibérica por Krieglsteine, en los Pirineos centrales (
SERAL BO-
ZAL
, 2013), pertenece a un grupo de Psilocybe que son sapró-
tos de la madera. Aunque alucinógena, no tenemos constancia
de su uso como nes recreativos, ni medicinales.
Además se tiene constancia del consumo de Amanita mus-
caria en la zona de los Pirineos en tiempos no muy lejanos.
Fig. 23A. Panaeolus cyanescens.
Fuente: https://it.wikipedia.org
Fig. 23E. Panaeolus papilionaceus.
Fuente: J. M. Velasco
Fig. 23D Rickenella bula.
Fuente: http://champignons.moselle.free.fr/
Fig. 23C. Amanita pantherina. .
Fuente: http://www.granadanatural.com/
Fig. 23B. Amanita muscaria.
Fuente: J. M. Velasco
Bol. Micol. Lazarillo, 6: 25-49 (2017)38
Velasco Santos, J.M.
El antropólogo catalán Josep Fericgla ha documentado la
supervivencia del consumo lúdico de Amanita muscaria en
pueblos del Pirineo catalán como Berga y Ripoll (
FERICGLA,
1993). Ya a nales de los setenta, en un artículo en la revista
psiquedélica Globo aseguraba conocer a viejos pastores pire-
naicos que esnifaban matamoscas secas y pulverizadas.
La leyenda negra, repetida por muchos libros, dice que
esta seta es mortal pero los autores serios sólo informan de
un caso de muerte por sobredosis de Amanita muscaria (
OTT,
1996;
RÄTSCH, 2005). Para morir haría falta, como media,
comer unos 5 kg de Amanita muscaria (
LÓPEZ SÁEZ, 2000),
Grupos étnicos que consumen hongos neuro-
trópicos
Etnias mesoamericanas: en busca del hongo sagrado teo-
nanácatl en México
W. E. Safford (reputado botánico pues había descubierto
la especie botánica del rapé psicoactivo de cohoba de los
taínos de la isla de Santo Domingo) publicó en 1915, un ar-
tículo titulado An Aztec narcotic, en el que armaba que el
teonanácatl de Sahagún era un cactus alucinógeno, el peyote
(Lophophora williamsii), que emplean varias etnias meji-
canas y que contiene mescalina (una sustancia alucinógena
similar a la psilocibina). Posteriormente, R. E. Schultes (g.
25A), revisando el Herbario Nacional de los Estados Unidos,
encuentra en el pliego de herbario nº 1745713, que contenía
una muestra del cactus peyote, una carta fechada el 18 de
julio de 1923 y que Safford había tenido la delicadeza de
incluir; era de un etnobotánico mejicano, Blas Pablo Reko,
en la que le decía al director del herbario que Safford estaba
equivocado y que el teonanacatl de F.B. de Sahagún era un
hongo que crece sobre estiércol y que todavía se usaba en
la Sierra Juárez, en el estado de Oaxaca, durante las estas
religiosas. Reko ya había publicado en 1919 que el nana-
cateera un hongo negro con efectos narcóticos. Schultes
Fig. 24A. Psilocybe gallaeciae.
Fuente: SERAL BOZAL, 2013.
Fig. 24B. Psilocybe hispanica.
Fuente: SERAL BOZAL, 2013.
Fig. 25A. El etnobotánico R. E. Schultes de joven en la Amazonia.
Fuente: http://doorofperception.com/
Fig. 25B. Revista en la que publicó la identicación del teonanacatl.
Fuente: http://www.jstor.org/
Bol. Micol. Lazarillo, 6: 25-49 (2017) 39
Los hongos sagrados o neurotrópicos: una revisión sintética.
escribió a Reko inmediatamente y quedaron para verse el ve-
rano de 1938. En 1937, recibió en la Universidad de Harvard
un paquete de Reko, el cual contenía los primeros hongos
de teonanacatl que le había entregado un antropólogo R. J.
Weitlaner, y que usaban los Otomi, pero llegaron en muy mal
estado y no pudieron ser identicados.
R. E. Schultes y B. P. Reko, estuvieron en Huautla de
Jiménez (México) durante julio y agosto de 1938, la noche
del 16 de julio de 1938 presenciaron, junto con un grupo de
antropólogos, por primera vez una vigilia en la que se con-
sumieron hongos de teonanacatl para realizar una ceremonia
de curación. El 27 de julio, Schultes recibió un paquete de
hongos de un indio mazateca (unos 12 ejemplares frescos
de los ‘santos niños’), que no sabía de su uso exacto, y que
Schultes enseguida puso a deshidratar asignándoles un -
mero de pliego de herbario: Schultes y Reko 231, de fecha
27 de julio de 1938, siendo la primera colección botánica del
teonanacatl. En esa colección Schultes reconoció tres grupos
diferentes (
DAVIS, 2005).
Después de su estancia en Huautla de Juárez, Schultes
publica un artículo titulado Plantae mexicanae II. The iden-
tication of teonanacatl, a narcotic basidiomycete of the
aztecs, en la revista “Botanical Museum Leaets” de la Uni-
versidad de Harvard (g. 25B), en febrero de 1939, en el que
llega a la conclusión de que es un hongo, identicado por su
amigo micólogo David Linder, Panaeolus campanulatus L.
var. sphintrinus (Fr.) Bresadola (actualmente corresponde a
Panaeolus papilionaceus [Bull.] Quél., sinónino de P. cam-
panulatus Fr. y P. sphintrinus [Fr.] Quél.); usados por los
indios mazatecas de Oaxaca (México).
Se especula que tal vez fueran dos grupos y ellos reco-
lectaron al día siguiente otra especie; pues el grupo que me-
jor se conservó fue el que primero se pudo identicar como
Panaeolus campanulatus var. sphinctrinus por parte del mi-
cólogo D. Linder de Harvard. Las otras dos especies fueron
Psilocybe cubensis, fue la primera referencia de un hongo
neurotrópico, hecha por R. Singer (g. 26B) en 1949 como
Stropharia caerulescens, (ver g. 26A) y Deconica sp., que
después identicó Guzmán en 1971 como Psilocybe caeru-
lescens (los derrumbes de los mazatecas).
Sabiendo actualmente que Panaeolus campanulatus var.
sphinctrinus tiene muy poca cantidad de psilocibina, cabe
pensar que Schultes habría cometido un error (inducido por
el recolector de esta especie, ya fuera el indio mazateca o
ellos mismos) en la primera publicación cientíca sobre la
identidad fúngica del teonanácatl; en apoyo de esta hipótesis
están los estudios del etnomicólogo mexicano G. Guzmán,
quien arma que los indígenas no usaron especies del géne-
ro Panaeolus (
GUZMÁN, 2003; MATA et al., 2005). Por tanto,
la primera identicación de un hongo sagrado sería la que
hizo Singer como Stropharia caerulescens S. Imai, -sinoni-
mia de Psilocybe cubensis (Earle) Singer, Sydowia 2(1-6):
37 (1948); Earle la había publicado como Psilocybe cuben-
sis con ejemplares de Cuba en 1906-, contenido en uno de
los tres paquetes, y que no publicó como alucinógena hasta
1949, en su magna obra The Agaricales (mushrooms) in mo-
dern taxonomy (
SINGER, 1949).
Posteriormente, dos antropólogos, I. Weitlander y su
esposo J. B. Johnson asistieron, en 1939, a una ceremonia
de sanación con hongos en Huautla de Jiménez, pero no los
probaron. En 1952, los esposos Wasson (Robert y Valentina)
recibieron una carta de R. Graves -autor de Los mitos grie-
gos- con un artículo (
HEIZER, 1944) en el que se incluía el uso
de los hongos embriagantes en México. R. G. Wasson y su
amigo fotógrafo A. Richardson, el 29 de junio de 1955, re-
cogieron en Huautla de Jiménez muchos ejemplares de Psi-
locybe caerulescens y conocieron a la chamana o curandera
María Sabina, quien les invitó a una velada en la que los dos
occidentales tomaron 6 pares de setas con chocolate (algo
que Fray Bernardino de Sahagún ya indicó en su crónica,
en la que menciona al cacáhuatl) y María Sabina ingirió 13
pares. Su experiencia la publicaron en la revista Life el 13 de
mayo de 1957 (el 3 de junio en la edición española) (g. 27).
Unos días más tarde Valentina Wasson también los probó y
Fig. 26A. Etiqueta del pliego de herbario de Psilocybe cubensis en la que se
ve la determinación hecha por Singer. HEIM & WASSON, 1958.
Fig. 26B. Foto en la que aparecen Wasson y Singer (1º y 2º por la dcha.)
Fuente: http://www.mushroomjohn.org/
Bol. Micol. Lazarillo, 6: 25-49 (2017)40
Velasco Santos, J.M.
su experiencia la cuenta el 19 de mayo de 1957, en la revista
This Week. Esto provocó una enorme auencia de hippies
para probar los hongos alucinógenos, lo que llevó a armar
a María Sabina: “Nunca, que yo recuerde, los ‘niños santos’
fueron comidos con tanta falta de respeto” (
ESTRADA, 1977).
En México se tiene constancia del uso actual de los hon-
gos neurotrópicos para rituales o con nes sanadores como el
testimonio que se registra en Oaxaca a nales de los años 50
del siglo XX, a través de la curandera mazateca María Sabi-
na (g. 28), que vivía en la población de Huautla de Jiménez
(estado de Oaxaca) y de la que reproducimos textualmente
un párrafo que pronunció en 1957 sobre unos hongos psilo-
cíbicos que ella consumía para ayudarse en el diagnóstico y
tratamiento de enfermedades de la gente de su pueblo.
“Los hongos sagrados me llevan y me traen al mundo
donde todo se sabe. Son ellos, los hongos sagrados, los que
hablan de una forma que yo puedo entender. Yo les pregunto
y ellos me responden. Cuando regreso del viaje, digo lo que
ellos me han dicho, lo que me han mostrado”.
El 29 de junio de 1955, por primera vez un blanco pro-
baba los hongos mágicos que habían estado escondidos, por
los indios mazatecas y otros, durante más de 400 años en la
Sierra Madre de Oaxaca (México).
En 1956, R. Heim viaja a México junto con R.G. Was-
son y recogen material. Heim consigue cultivar Psilocybe
mexicana y se lo envía a A. Hofmann quien después de va-
rios intentos aisla dos principios activos: la psilocibina y la
psilocina. En 1962, A. Hofmann viaja a México y le entrega
a María Sabina unas pastillas con 30 mg de psilocibina sinté-
tica. María Sabina celebró una velada y armó que no había
diferencia entre la pastilla y los hongos sagrados a los que
ella llamaba ‘niños santos’.
Etnias norteamericanas
Los indígenas Ojibwa y los Ahnishinaabeg, en la re-
gión de los Grandes Lagos, situada entre Canadá y Estados
Unidos, aún consumen de forma tradicional Amanita mus-
caria. Al menos estas dos tribus, al igual que en Siberia,
practicaban la extraña costumbre de beber la orina de una
persona que hubiera consumido Amanita muscaria. (
KEEWA-
YDINOQUAY
[PESCHEL, K.M.], 1978; KEEWAYDINOQUAY, 1979;
KEEWAYDINOQUAY et al., 1990; L’ALLEMANT, 1626; NAVET,
1988;
SCHWARTZ, 1972; WASSON, 1979; WASSON et al., 1980;
citados en
OTT, 1996), (PESCHEL, 1998). También hay re-
gistros de que dos etnias, los Chippewa y los Dogrib, del
noroeste de Canadá, usan Amanita muscaria en sus ritua-
les chamanísticos (
HALIFAX, 1979; LARSEN, 1976; citados en
OTT, 1996). Al igual que en Siberia, practicaban la extraña
costumbre de beber la orina de una persona que hubiera con-
sumido Amanita muscaria.
Etnias asiáticas
Son numerosos los pueblos que aún hoy usan la seta
Amanita muscaria: los Chikques, los Lapones (que actual-
mente ocupan principalmente las tierras al norte del Círculo
Polar Ártico), los Koriak (o Coriaques, de estirpe mongol
que viven en el extremo norte de Kamchatka) y otras pobla-
ciones que gravitan en la zona del estrecho de Bering y de la
Siberia Central cerca de los ríos Obi y Yenisei. En la prác-
Fig. 27. Portada de la revista LIFE de 13 de mayo de 1957 en la que se
publica el trabajo de Wasson sobre los hongos alucinógenos de Huautla de
Jiménez.
Fuente: http://www.lifemagazineconnection.com/
Fig. 28. Fotografía de María Sabina.
Fuente: http://www.onirogenia.com/chamanismos/chamanismo-extasis-y-
enteogenos/
Bol. Micol. Lazarillo, 6: 25-49 (2017) 41
Los hongos sagrados o neurotrópicos: una revisión sintética.
tica, en todo el vasto territorio de Siberia donde aún existe
la gura del chamán, todavía se consume hoy esta seta tan-
to para los rituales mágicos como con objetivos curativos.
JACCOTTET (1925) se hace eco del relato de una expedición
americana de etnología a la península de Kamtchaka (Sibe-
ria Oriental) en 1900, en el que cuenta que los pueblos de
esa zona consumían en ocasiones importantes, como un trato
comercial, Amanita muscaria que guardaban secas en bol-
sas de cuero para emborrachare y tener sueños maravillosos;
además, como por allí es una seta rara, disponen de unos
vasos especiales para recoger su orina, bebiéndose su propia
orina, prolongando las alucinaciones hasta la tarde del día
siguiente.
DUNN (1974), recoge un informe de GURVICH & KU-
ZAKOZ
(1960:171) en el que arman que “algunos Koryaks
recogen setas de Amanita muscaria, las secan y después las
usan como narcóticos”.
BIBRA (1885) nos indica que los pue-
blos siberianos de Kamchatka como los Tungusian, Yukargir,
Yakut, Ostyak y Kamchadal consumían los llamados muchu-
mor de varias maneras, desde frescos en sopas y salsas hasta
deshidratados; el más popular método era mezclando la seta
con el zumo exprimido de arándanos silvestres (Vaccinium
uliginosum L.) o mezclado con el jugo de la “hierba del sau-
ce” (Epilobium angustifolium L.).
Hay informes de varias tribus, como los Kuma, que utili-
zan unos hongos llamados “nonda”, relacionados con las fa-
milias boletáceas y rusuláceas. Tales hongos son consumidos
en ceremonias, en donde se experimentaba cierta locura. Ca-
sos de intoxicaciones alucinógenas con Boletus comestibles,
pero mal cocinados, se han registrado en Chinwwa (
STIJVE,
1997;
ARORA, 2008, citados en GUZMÁN, 2015).
En Japón, las especies enteogénicas de Amanita reciben
el nombre de beni-tengu-take (“hongo Tengu escarlata”, Ama-
nita muscaria); tengu-take (“hongo Tengu”, Amanita panthe-
rina); e ibo-tengu-take (“hongo Tengu verrrugoso”, Amanita
strobiliformis), de la que el ácido iboténico recibe su nombre.
Los Tengu son criaturas míticas, diablillos embusteros aso-
ciados con el pasado chamánico, de los que se decía que “se
emborrachaban comiendo hongos” (
IMAZEKI 1973; LI 1978;
SANFORD 1972; WASSON 1973a; citados en OTT, 1996).
Etnias africanas
En este continente, a pesar de las muchas exploraciones
realizadas por los europeos, el tema del uso tradicional de los
hongos sagrados sigue siendo un misterio. Además de los da-
tos etnomicológicos de Tassili ya tratados, recientemente, en
una revisión de las especies alucinógenas conocidas del Áfri-
ca (
GUZMÁN et al., 2014), se consideraron Psilocybe aqua-
marina, P. cubensis, P. maire y P. natalensis. Además descri-
bieron una nueva especie, P. congolensis, pero sin ninguna
información en cuanto a su uso. No así, registraron que en
Kenia existe una montaña en donde se supone que se comen
hongos sagrados y comentaron una tradición del uso tradi-
cional de P. cubensis. Esto abre la puerta sobre las conjeturas
sobre el origen de P. cubensis en América (
GUZMÁN, 1983),
pues se supone que proviene del África a través del tráco de
negros que se estableció en la época de la colonia española
y que motivó la introducción de este hongo, que únicamente
crece en bostas de ganado vacuno (
GUZMÁN, 2015).
Etnias australianas
Actualmente se conoce que en Australia hay por lo me-
nos 20 especies alucinógenas, de las cuales 15 han sido iden-
ticadas: Amanita muscaria, Copelandia cyanescens, 2 es-
pecies de Gymnopilus, Panaeolus subbalteatus y 10 especies
de Psilocybe, se considera que algunas han sido introducidas
por el ganado bovino (
ALLEN, 2014). No se ha encontrado
ninguna información sobre el uso de setas neurotrópicas en
el pasado histórico por parte de los aborígenes australianos
y neozelandeses. La primera cita de un hongo neurotrópico
data de 1958 cuando dos micólogos describen Psilocybe cu-
bensis en Springbrook.
Etnias europeas
En algunos lugares de Europa se siguen consumiendo de
forma tradicional especies neurotrópicas, como el caso que
describe
FERICGLA (1993) de Pirineos en Cataluña. También
se ha descrito el caso escocés: en honor a la emperatriz Cata-
lina de Rusia, gran consumidora de Amanita, los pescadores
escoceses han llamado Cathy a una mezcla de Amanita mus-
caria con whisky que aun consumen en la actualidad.
El uso moderno, no tradicional, de hongos alucinógenos,
desde Europa hasta Australia, ha sido estimulado desde los
años 60 del siglo XX, por revistas generales y publicaciones
de etnomicólogos de renombre, así como por la comunica-
ción de boca a boca e Internet.
Química y siología de las moléculas neurotró-
picas
Los principios activos de los hongos psilocíbicos son:
psilocibina, psilocina, baeocistina y norbaeocistina y última-
mente se ha añadido la aeruginascina, aislada, de momento,
de Inocybe aeruginascens; es un análogo trimetilado de la
psilocibina (
JENSEN et al., 2006) y está relacionada con la
bufotenidina (toxina presente en las glándulas parotideas de
ciertos sapos) .
Los principios activos más importantes de Claviceps
purpurea son: ergotamina, ergometrina, ácido lisérgico y
LSD. Todos ellos derivados del indol.
El
LSD-25 (dietilamida del ácido lisérgico) fue sintetiza-
do por A. Hoffman en la primavera de 1943; y curiosamente
en el otoño de 1943, aisló dos sustancias del ololiuqui (Ri-
vea corymbosa = Turbina corymbosa), una planta similar al
dondiego y que los indios adoraban desde hace siglos; sus
semillas contienen la amida y la hidroxietilamida del ácido
lisérgico, compuesto que ya había aislado del cornezuelo del
centeno. Solo se diferenciaba del
LSD en dos pequeños radi-
cales (
DAVIS, 2005).
Curiosamente existe una semejanza molecular entre
algunas sustancias alucinógenas y la serotonina, un neuro-
transmisor.
Bol. Micol. Lazarillo, 6: 25-49 (2017)42
Velasco Santos, J.M.
Las setas de Amanita muscaria, A. pantherina y A. stro-
biliformis contienen ácido iboténico que se transforma, por
descarboxilación, en muscimol (principio neurotrópico).
Con la orina sale una gran mayoría del ácido iboténico que
no se ha descarboxilado, y una pequeña cantidad de musci-
mol, de modo que una dosis de 100 mg de ácido iboténico
serviría para cuatro o cinco dosis de 10-15 mg de muscimol,
al pasar la orina de una persona a otra, esto concuerda con
la práctica siberiana citada por Steller en 1774, al mencionar
que se bebían la orina cuatro o cinco veces (g. 29).
Las sustancias alucinógenas o neurotrópicas producen
sus efectos interrumpiendo la interacción de las células ner-
viosas y el neurotransmisor serotonina; involucrado en el
control de los sistemas de conducta, percepción y regulación.
Entre las neuronas del sistema nervioso existe una zona de
relación llamada sinapsis. La serotonina es un neurotransmi-
sor que actúa a nivel de las sinapsis para poder transmitir los
impulsos nerviosos.
Las drogas como las anfetaminas (metanfetamina y
MDMA), cocaína, alucinógenos (como LSD, psilocibina y
mescalina) y cannabis no causan dependencia física o adic-
ción física, pero van desde psicológicamente adictiva en ex-
tremo (cocaína y metanfetamina) a psicológicamente adic-
tiva de forma leve (
MDMA). Los alucinógenos (como LSD,
psilocibina y mescalina) no causan dependencia física, según
la comunidad médica. El
LSD es alrededor de 100 veces más
activo que la psilocibina y la psilocina y alrededor de 4.000
veces más activo que la mescalina (g. 30).
Efectos del consumo de los hongos neurotrópi-
cos, cultivo y legalidad
Efectos y riesgos del consumo de hongos neurotrópicos
El consumo de neurotrópicos de origen vegetal provoca
toda una serie de alteraciones en nuestro cuerpo y en nuestra
mente que nos lleva a cambios físicos y en el comportamien-
to, y conlleva toda una serie de riesgos psicológicos, algunos
de los más importantes, y con el ánimo de no hacer un listado
exhaustivo, se muestran en (g. 31) y cuadro adjunto. Sobre
el consumo de este tipo de setas en España, disponemos de
los datos del Instituto Nacional de Toxicología y Ciencias
Forenses (
BALLESTEROS et al., 2005), según los cuales en 12
años de seguimiento (periodo de 1991 a 2002), se registra-
ron un total de 512 intoxicaciones por hongos, de las cuales
75 consultas, un 14,4 %, fueron por hongos alucinógenos
(setas mágicas), la mayoría por consumo por varones (75 %)
de unos 18 años de edad. La causa principal de la consulta
eran los efectos disfóricos (trastornos de las emociones), que
sufrían por consumo de las setas, como: alucinaciones en 22
pacientes, confusión 13 pacientes, agitación 10 pacientes,
temblores 6 pacientes, pánico 3 pacientes, comportamiento
violento con depresión neurológica, 2 pacientes; además se
produjo un caso de “ash backs”, entre otros síntomas.
Aunque el
LSD no origine generalmente trastornos du-
raderos en personas que no hayan experimentado ansiedad,
depresión o alienación, puede contribuir al desarrollo de
problemas mentales en aquellos que ya los tienen o son pro-
pensos a estados psicóticos. En el prospecto del Delysid, los
laboratorios Sandoz advertían que el fármaco podía agravar
las enfermedades mentales, y que debía tenerse especial cui-
dado en personas con tendencias suicidas.
Factores de los que dependen los efectos de las especies
neurotrópicas
Los estudios de antropología sobre la alteración de la
consciencia nos indican que existen diversos métodos para
llegar a ese estado alterado que han sido utilizados por cha-
manes, brujos, místicos, etc. No obstante, conviene aclarar
qué debemos entender por “estado alterado de la conscien-
cia”. Siguiendo a
KRIPPNER (1990), debemos concluir que si
la consciencia o conciencia es “la percepción del yo mismo”,
un estado alterado de la consciencia es “un estado mental
subconsciente secundario, en el que aparece la doble per-
sonalidad como en el sonambulismo y el estado hipnótico”.
Algunos de ellos son los siguientes (
POVEDA, 2002):
Ayuno prolongado.
� Privación de sueño.
Fig. 29. Fórmulas químicas del ácido iboténico, muscimol y muscazona.
Fuente: SCHULTES, 1976.
Fig. 30. Dependencia que crean las diferentes drogas: la psilocibina es la
que presenta una menor dependencia.
Fuente: https://en.wikipedia.org.
Bol. Micol. Lazarillo, 6: 25-49 (2017) 43
Los hongos sagrados o neurotrópicos: una revisión sintética.
� Danza, música o canto.
� Uso de sustancias psicoactivas.
Es precisamente este último método, usando sustancias
enteogénicas, alucinógenas, psicoactivas o neurotrópicas de
plantas u hongos, como se puede experimentar el conoci-
miento de “mundos, planos y tiempos paralelos a éste y he-
chos relacionados con vidas anteriores”. Esto es lo que han
hecho y siguen haciendo chamanes y jefes espirituales de
etnias de Siberia, América y otros lugares de la Tierra; con lo
cual entran en trance (del latín transire, que signica cruzar)
y que se dene como estado alterado de la consciencia con
una ausencia de respuesta a estímulos externos. En las tra-
diciones cristianas se habla de la presencia de Dios/espíritu
que vive dentro de uno; algo muy similar conceptualmente
al término enteógeno.
Es curioso analizar el origen de la palabra chamán, la
cual proviene del vocablo siberiano shaman que signica
hombre-dios-medicina; aunque también existe el vocablo
xaman de los Tungu que contiene la raíz scha, que signica
saber, por lo que un chamán sería un sabedor o alguien que
sabe (
MIRCEA, 1976). Este gran historiador de las religiones
dene a los chamanes como: la persona que tiene la capaci-
dad de realizar viajes hacia la región de los espíritus y desde
allí poder armonizar la realidad; también cura, sostiene la
coherencia social y cultural de su pueblo y tiene un conoci-
miento extraordinario de las plantas medicinales.
Un aspecto relevante respecto de los efectos del consu-
mo de sustancias neurotrópicas de vegetales es que dependen
de una serie de factores que recoge
SASTOQUE (2009) y que él
concreta para el uso del yajé o ayahuasca: la historia dietética
del sujeto, la dosis administrada, el contexto en el que se lle-
va a cabo el consumo, la cultura de la persona consumidora,
el propósito de la toma, el estado mental del sujeto y la ex-
periencia del que dirige el ritual (en el caso de que lo haya).
Estos factores fueron estudiados por T. Leary y sus colegas
R. Metzne y R. Alpert en el curso de unos experimentos con
humanos usando sustancias psicoactivas como
LSD y psiloci-
bina, llegando a la conclusión que ellos llamaron la “Theory
of dosage, set and setting”; es decir, los efectos dependen de
la dosis, el estado del individuo y el ambiente o escenario en
el que se consume la sustancia psicoactiva y que exponen en
un artículo de 1964 (
RÄTSCH, 2005).
Así, comparando el uso intencionado de Amanita musca-
ria y el uso accidental, se comprueba que los que sufren una
intoxicación accidental, al sentir los primeros síntomas de
la embriaguez pensaron que habían comido setas mortales;
mientras que los que las ingerían a propósito no tenían miedo
por sus vidas y la experiencia les resultaba agradable.
Normalmente, los intoxicados precisan ayuda por causa
de las crisis de pánico, derivadas del denominado “mal viaje”
(experiencia negativa y desagradable), con riesgos de conduc-
tas agresivas con pérdida de autocontrol y peligro de suicidio.
Fig. 31. Daños físicos que producen las diferentes drogas.
Fuente: https://en.wikipedia.org
Efectos y riesgos del consumo de
hongos neurotrópicos
Efectos comportamentales.
Lenguaje incoherente e incongruente y verborrea.
Desorientación espacial y temporal.
Descuido de las actividades cotidianas.
Conductas extrañas relacionadas con las alucinaciones.
Sensación de ingravidez.
Inestabilidad emocional: ansiedad, agresividad,
euforia, ideas suicidas.
Delirios de tipo paranoide.
Alteración de la percepción con alucinaciones
visuales y auditivas.
Hiperactividad.
Efectos físicos a corto plazo.
Alteraciones cardíacas y vasculares: taquicardias,
arritmias e hipotensión.
Gastritis, náuseas, vómitos y mareos.
Descoordinación motora, calambres, etc.
Hipertermia, insomnio, pérdida de apetito, escalofríos.
Visión borrosa.
Puede llegar a producirse un estado de coma.
Riesgos psicológicos.
Puede producir estados alterados de la consciencia.
Se puede sufrir macropsia (ver las cosas gigantes)
o micropsia (ver las cosas enanas).
Se puede tener un “mal viaje” (experiencia negativa
y desagradable), con riesgos de conductas agresivas
con pérdida de autocontrol y peligro de suicidio.
Bol. Micol. Lazarillo, 6: 25-49 (2017)44
Velasco Santos, J.M.
Por tanto, la predisposición para la experiencia y otros
factores son importantes y hay que tenerlos en cuenta.
Cultivo de especies neurotrópicas: el ejemplo de Psilocy-
be cubensis
Un método simple es el llamado PF-Tek, publicado en
1992. Es fácil para acionados que desean hacer un cultivo ca-
sero (gs. 32 y 33). También se puede acudir a diversos vídeos
disponibles en la red Internet como por ejemplo: Fungifun.org
Las especies que más se consumen (
EROWID, 1999) son doce:
Panaeolus subbalteatus, P. tropicalis.
Psilocybe baeocystis, P. caerulescens, P. cubensis, P. cya-
nescens, P. mexicana, P. pelliculosa, P. semilanceata, P. stuntzii.
Copelandia cyanescens, C. cambodgeniensis.
Aspectos legales del consumo y tenencia de hongos neu-
rotrópicos
El Código Penal español, en su artículo 368, establece
lo siguiente: «Los que ejecuten actos de cultivo, elaboración
o tráco, o de otro modo promuevan, favorezcan o faciliten
el consumo ilegal de drogas tóxicas, estupefacientes o sus-
tancias psicotrópicas, o las posean con aquellos nes, serán
castigados con las penas de prisión de tres a nueve años y
multa del tanto al triplo del valor de la droga objeto del delito
si se tratare de sustancias o productos que causen grave daño
a la salud, y de prisión de uno a tres años y multa del tanto al
duplo en los demás casos.»
No se considera delito el propio consumo, ni la tenencia o la
compra de pequeñas cantidades destinadas al propio consumo.
El Tribunal Supremo utiliza una tabla elaborada por el
Instituto Nacional de Toxicología (18 de octubre de 2001)
sobre las dosis medias de consumo diario. Según dicha tabla,
un consumidor habitual suele adquirir para sí mismo la can-
tidad necesaria para 5 días, que en el caso de
LSD es de 3 mg.
En Holanda, a raíz de que una chica se tiró por una ven-
tana en 2007 tras ingerir setas alucinógenas, decidió prohibir
la venta de setas alucinógenas, tanto frescas como secas, en
2011. Pero está permitida la venta de esporas y de kits para
el cultivo de las setas mágicas e incluso de las trufas mágicas
(g. 34). Estas, son esclerocios que producen algunas especies
del género Psilocybe y tienen propiedades neurotrópicas por
lo que también se conocen como “trufas alucinógenas”, “pie-
dras losofales” (philosophers stones), etc. Se comercializan
tres tipos de esclerocios: Sclerotia tampanensis (de la especie
Psilocybe tampanensis), Sclerotia mexicana (de la especie
Psilocybe mexicana y Sclerotia atlantis (de la especie Psi-
locybe atlantis), la primera se descubrió en Tampa (Florida,
USA) en 1978, la segunda se describió en México, en 1957 y
la tercera es de Georgia (
USA), se descubrió en 2003, pero cu-
riosamente en la descripción original
GUZMÁN et al., 2003) no
se indica la presencia de esclerocio (
ILLANA-ESTEBAN, 2011).
En España, la Orden
SCO/190/2004, de 28 de enero (BOE
de 6 de febrero de 2004), por la que se establece la lista de
plantas (incluidos los hongos) cuya venta al público queda
prohibida o restringida por razón de su toxicidad, se incluyen
todas las especies del género Psilocybe, especicando que es
Fig. 32. Pan de setas de Psilocybe cubensis.
Fuente: www.erowid.org/.
Fig. 34. Esclerocios de Sclerotia tampanensis listos para ser vendidos.
Fuente: http://www.tampanensis.com/
Fig. 33. Una de las formas que se utiliza para el consumo de setas alucinó-
genas es el mezclarlas con alguna sustancia dulce como la miel, debido al
amargor de las mismas. Psilocybe aztecorum con miel.
Fuente: J. Gómez Licona en www.ickr.com.
Bol. Micol. Lazarillo, 6: 25-49 (2017) 45
Los hongos sagrados o neurotrópicos: una revisión sintética.
el hongo y por tal debemos entender que no se puede comer-
cializar ninguna parte orgánica del hongo, ni micelio, ni seta,
ni esclerocio, ni esporas.
Aplicaciones actuales y futuras de los hongos
sagrados
Los primeros estudios cientícos que se hicieron sobre los
efectos de la psilocibina (con el nombre el Indocybin, g. 35),
tanto en personas sanas como con enfermedades mentales,
tuvieron lugar en la Clínica de enfermedades mentales y del
encéfalo de la Facultad de Medicina, Hospital de Santa Ana,
de París, por un equipo de médicos dirigidos por Jean Delay, y
que titulan: Étude psycho-physiologique et clinique de la psi-
locybine, como se recoge en
HEIM & WASSON (1958: 287-309)
y en el que se describen todas las reacciones que observan y su
cuanticación porcentual entre los pacientes, administrando la
droga por vía bucal, subcutánea e intramuscular.
En los años 50 del siglo XX, la empresa Sandoz empezó
a distribuir
LSD al cuerpo médico con el nombre comercial
de ‘Delysid’ para su uso en psiquiatría clínica y en la inves-
tigación del cerebro (g. 36).
Desde 2008 se vienen realizado en Suiza investigaciones
con el
LSD para aliviar la ansiedad de los pacientes termina-
les de cáncer que hacen frente a la muerte inminente. Los
resultados preliminares del estudio son prometedores y sin
efectos negativos.
El doctor R. Grifths (
GRIFFITHS & GROB, 2011), pro-
fesor de Psiquiatría y Neurociencia en la Universidad Jo-
hns Hopkins, publica en 2011, un trabajo en el Journal of
Psychopharmacology que arma que los “hongos sagrados”
pueden inducir experiencias místicas que favorecen cambios
positivos en la conducta y la actitud durante varios meses. El
79 % de los voluntarios que participaron en el experimento
armaron que habían tenido un aumento signicativo en los
niveles de bienestar o satisfacción ante la vida.
Algunos admitieron haber padecido episodios de ansie-
dad extrema y pánico en las horas siguientes a la administra-
ción de la cápsula de psilocibina.
Los investigadores plantean poner a prueba el trata-
miento para combatir la ansiedad y la depresión en enfer-
mos de cáncer y para tratar la drogodependencia. T. Leary,
psicólogo de Harvard, usó psilocibina en psiquiatría clínica
y en presos. Terminó siendo expulsado de la universidad de
Harvard. En un estudio reciente (
CARHART-HARRIS et al.,
2012), se ha comprobado que el compuesto alucinógeno
psilocibina, cuando se ingiere reduce la actividad cerebral
en la corteza prefrontal (
PFC), que es la parte del cerebro que
se cree contiene nuestro sentido del “yo”; ese efecto puede
durar hasta seis horas. Llegó a la conclusión de que cuando
se reduce la capacidad del cerebro para interpretar sus pro-
pias entradas sensoriales, la mente consciente es capaz de
recibir la información de otra manera con mayor libertad.
En otro estudio
GRIFFITHS et al. (2016) publicaron los resul-
tados referentes al uso del psilocibina en enfermos de cán-
cer, demostrando la reducción de los niveles de depresión
(78%) y ansiedad (83%) en dichos enfermos en un período
de 6 meses.
Consejos para el consumo de las especies psilocíbicas, según G. Guzmán
Comer los hongos por la noche para evitar distracciones.
No se deberán ingerir alimentos ni bebidas desde la comida del medio día.
No tomar alimentos, bebidas alcohólicas o medicamentos durante la ceremonia.
Los hongos se deben consumir bajo la supervisión de una persona conocedora de los mismos..
La dosis deberá ser controlada y será de no menos de 6 ni más de 12 setas si están frescas, el doble si están
secas, nunca se guisarán.
Tomar un poco de agua durante la ingestión para evitar nauseas.
La persona tiene que estar sentada o acostada.
Durante cinco días, la persona no debe salir de su casa, ni viajar, para que se recupere de la acción drástica de los hongos
sobre su mente, por si aparecen las escenas retrospectivas (ash backs).
Fig. 35. Indocybin de Sandoz.
Fuente: http://www.herbmuseum.ca/content/sandoz-indocybin-psilocybin/
Bol. Micol. Lazarillo, 6: 25-49 (2017)46
Velasco Santos, J.M.
En 1935 se obtuvo la ergobasina (= ergometrina o ergo-
novina) (g. 37) y se comercializó mejorada con el nombre
de ‘Methergin’, la cual se sigue usando en obstetricia como
oxitócico (parar hemorragias postparto).
En 1943 Hofmann obtiene los tres alcaloides que compo-
nen la ergotoxina y al hidrogenarlos obtuvo la ‘Hidergina’, me-
dicamento que mejora la irrigación periférica del cerebro. Con
la dihidroergotamina se comercializa el ‘Dihydergot’, emplea-
do como estabilizador de la circulación y la presión sanguínea.
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Bol. Micol. Lazarillo, 6: 51-58 (2017) 51
E
l bosque de La Honfría es un sorprendente paraje na-
tural situado en el término municipal de Linares de
Riofrío a 52 km de Salamanca. Para acceder a este
singular enclave tenemos que tomar la carretera comarcal
cl-
512 que nos llevará hasta la localidad de Vecinos, continuan-
do después por la carretera
sa-205 hasta Linares de Ríofrío.
Desde esta localidad serrana, portal de la Sierra de Francia,
parte un camino perfectamente señalizado que nos llevará
hasta este hermoso y singular bosque.
1. Situación geográca
El bosque de La Honfría está situado en el término mu-
nicipal de Linares de Riofrío, se localiza en el monte -
blico 80 denominado “Dehesa, Sierra Mayor, Honfrías,
Coquilla, Mata Corcera y Majada Llana”. Está enclavado
en la vertiente noreste de la Sierra Mayor, que junto con la
Sierra Chica y la Perdiguera constituyen la antesala de la
Sierra de Quilamas y de las sierras del sur de la provincia
de Salamanca, dejando atrás las extensas dehesas y cultivos
del Campo Charro.
Debido a su orientación la insolación es menor duran-
te el verano, esto favorece el mantenimiento de la humedad
ambiental, una de las características singulares de este encla-
ve natural. Climatológicamente,
ALLUE ANDRADE (1990), lo
clasica de Mediterráneo subhúmedo, con tendencia centro-
europea, teniendo un periodo de sequía por encima de dos
meses, con unas temperaturas, aproximadamente, de 12 ºC
de media (la máxima absoluta ha sido de 43 ºC alcanzada en
junio de 1981, y la mínima absoluta de 10 ºC, que lo fue
en enero de 1976).
Linares de Riofrío se asienta sobre una suave ladera, en
la arbolada y fresca umbría de la Sierra Chica, es la cabeza
visible de la también denominada Alta Sierra de Francia, y
es también la principal referencia de la subcomarca de “La
Calería”, formada además por los municipios de Escurial de
la Sierra, La Rinconada de la Sierra y Navarredonda de la
Panorámica del bosque de La Honfría. (Foto: J. Barrios)
CONOCE TU ENTORNO: EL BOSQUE DE LA HONFRÍA
(Linares de Riofrío)
Julián Barrios Pérez
Valdelageve (Salamanca)
E-mail: jbarriosp73@gmail.com
REsumEn: En esta segunda entrega de senderos micológicos nos aventuramos en “La Honfría”, uno de los pa-
rajes más visitados de la comarca de la “Sierras de Francia-Quilamas y La Calería”. Está incluido dentro del
Espacio Natural denominado “Quilamas”.
p
alabRas clavE: Linares de Riofrío, Quilamas, cal morena, Fonfría, La Calería, Peñas del Agua.
Bol. Micol. Lazarillo, 6: 51-58 (2017)52
Barrios Pérez, J.
Rinconada. A lo largo de toda la ladera norte de la llamada
Sierra Mayor (que se extiende desde San Miguel de Valero
hasta Tamames), abundan las canteras de cal morena, perte-
necientes a una caliza de la era Primaria o Paleozoico.
2. Historia
El topónimo que da nombre a este pago de Honfría u
Honfrías es el de fuente fría, nombre que lleva la fuente que
se encuentra en el área recreativa de este paraje. Honfría
debe ser uno de los topónimos más antiguos de Linares de
Riofrío. Como dice
MONTENEGRO (1960), es signo de anti-
güedad el que sustantivo y adjetivo formen una sola palabra.
En documentos antiguos se
hace referencia a “La Honfría”,
“Onfrías”, “Sitio de las Son-
frias” y “Fonfrías”,
GIL MAESTRE
(1980). No existe una clara con-
ciencia entre linarenses sobre el
signicado de este topónimo,
establecen una oposición en-
tre La Honfría y Las Honfrias;
el plural lo utilizan, además de
para la fuente, para los terrenos
que la circundan, mientras que
el singular, sólo para la fuente.
La Honfría está situada en
una zona habitada desde muy
antiguo, como lo demuestran las
pinturas rupestres halladas por
GRANDE DEL BRÍO (1979) y los
numerosos restos prerromanos
tales como: la presencia de un
posible castro vettón en la sola-
na de la sierra y varias murallas
concéntricas en el Pico Cervero,
en el Abrigo de Castil de Cabras.
Hacia 1850, Pascual Madoz en su descripción de Linares
hace alusiones a este paraje: Situación próxima al río cono-
cido con el nombre de Rio-frío a la falda de una sierra de
bastante elevación que lleva su misma denominación…. Hay
en medio de la población para el uso de sus vecinos 2 fuentes
y 3 en los estremos de aquélla, todas abundantes y de esqui-
sitas aguas, 2 de ellas con pilares para caballerías... Conna
el término por el N. con Santo Domingo y Hondura; E. con el
mismo Hondura y Monleón; S. San Miguel de Valero y Valero,
y O. con Escurial de la Sierra. Tiene de estensión una legua de
N. a S. y 1 y 3/4 de E. a O.; corre por él el mencionado río que
nace en la sierra de esta v. de una abundante fuente llamada
Fonfria, cuyas aguas se utilizan en el riego de varias hereda-
Acceso al bosque de La Honfría con castaños, robles y acebos. (Foto: J. Barrios)
Aoramientos de calizas cámbricas. (Foto: J. Barrios) Restos de antigua fábrica de cal morena. (Foto: J. Barrios).
Bol. Micol. Lazarillo, 6: 51-58 (2017) 53
Conoce tu entorno: el bosque de la Honfría (Linares de Riofrío)
des y dan al mismo tiempo impulso a 5 molinos harineros. El
terreno es bastante pedredoso, ojo en su mayor parte y de
mala calidad, a excepción del de regadío que es considerado
de primera clase…; hay 3 dehesas, 2 de castaños y una de
robles en las cuales se cortan muchas maderas de construc-
ción y crían abundantes pastos... Producción: trigo, centeno
insuciente para el consumo, y con abundancia de lino, pa-
tatas, nueces, muchas frutas y legumbres; hay ganado lanar,
de cerda y algún vacuno y caza mayor y menor. Industria: la
agrícola, fabricación de cal morena de que abunda mucho,
ocupándose muchos de sus vecinos en acribar el trigo por los
pueblos de la sierra de Francia y espadar el lino.
Linares, es la primera denominación de esta localidad
serrana, que fue una antigua villa del Conde de Gálbez y
Monte Rey, según se indica en el Catastro de La Ensenada,
y pertenecía, antes de la reforma de 1933, al Partido de Sa-
lamanca, concretamente a la subdivisión del Quarto de Peña
de Rey 3. En el año 1916 se cambia el nombre del pueblo,
que hasta entonces había pasado a llamarse Linares de la Sie-
rra, por el actual de Linares de Riofrío.
La Honfría está dentro del Espacio Natural “Quila-
mas”, incluido en el Plan de Espacios Naturales Prote-
gidos de Castilla y León mediante Decreto 95/2004, de
26 de agosto. El Consejo Regional de Espacios Naturales
Protegidos de Castilla y León, en su reunión de 5 de julio
de 2004, acordó informar favorablemente la incorpora-
ción del indicado espacio avalando su protección por la
gran belleza de su paisaje, la diversidad y excelente estado
de conservación de sus masas arbóreas (encinas, alcorno-
ques, madroños, robles, castaños, acebos…) y la riqueza
de su fauna (alberga una de las mejores colonias de buitre
negro de toda Castilla y León). Gracias a esta excepcio-
nal riqueza la zona fue incluida en marzo de 1999 en la
segunda propuesta de Lugares de Interés Comunitario (
lic
es4150108) y en agosto de 2000 fue designada Zona de
Especial Protección para las Aves (
ZEPA ES4150039), en
base a las Directivas 92/43/
CEE, sobre Conservación de
los Hábitats Naturales y de la Fauna y Flora Silvestres y
79/409/
cee, para la Conservación de las Aves Silvestres.
3. Geología y topografía
La Honfría se encuentra enclavada en una zona de tran-
sición entre granitos, pizarras y cuarcitas, existiendo en Sie-
rra Mayor, una franja de rocas carbonatadas que son calizas
cámbricas, cubiertas todas ellas por tierras pardas descalci-
cadas con una ligera acidez y una capacidad buena para
retener el agua. Los sedimentos se depositaron a lo largo del
Paleozoico en los periodos Cámbrico, Ordovícico y Silúrico.
Éstos se vieron afectados conjuntamente por varias fases de
plegamiento, fracturación e intrusiones graníticas de la oro-
genia Hercínica que han quedado patentes sobre el terreno.
Geológicamente se encuentra situado en la Zona Centro Ibé-
rica (
JULIVERT et al., 1974) del Macizo Hespérico.
La presencia de calizas paleozoicas, en la composición geo-
lógica de estas sierras, ha propiciado en el pasado la actividad
minera en la zona, dedicada principalmente a la fabricación de
cal morena (caementum romano). Para su obtención se cons-
truyeron en la zona los conocidos hornos de cal y otros más
pequeños llamados horniches, ambos a cielo abierto. Se dife-
rencian en el tiempo empleado para descarbonatar (se elimina
dióxido de carbono quedando la cal viva u óxido de calcio) la
roca; en los primeros, el proceso duraba unas 24 horas, mientras
que en los horniches de 4 a 6 días, éstos últimos proporcionaban
cal de mejor calidad, pero más costosa de elaborar. La cal de
Linares fue usada en la construcción de la Plaza Mayor de Sala-
manca. Para profundizar más en el proceso de fabricación de la
cal morena recomendamos la lectura del trabajo de
RODRÍGUEZ
ALONSO
(1986), donde da detallada cuenta de las dos formas de
extracción de la cal y aporta además unos dibujos ilustrativos
muy interesantes. En el año 1959, en el término de Linares de
Riofrío, existían 15 hornos de cal. La Importancia minera de la
subcomarca “La Calería” se encuentra documentada en el Ca-
tastro de La Ensenada, del siglo XVIII.
Podemos encontrar hornos de cal diseminados por toda
la Sierra Mayor. En Linares de Riofrío y en San Miguel de
Valero se pueden ver dos hornos restaurados e integrados
como elementos etnográcos en rutas de senderismo.
4. Flora y Vegetación
Este sorprendente paraje natural está dominado por la
fase climácica del bosque mixto caducifolio de castaño y ro-
ble melojo. Deslumbrando sobre esta densa foresta podemos
encontrarnos con abundantes pies de acebos que en algunos
rodales sorprenden con sus lustrosas hojas siempre verdes
y sus abundantes frutos rojos. Podemos pasear por los ca-
minos, veredas y trochas que surcan este lugar agradable en
cualquier momento del año, pero en otoño resulta especial
por el cromatismo foliar que pone al descubierto los pigmen-
tos fotosintéticos secundarios que van vistiendo de colores
pardos, ocres, amarillentos y rojizos el follaje de esta desta-
cada foresta.
La formación vegetal predominante en “La Honfría” es
el bosque mixto maduro de castaño (Castanea sativa) y ro-
Horno de cal. (Foto: J. Barrios)
Bol. Micol. Lazarillo, 6: 51-58 (2017)54
Barrios Pérez, J.
ble melojo (Quercus pyrenaica). Estamos ante un bosque con
ejemplares de buen porte, los más longevos son escasos o es-
tán en malas condiciones de salud, siendo frecuentes en algu-
nas zonas encontrar toconeras indicativas de restos de casta-
ños centenarios que pasaron a mejor vida en décadas pasadas.
Según
RODRÍGUEZ ALONSO (1986), en La Honfría se hace notar
la presencia de un gran número de taxones botánicos asocia-
dos al haya (Fagus sylvatica), lo que nos hace pensar en la
posible presencia de esta fagácea en tiempos pasados.
Acompañando a la masa forestal nos vamos a encontrar,
a poco que nos movamos bajo la orla del bosque, con otros
árboles o arbolillos de portes y abundancia dispares, como
son: acebos (Ilex aquifolium), más abundante bajo castaños
que bajo robles, sauces (Salix sp. pl.), alisos (Alnus gluti-
nosa), fresnos (Fraxinus angustifolia), saucos (Sambucus
nigra), cerezos silvestres (Prunus avium), guindos (Prunus
ceraseum), endrinos (Prunus spinosa), avellanos (Corylus
avellana), arraclanes (Frangula alnus), y los escasos man-
zanos silvestres o maíllos (Malus sylvestris); además de los
cultivados como chopos y álamos (Populus nigra y P. alba),
nogales (Junglas regia), almendros (Prunus dulcis) e higue-
ras (Ficus carica), entre otros.
Un especie singular es Prunus padus (cerezo aliso), arboli-
llo de unos 4-5 m de altura. Es una especie muy rara citada por
primera vez por
rodguez alonso (1987) en el borde de un ria-
chuelo cercano a La Honfría y con una segunda cita realizada por
Velasco santos (2006) en el interior del bosque de La Honfría.
El estrato arbustivo aparece desigualmente desarrollado,
destacando sobre los bordes de caminos y pistas forestales.
Así nos encontramos con cantuesos (Lavandula stoechas),
jaras pringosas (Cistus ladanifer), jarillas y jaguarzos (Cis-
tus salviifolius, Cistus monspeliensis, Cistus psilosepalus),
escoba negra (Cytisus scoparius), escoba morisca (Cytisus
striatus), escoba blanca (Cytisus multiorus), escobón ori-
do (Genista orida), aulagas nas (Genista sp.) madroñeras
(Arbutus unedo), brezos colorados (Erica australis y Erica
umbellata), brezos blancos (Erica arborea), brezo de agua
(Erica lusitanica), chaguarzo o queriuela (Calluna vulga-
ris), escaramujos (Rosa sylvestris), majuelos (Crataegus
monogyna), codesos (Adenocarpus complicatus), carquesas
(Pterospartum tridentatum) y torviscas (Daphne gnidium).
Encontramos también pequeñas matas como los tomillos sal-
seros (Thymus mastichina) y la or del colmenero o manza-
nilla bastarda (Helicrhysum stoechas),
Roble centenario. (Fotos: J. Barrios e I. Pérez) Castaño centenario. (Fotos: J. Barrios e I. Pérez)
Azafrán serrano (Crocus carpetanus). (Foto: J. Barrios) Narcisos (Narcisus pseudonarcisus). (Foto: J. Barrios)
Bol. Micol. Lazarillo, 6: 51-58 (2017) 55
Conoce tu entorno: el bosque de la Honfría (Linares de Riofrío)
Un arbusto muy escaso es el bonetero (Euonymus euro-
paeus) citado en La Honfría por
VELASCO (2006), por primera
vez. Otra especie rara es Rhamnus catharticus (
NAVARRO &
VALLE
, 1995) conocido como espino cerval, es un arbusto
espinoso que vive bajo la orla del robledal, estas citas de La
Honfría suponen el límite centro ibérico occidental de estas
especies.
También encontramos plantas volubles y trepadoras
como la hiedra (Hedera helix), una seria amenaza para algu-
nos ejemplares de robles y castaños, las zarzamoras (Rubus
sp. pl.) y las madreselvas (Lonicera periclymenum).
El conjunto de herbáceas anuales y vivaces presentes es
esta zona es imposible de reejar en este documento. Desta-
caremos algunos taxones por su singularidad o por su pre-
sencia destacada en este paraje. Así, nos podemos encontrar
con narcisos (Narcisus pseudonarcisus), acónitos (Aconitum
napellus), aguileñas (Aquilegia vulgaris), aros (Arum macu-
latum), belladonas (Atropa belladona), celedonias (Chelido-
nium majus), azafrán serrano (Crocus carpetanus), digitales
(Digitalis purpurea y D. thapsi), lipéndulas (Filipendula
vulgaris), fresas silvestres (Fragaria vesca), botones azules
(Jasione montana), azucenas silvestres (Lilium martagon),
pajaritos (Linaria triornithophora), nazarenos (Muscari co-
mosum), orquídeas (Orchis morio, Hymantoglosum hirci-
num, ...), oréganos (Origanum vulgare var. virens), rosas de
monte (Paeonia ofcinale y P. broteri), sellos de salomón
(Polygonatum odoratum), ruscos (Ruscus aculeatus) y boto-
nes de oro (Ranunculus sp. pl.), entre otras.
En las zonas más húmedas y umbrías encontramos abun-
dantes plantas sin ores (Criptógamas). Helechos como el
abundante Pteridium aquilinum (helecho de pescador), Cte-
rach ofcinarum (doradilla) y Polipodium vulgare (polipo-
dio), entre otras especies. Los musgos están muy presentes,
acolchando y tapizando tocones, paredes, troncos, piedras,
fuentes y directamente sobre el suelo en estas zonas umbro-
sas. Entre las especies más conocidas destacaremos las del
género Polytrichum, el musgo de agua (Fontinalis antipyre-
tica), el musgo de California (Antitrichia californica) y los
cojinetes compactos de Grimmia pulvinata. También si bus-
camos en las zonas más húmedas y escondidas de fuentes,
nacederos y tocones de árboles podemos deleitarnos con las
singulares especies de hepáticas como Lunularia cruciata,
Marchantia polymorpha y Conocephalum conicum.
5. Micobiota
La frondosidad de estos bosques de robles y castaños, la
abundante cantidad de materia orgánica que generan, el pas-
toreo y la humedad de la zona son el caldo de cultivo ideal
para que prolifere una gran variedad de especies de hongos
productores de setas. Es frecuente encontrar diferentes es-
pecies muy apreciadas en gastronomía como el boleto real
(Boletus regius), la calabaza (Boletus edulis), el boleto negro
(Boletus aereus), el boleto de verano (Boletus aestivalis), el
parasol (Macrolepiota procera), la trompeta de los muertos
(Craterellus cornucopioides), la chantarela (Cantharellus
cibarius), el huevo de rey (Amanita caesarea), la vinosa
(Amanita rubescens), las carboneras (Russula cyanoxantha
y Tricholoma portentosum), la seta de San Jorge (Calocybe
gambosa) y el níscalo (Lactarius deliciosus), entre otras.
También son muy frecuentes los hongos liquenizados,
antes llamados líquenes, indicativos algunos de ellos de
la buena salud medioambiental de esta zona bien aireada,
como apuntó
pascual madoz hacia 1850, quien en su des-
Fuente de La Morana. (Foto: J. Barrios)
Área recreativa de La Honfría. (Foto: J. Barrios)
Bol. Micol. Lazarillo, 6: 51-58 (2017)56
Barrios Pérez, J.
cripción de Linares indica que goza de clima muy saludable
y está perfectamente ventilada. Entre las numerosas espe-
cies destacaremos los epítos Evernia prunastri (musgo de
roble), muy frecuente sobre la corteza de robles, Lobaria
pulmonaria (pulmonaria de árbol) y las barbas de chivo
(Usnea sp.).
6. Sendero propuesto
Vamos a comenzar nuestra ruta en la localidad de Lina-
res de Riofrío, donde tomaremos la calle Honfria que nos
dejará junto a la Fuente y Caño de la Marina. En este punto
arranca una amplia pista de tierra con buen rme que nos lle-
vará hasta el área de recreo del núcleo principal del bosque
de La Honfría situado a unos 4 Km de nuestro punto de parti-
da. Por esta vía podemos llegar hasta el Pico Cervero (1.465
m), punto más elevado de la sierra de Las Quilamas, al paraje
conocido como Castill de Cabras (1.048 m) y a El Hueco,
lugares de interés para senderistas en la zona. Parte de la ruta
transcurre por el sendero de gran recorrido GR-182.
El paseo está al alcance de cualquier caminante, contem-
plando también la posibilidad de acceder en vehículo hasta
la zona recreativa. Además, los repartidos hitos informativos
dispuestos a lo largo del camino nos irán ilustrando de los
diferentes puntos de interés botánico, faunístico, paisajístico
y etnográco, que son numerosos y variados.
Nada más comenzar la ruta nos encontraremos con un
viejo horno de cal restaurado y unos metros más adelan-
te con las ruinas de una vetusta fábrica de cal con varios
hornos. El tramo inicial de la ruta transcurre por una fértil
vega que sin darnos cuenta se va cerrando por la presencia
de robles y castaños. La primera zona de descanso que en-
contramos está a unos 2,5 Km, es el paraje conocido como
Fuente del Cerezo, ya bajo la orla del bosque. En el entor-
no próximo de este paraje podemos acercarnos hasta otra
fuente conocida como de La Morana, donde encontraremos
magnícos ejemplares de centenarios castaños y abundan-
tes acebos. Ahora volveremos sobre nuestros pasos hasta la
Fuente del Cerezo y continuaremos de nuevo por la pista
forestal. Llegaremos a una bifurcación de la pista hacia la
izquierda que nos indica la proximidad de nuestro destino,
la otra alternativa nos conduce hacia el pico Cervero y Cas-
till de Cabras. Tras un ligero descenso, por el camino de
la izquierda, llegaremos al área recreativa de La Honfría,
donde podremos disfrutar del agua fresca de sus fuentes
y de un merecido descanso. El paraje cuenta con paneles
informativos sobre ora y fauna que nos ilustrarán de la
riqueza natural de este lugar, con zonas de descanso y con
zonas de recreo para los más pequeños.
Para regresar podemos volver por donde hemos llegado
o tomar una senda alternativa por una pista forestal denomi-
nada Camino del Monte que dejaremos transcurridos poco
más de 4 Km desde La Honfría, tomando un desvío a la iz-
quierda, que nos llevará hasta Linares de Riofrío. Este cami-
no pasa muy cerca de un paraje muy conocido llamado Peñas
del Agua, donde podremos disfrutar de unas impresionantes
vistas del Campo Charro. Por este recorrido atravesaremos
repoblaciones de pinos y zonas más abiertas de monte medi-
terráneo, lo que desde el punto de vista micológico abre otras
alternativas a la hora de la recolección de setas.
Mapa de la ruta propuesta y puntos de interés.
Bol. Micol. Lazarillo, 6: 51-58 (2017) 57
Conoce tu entorno: el bosque de la Honfría (Linares de Riofrío)
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1.000.000
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y lic) de la provincia de Salamanca. Junta de Castilla y León.
Consejería de Medio Ambiente.
Cartografía
Mapa topográco Nacional, hoja 527-II (24-41) Linares
de Riofrío. E. 1:25.000.
Mapa topográco Nacional, hoja 527-IV (24-42) Valero.
E. 1:25.000.
Mapa geológico de España, hoja 527. Tamames. E.
1:50.000. Disponible en: http://info.igme.es/cartograa/da-
tos/magna50/jpg/d5_jpg/Editado_magna50_527.jpg
Acuarela, obra de nuestra compañera María del Mar Martín Sánchez.
Bol. Micol. Lazarillo, 6: 59-62 (2017) 59
Si he perdido la vida, el tiempo, todo
lo que tiré, como un anillo, al agua,
si he perdido la voz en la maleza,
me queda la palabra.
Si he sufrido la sed, el hambre, todo
lo que era mío y resultó ser nada,
si he segado las sombras en silencio,
me queda la palabra.
Si abrí los ojos para ver el rostro
puro y terrible de mi patria,
si abrí los labios hasta desgarrármelos,
me queda la palabra
Blas de Otero.
C
orren malos tiempos: el egoísmo humano está por
encima del sufrimiento de nuestros semejantes. Pue-
blos enteros se desangran ante la indiferencia de los
gobernantes mundiales que se quitan el problema con vallas
y concertinas e incluso pagan a otros países por tapar sus
vergüenzas. Y es que problema que no se ve, problema que
no existe. ¿Pero cuántos miles, millones de personas tienen
que morir y ser desplazados para que los gobiernos dejen de
pensar en sus propios intereses y se dediquen a luchar por un
mundo más justo y solidario? Tras las vallas, en el mar, en la
pura miseria de sus países, las escenas patéticas no cesan de
sobrecogernos. Y aunque al nal también para nosotros aca-
ben por disolverse como un azucarillo en el momento en que
dejan de ser noticia, engullidos por la actualidad más inme-
diata, desde mi humilde atalaya quisiera hacer un homenaje
a cuantos arriesgan sus vidas para luchar por una vida mejor,
por un mundo de paz en el que no exista el terror, la miseria,
el hambre, el sufrimiento, la injusticia ...
Así, bajo la inuencia aterradora de estos jinetes apoca-
lípticos que cabalgan en nuestros horizontes comienzo las
“Crónicas Lazarillenses” de los cinco últimos años en los
que, sin embargo, quiero destacar la amistad como estandar-
te que ha procesionado por los muchos eventos de nuestra
Sociedad.
Los otoños de los años 2012-2016 fueron una conti-
nuación de los años anteriores. Las lluvias, escasas y a des-
tiempo, se mezclaron con hielos inoportunos que frustraron
nuestras ilusiones. Cabe destacar el otoño de 2014 por su co-
mienzo excepcional, con abundancia de especies como Ama-
nita caesarea y Boletus aereus, aunque luego diera paso, por
desgracia, a la penuria de especies.
Excursión a Vilvestre en mayo de 2013. (Foto: G. García Cuesta) Excursión a Cereceda en mayo de 2016. (Foto: G. García Cuesta)
CRÓNICAS LAZARILLENSES:
RESUMEN DE LAS ACTIVIDADES DE LA
SOCIEDAD MICOLÓGICA SALMANTINA DURANTE
LOS AÑOS 2012 - 2016
Bol. Micol. Lazarillo, 6: 59-62 (2017)60
García Cuesta, Gerardo J.
Las Jornadas Micológicas XXII-XXVI se desarrollaron
en constante desafío a nuestros anhelos y deseos de supera-
ción, debido a la preocupación por la escasez de especies.
Verdaderamente es encomiable el esfuerzo que desarrollan
todos los socios intentando superar cada año los logros an-
teriores. Las conferencias que marcan la apertura de las Jor-
nadas mantuvieron el altísimo nivel jado en años anterio-
res, con cientícos de reconocida valía como Juan Manuel
Velasco Santos, Fernando Bellido Bermejo, Sergio Pérez
Gorjón, José Sánchez Sánchez y Raúl Fraile Fabero. Los te-
mas de sus conferencias fueron respectivamente: “Los hon-
gos sagrados (alucinógenos o neurotrópicos)” (2012); “Los
Myxomycetes, un mundo microscópico” (2013); “Los hon-
gos Aphyllophorales de Salamanca” (2014); “El futuro de la
trufa negra de invierno en Salamanca” (2015); “El Reishi, la
seta medicinal por excelencia” (2016).
Las exposiciones en la plaza de La Libertad causaron
admiración y simpatía no exenta de la curiosidad de los sal-
mantinos, que cada año nos honran masivamente acercándo-
se para ver las muestras y participando activamente con sus
numerosas preguntas. De hecho, si somos sinceros, después
de mucho trajinar hemos conseguido que sean dignas repre-
sentaciones de las setas de nuestra provincia. Los líquenes
u hongos liquenizados se han fusionado perfectamente en
la exposición (la muestra liquénica del 2016 ha sido la IX),
despertando también el interés del público por este mundo en
miniatura. Pero sin duda, la masiva colaboración es la estre-
lla de la jornada del sábado, donde los socios y sus familia-
res aportan las especies recogidas. En esta confraternización
hemos superado los doscientos asistentes a la comida donde,
en un acto entrañable, se entregan cada año los premios del
concurso de carteles, el del año 2016 fue el VIII.
Después de las vacaciones navideñas, como es costum-
bre, dieron comienzo las conferencias en los llamados “Lu-
nes Micológicos” y las charlas desinteresadas de los ponen-
tes estuvieron llenas de fundamentos cientícos que vinieron
a enriquecer la cultura micológica de los muchos asistentes a
lo largo de estos años.
Las primaveras fueron repetición de los otoños anteriores,
de aguas pobres y a destiempo que se turnaron con calores
tempranos abortando las incipientes fructicaciones, también
nuestras esperanzas de lo que podría haber sido y no fue.
Sin embargo, en el lado bueno de la balanza cabe destacar
las magnícas excursiones que realizamos, donde la camarade-
Conferencia impartida por Juan Manuel Velasco en las XXII Jornadas Micoló-
gicas salmantinas sobre “Los hongos sagrados (alucinógenos o neurotrópi-
cos)” (2012). (Foto: G. García Cuesta)
Conferencia impartida por Fernando Bellido Bermejo en las XXIII Jornadas
Micológicas salmantinas sobre “Los Myxomycetes, un mundo microscópico”
(2013). (Foto: G. García Cuesta)
Conferencia impartida por Sergio Pérez Gorjón en las XXIV Jornadas Mi-
cológicas salmantinas sobre “Los hongos Aphyllophorales de Salamanca”
(2014). (Foto: G. García Cuesta)
Conferencia impartida por José Sánchez Sánchez en las XXV Jornadas Mi-
cológicas salmantinas sobre “El futuro de la trufa negra de invierno en Sala-
manca” (2015). (Foto: G. García Cuesta)
Bol. Micol. Lazarillo, 6: 59-62 (2017) 61
Crónicas lazarillenses: resumen de las actividades de la Sociedad Micológica Salmantina durante los años 2012 y 2016
ría y las ganas de pasarlo bien se fundieron con los bellos paisa-
jes y las visitas a pueblos encantadores. En este periodo visita-
mos los parajes de Candelario, Vilvestre, Navasfrías, Cereceda
de la Sierra y San Martín del Castañar. Todos ellos son zonas
micológicas muy interesantes, aunque por los motivos expues-
tos anteriormente fueron exiguas las especies encontradas.
No quiero dejar pasar estas breves crónicas sin hacer
una referencia al proyecto de regulación de los recursos
micológicos silvestres en Castilla y León. Esperemos que
sea para bien de este sector, que necesita un cambio urgen-
te, porque todos los que amamos la micología estamos de
acuerdo en que debe ser regulado protegiendo la naturaleza
ante los especuladores.
A lo largo de este período 2012-2016, la Sociedad Mi-
cológica Salmantina “Lazarillo” ha publicado una serie de
magnícos trabajos divulgativos de un alto contenido cien-
tíco que todos los socios agradecemos. Me limitaré a citar
algunos de ellos, pues en sección aparte va cumplida infor-
mación: Boletín Micológico Lazarillo 5, (2012), Cuader-
no Especial 1 del Bol. Micol. Lazarillo sobre “Hongos
productores de setas comestibles y venenosos de España y
del resto del mundo” (2013) y el Cuaderno Especial nº 2 del
Bol. Micol. Lazarillo sobre “Inventario Micológico de la
provincia de Salamanca (
inmsa) (2015
Para terminar me gustaría alzar mi voz con un canto a la
esperanza, soñar ese mundo mejor que, aunque no lleguemos
a ver, será la mejor herencia que podamos dejar a nuestros
hijos. Y tal vez, para ello, lo más apropiado sean algunos
versos de la hermosa canción de John Lennon.
“Imagine” (John Lennon)
Imagina a todo el mundo.
viviendo el día a día.
Imagina que no hay países,
no es difícil hacerlo.
Nada por lo que matar o morir,
ni tampoco religión
Imagina a todo el mundo,
viviendo la vida en paz.
Puedes decir que soy un soñador,
pero no soy el único.
Espero que algún día te unas a nosotros,
y el mundo será uno solo.
gerardo garCía Cuesta
Excursión a Navasfrías en mayo de 2014. (Foto: G. García Cuesta)
Excursión a Candelario en mayo de 2012. (Foto: L. A. Fernández Monge)
Conferencia impartida por Raúl Fraile en las XXVI Jornadas Micológicas sobre
“El Reishi, la seta medicinal por excelencia” (2016). (Foto: G. García Cuesta)
Acuarela, obra de nuestra compañera María del Mar Martín Sánchez.
Bol. Micol. Lazarillo, 6: 63-163 (2017)64
Cuaderno monográco
Cuadernos monográcos
cooRdinadoR dE EstE cuadERno monogRáfico
Juan Manuel Velasco Santos
tExtos
Luis Ángel Fernández Monge
Gerardo J. García Cuesta
Juan Carlos López Sanz
Juan Manuel Velasco Santos
REcomEndacionEs culinaRias
Tomás García Plaza
Antonio Martín Manresa
Isabel de Santiago Sequeros
disEño y maquEtación
José Ángel Hernández Melchor
cubiERta
José Ángel Hernández Melchor
fotogRafia cubiERta
Fernando Bellido (Lycoperdon pyriforme)
cRéditos fotogRáficos
R. Bednar
Fernando Bellido Bermejo
()
Eduardo Benguría
J. Cabero
José Manuel Delgado Hernández
Antonio Díaz Fernández
Isidro Domínguez Gómez
Luis Ángel Fernández Monge
Aurelio García Blanco
Gerardo J. García Cuesta
Celestino Gelpi Pena
José Ignacio Gómez Risueño
Ernesto Hernández Mata
David Herrero Rodríguez
Claude Lavoise
Juan Carlos López Sanz
Francisco Javier Mateos Holgado
Bernarda Marcos Laso
Guillermo Muñoz González
Its Paz Conde
Carlos Pérez del Amo
Alberto Román Vargas
María Teresa Sánchez Hernández
Juan Manuel Velasco Santos
Edita: Sociedad Micológica Salmantina “Lazarillo”
Bol. Micol. Lazarillo, 6: 63-163 (2017) 65
Setas de Salamanca (II). Orden Gasterales
Cuadernos monográcosCuadernos monográcos
Introducción .............................................................................................. 67
Características del orden Gasterales s.l. .................................................67
(antigua clase Gasteromycetes)
Etnomicología del orden Gasterales s. l. ................................................. 68
Órdenes, familias y géneros presentes en Salamanca ............................... 71
Clave para la identicación de las familias
Glosario ..................................................................................................... 73
Descripción de las especies salmantinas ................................................... 76
Género Bovista .................................................................................... 77
Género Bovistella ................................................................................ 81
Género Calvatia .................................................................................. 82
Género Disciseda ................................................................................ 86
Género Geastrum ................................................................................ 87
Género Lycoperdon ............................................................................. 97
Género Mycenastrum ........................................................................ 107
Género Myriostoma ........................................................................... 108
Género Vascellum .............................................................................. 109
Género Crucibulum ........................................................................... 110
Género Cyathus ..................................................................................111
Género Mycocalia ............................................................................. 114
Género Clathrus ................................................................................ 115
Género Lysurus .................................................................................. 116
Género Phallus .................................................................................. 118
Género Mutinus ................................................................................. 121
Género Astraeus ................................................................................ 122
Género Pisolithus .............................................................................. 123
Género Scleroderma .......................................................................... 125
Género Sphaerobolus ........................................................................ 132
Género Tulostoma ............................................................................. 133
Género Chodrogaster ........................................................................ 136
Género Gastrosporium ...................................................................... 137
Género Gautieria ............................................................................... 138
Género Hydnangium .......................................................................... 140
Género Hymenogaster ....................................................................... 141
Género Octaviania ............................................................................ 145
Género Rhizopogon ........................................................................... 147
Género Hysterangium ........................................................................ 148
Género Alpova ................................................................................... 151
Género Melanogaster ........................................................................ 152
Género Endoptychum ........................................................................ 154
Género Galeropsis ............................................................................. 155
Género Setchelliogaster .................................................................... 156
Género Torrendia .............................................................................. 157
Género Zelleromyces ......................................................................... 158
Recomendaciones culinarias de: Tomás Gracía Plaza ............................ 159
Recomendaciones culinarias de: Antonio Martín Manresa .................... 159
Recomendaciones culinarias de: Isabel de Santiago Sequeros ............... 160
Agradecimientos ...................................................................................... 160
Referencias .............................................................................................. 160
Indice alfabético de especies ................................................................... 163
Índice
Bol. Micol. Lazarillo, 6: 63-163 (2017)66
Cuadernos monográcos
Bol. Micol. Lazarillo, 6: 63-163 (2017) 67
Setas de Salamanca (II). Orden Gasterales
Cuadernos monográcos
Introducción
E
ste trabajo sale a la luz después de haber publicado
nuestro Inventario Micológico de Salamanca (
IMSA)
como Cuaderno Especial número 2 de este Boletín
Micológico Lazarillo (
VELASCO, et al., 2015), por lo que-
tenemos una visión más concreta sobre la biodiversidad de
hongos productores de setas de la provincia. Es por ello, que
en este número 6 se incluye una segunda monografía, en
este caso sobre el orden Gasterales s. l.,(antes clase Gas-
teromycetes) siguiendo la organización taxonómica estable-
cida en el Boletín Micológico Lazarillo número 5, y en la
que recogeremos la información de 90 táxones (especies y
categorías infraespecícas).
De momento, nos mantenemos en el criterio de seguir una
clasicación clásica por las razones ya expuestas en
VELASCO
& VELASCO
(2006: 55-73) y en VELASCO et al. (2012: 29).
Para los nombres vulgares o populares de las especies se
ha seguido el trabajo de
VELASCO et al. (2001).
Este grupo de hongos incluye toda una serie de especies que
tienen en común desarrollar cuerpos reproductores más o menos
globosos, al menos en una fase del desarrollo del basidioma.
Se han dividido, clásicamente, en un grupo con especies
epigeas y otro con especies hipogeas. En la actualidad, y
gracias a los estudios moleculares sobre el ADN (ácido des-
oxirribonucleico) o material genético, se ha disgregado este
grupo en diferentes clados o linajes, de modo que algunos
están relacionados con el orden Agaricales y con el orden
Boletales, por lo que han sido desplazados a estos grupos
por sus similitides químicas en la molécula de ADN, aunque
sean morfológicamente muy distintas.
Hemos preferido ser prudentes y esperar a ver qué sucede
en la taxonomía micológica y facilitar la comprensión de la
clasicación a los lectores siguiendo una taxonomía linneana.
Características del orden Gasterales s. l.
(antes clase Gasteromycetes)
Los hongos que se incluían en la antigua clase Gaste-
romycetes, después orden Gasterales s. l., se caracterizan por
formar unos cuerpos fructíferos tipo basidioma de una forma
más o menos globosa, al menos durante la fase juvenil, con
o sin pie o estípite, que recuerda a la forma de un estómago
(en latín gaster), de ahí su denominación. Además, presentan
desarrollo angiocárpico, es decir, que permanecen cerrados
hasta que las esporas alcanzan la madurez, basidios despro-
vistos de mecanismos para la descarga de esporas, por tanto
producen estatismosporas, esto quiere decir que no salen lan-
zadas desde el basidio; mientras que en la mayoría de los ba-
sidiomicetos son lanzadas como balas, de ahí su nombre de
balistosporas. La morfología del basidioma, es tan variable
que muestra la gama más extensa de formas y colores que se
puede observar en los hongos superiores. Los elementos es-
tructurales morfológicos y anatómicos, a tener en cuenta, a la
hora de la identicación de estos hongos son los siguientes:
basidioma, que es la seta o cuerpo esporógeno; peridio, que
es la cubierta externa, que se puede presentar simple, con
una sola capa, dos (exoperidio y endoperidio) o compuesto
por varias capas, pudiendo ser exteriormente liso, agrieta-
do, verrugoso, espinoso, reticulado, también puede faltar por
desintegración precoz -siendo importante el sistema de aper-
tura del peridio a la hora de la diseminación de las esporas-,
la gleba, que puede ser desde polvorienta a mucilaginosa,
formar gránulos, peridiolos, etc., y es la parte fértil del ba-
sidioma porque alberga a basidios y esporas. Otros caracte-
res taxonómicos de interés en algunos géneros son: apósis,
estípite, subgleba, pseudocolumela, capilicio, basidios y
esporas y algunos géneros como Geastrum presentan otros.
Para una mejor captación de estos conceptos ver las guras 1
y 2 y el glosario micológico.
Casi todos son saprobios, es decir, viven de restos orgá-
nicos en descomposición, sobre tierra, madera o estiércol.
Ocasionalmente forman micorrizas, como Pisolithus, Sclero-
derma y los de vida subterránea, y excepcionalmente pueden
comportarse como parásitos (caso de Rizopogon parasiticus).
Este tipo de estudio es necesario para conocer la bio-
diversidad fúngica de provincias, regiones o países; así,
CALONGE et al. (1988, 1991) compilan 56 especies para
las Islas Baleares;
CALONGE et al. (1991) citan 54 espe-
cies para La Rioja;
CALONGE et al. (1992) citan 51 especies
para León;
CALONGE et al. (1993) citan 61 especies para
Fig. 1. Caracteres morfológicos de los basidiomas de Geastrum. Fuente: http://web.micolosa.net/wp-content/uploads/claves-gestrum.pdf
Bol. Micol. Lazarillo, 6: 63-163 (2017)68
Cuaderno monográco
Cuadernos monográcos
Valladolid; ORTEGA & BUENDÍA (1988) recogen 66 táxones
para Andalucía, aunque después
CASTRO et al. (1994) com-
pilan 51 especies sólo para Córdoba;
CALONGE & ALMEI-
DA
(1991) aportan 85 especies para Portugal y CALONGE
(1990) publica un catálogo con 150 táxones para España.
Aunque con la llegada de la taxonomía molecular, basada
en estudios de biología molecular, se ha producido una re-
volución y muchas especies han sido redistribuidas en otros
grupos como los órdenes Agaricales, Russulales, Boletales,
Cortinariales, etc.
En la provincia de Salamanca se han encontrado hasta
la fecha un total de 90 táxones (especies, variedades y for-
mas) de 36 géneros, citados o mencionados en diversas obras
y artículos cientícos; o no publicados pero recolectados y
depositados en la micoteca
LAZA o en otros herbarios o mi-
cotecas incluido el Herbario de Criptogamia del Real Jardín
Botánico de Madrid (
PANDO, 2000), de casi todos ellos se da
cuenta en el Inventario Micológico de la Provincia de Sala-
manca -
IMSA- (VELASCO et al., 2015). Se han añadido algunas
especies encontradas, durante el último año, en la provincia.
Para la taxonomía, se ha seguido el concepto de
HAWK-
SWORTH
et al. (1995) sobre Gasteromycetes por ser una de
las obras de referencia que mantiene una taxonomía clási-
ca y no molecular, en concordancia con
CALONGE (1998).
Para el ordenamiento taxonómico de los gasteromicetos epi-
geos se sigue a
CALONGE (1998) y para los gasteromicetos
hipogeos a
JULICH (1989) y a MONTECHI & SARASINI (2000).
No se utiliza la categoría taxonómica de familia por estar
en continuo cambio la taxonomía de este grupo, existiendo
disparidad entre autores. Para la terminología micológica se
sigue a
FONT QUER (1953), HAWKSWORTH et al. (1995), CA-
LONGE
(1998), MONTECHI & SARASINI (2000), SARASINI (2005)
y
ULLOA & HANLIN (2006).
En las claves de identicación o determinación no se ha
considerado la categoría taxonómica de familia por ser muy
inestable y producirse numerosos cambios taxonómicos en
la actualidad.
Etnomicología del orden Gasterales s. l.
Algunas especies de este grupo se han consumido como
alimento y otras se han empleado como medicamento y para
nes de otro tipo como espirituales o religiosos. Estudios et-
nomicológicos revelan que los pedos de lobo o bejines están
entre los hongos más utilizados, tienen una amplia gama de
usos en culturas dispersas desde Asia hasta América.
Entre los usos alimentarios o culinarios están los pedos
de lobo de un cierto tamaño (géneros Calvatia y Lycoper-
don), sobre todo el pedo de lobo gigante (Calvatia gigantea,
antes Langermannia gigantea), por la cantidad de “carne”
(gleba inmadura y tersa) que tiene en fresco, siendo ven-
dida en algunos mercados todavía. Así Calvatia utriformis
es considerada un buen comestible por
PACCIONI (2000, en:
VELASCO, 2013), consumiéndose en Italia, y C. cyatiformis
(muy similar a nuestra C. fragilis), se consume en México
e India. En México se consumen muchas especies de Lyco-
perdon, eliminando el exoperido en la especie L. echinatum;
así como varias especies de Vascellum. En Thailandia e India
venden en mercados y consumen Astraeus higrometricus y
otras especies similares (
PAVITHRA et al., 2005).
Fig. 2C. Capilicio y esporas de Mycenastrum corium.
(Fuente: http://www.microscopie.be/galerij
Fig. 2B. Tipos de capilicio.
(Fuente: CALONGE (1998)
Fig. 2A. Anatomia de Lycoperdon perlatum (1) y Vascellum pratense (2).
(Fuente: CALONGE (1998)
Bol. Micol. Lazarillo, 6: 63-163 (2017) 69
Setas de Salamanca (II). Orden Gasterales
Cuadernos monográcos
Otras especies comestibles que hemos incluido en este
grupo son las turmas, criadillas de tierra, también llamadas
crecidas y nacidas (Islas Canarias); pertenecen al género
Rhizopogon, sobre todo R. luteolus y R. roseolus, las cuales
se consumen en España desde hace siglos y estas dos espe-
cies citadas se comercializan en nuestro país (Real Decreto
30/2009).
También se consumen en Norteamérica y China especies
de Melanogaster, como M. ambiguus, considerada un medio-
cre comestible pero de la que hemos registrado que se consu-
me, de forma puntual, en Salamanca (Endrinal de la Sierra).
La especie Phallus impudicus, es consumida, retirando
el peridio, la capa gelatinosa y la gleba maloliente, en al-
gunos lugares de Francia y Alemania así como en algunos
países asiáticos. En China cultivan y venden deshidratada
una especie muy parecida, Phallus indusiatus.
Un caso sumamente curioso es el de los orejones, Scle-
roderma polyrhizum, que presenta 27 nombres vulgares en
las Islas Canarias (
PERERA, 2005, 2006, en: VELASCO et al.,
2011) por su uso como comestible en momentos difíciles, y
que también hemos constatado su consumo puntual por al-
gunas personas en la provincia de Salamanca (Sequeros) en
las últimas décadas.
Otro caso curioso es el uso como condimento, a modo de
sucedáneo del azafrán, de la seta de Pisolithus arhizus, histórica-
mente se ha consumido en algunas partes de Alemania, donde la
llaman “trufa de Bohemia”. Incluso es consumida por los abo-
rígenes australianos (
RAI & KOVICS, 2010, en: VELASCO, 2013).
Pueden encontrarse numerosas recetas en libros de mico-
gastronomía, sobre todo de los bejines de un cierto tamaño.
Lo más habitual es partirlas en rodajas o rebanadas y freírlas,
empanarlas, hacerlas a la plancha o al horno, aromatizándo-
las o no con diversos condimentos y/o hierbas aromáticas,
así como acompañadas de alguna salsa.
Las únicas especies de este grupo que se consideran
tóxicas son las especies del género Scleroderma, a vececs
confundidas con trufas por la gente con muy pocos concoi-
mientos micológicos. De hecho, este género entero gura en
el Real Decreto 30/2009, Parte D del Anexo, por lo que que-
da prohibida su comercialización; al margen de lo que se ha
indicado más arriba sobre una especie de este género.
Entre los usos medicinales y de otro tipo, relatamos lo
recogido por
CALONGE (2011). Así, las especies del grupo
que nos ocupa con alguna utilidad médica o uso tradicional
son las siguientes:
-Astraeus hygrometricus: Propiedades hemostáticas para
detener hemorragias.
-Bovista plumbea: Propiedades hemostáticas para dete-
ner hemorragias.
-Calvatia gigantea: Antiviral frente a diversos tipos de
virus. Propiedades analgésicas y sedantes. Propiedades an-
tiinamatorias sin efectos secundarios. Propiedades astrin-
gentes. Repelente de insectos. Propiedades emenagogas para
regular el ciclo menstrual. Propiedades expectorantes de vías
respiratorias. Propiedades hemostáticas para detener hemo-
rragias.
-Calvatia utriformis: Antiséptico contra infecciones en
heridas y quemaduras de la piel, aplicando la seta o el polvo
esporal. Propiedades hemostáticas para detener hemorragias.
-Clathrus ruber: para calmar o eliminar la conjuntivitis.
-Geastrum saccatum: Antiinamatorio de las vías respi-
ratorias en casos de asma.
-Geastrum triplex: Antiséptico contra infecciones en he-
ridas y quemaduras de la piel, aplicando la seta o el polvo es-
poral. Tónico pulmonar que facilita el intercambio gaseoso.
-Lycoperdon perlatum: Antiséptico contra infecciones en
heridas y quemaduras de la piel, aplicando la seta o el polvo
esporal. Propiedades hemostáticas para detener hemorragias.
-Phallus impudicus: Contrarresta los efectos de las co-
reas (movimientos involuntarios), epilepsias y tics nervio-
sos. Alivian los síntomas de los espasmos musculares o ca-
lambres. Propiedades antirreumáticas.
-Pisolithus arhizus: contiene peróxido de ergosterol, el
cual atenúa los síntomas de muchas afecciones alérgicas
como la “ebre de heno” primaveral, y como inmunosupre-
sor en trasplantes al interferir en la síntesis de ácidos nuclei-
cos, indispensables en las reacciones inmunológicas.
-Vascellum pratense: Propiedades hemostáticas para de-
tener hemorragias.
También hemos rastreado otras fuentes de información,
sobre todo artículos de revistas reales o virtuales, de las que
hemos extraído las siguientes utilidades:
En Europa, sobre todo en Inglaterra y Alemania, el pedo
de lobo gigante (Calvatia gigantea), así como otros pedos de
lobo similares y más pequeños (Calvatia spp y Lycoperdon
spp., sobre todo) fueron usados para cicatrizar pequeñas he-
ridas y cortes. En Alemania los barberos empleaban el polvo
(gleba madura) de estas setas para reabsorber las pequeñas
hemorragias que pudieran ocasionar a los clientes cuando los
afeitaban. En la práctica, también se empleaba la misma seta
fresca, cortada en rodajas, a modo de cataplasma sobre la he-
rida. Sin embargo, sus virtudes cicatrizantes pueden también
experimentarse por vía interna en el caso de úlceras estoma-
cales o de esófago, y en casos de irritaciones intestinales.
(
TARDIF, 2000).
Fig. 3. Calvatia gigantea una de las especies que tienen mayor aprovecha-
miento culinario. Fuente: http://en.wikipedia.org.
Bol. Micol. Lazarillo, 6: 63-163 (2017)70
Cuaderno monográco
Cuadernos monográcos
El falo hediondo (Phallus impudicus), según Ralph Moss,
del Instituto Nacional de la Salud de los Estados Unidos, es
empleado en Lituania y otros países del Este en medicina po-
pular como anticancerígeno. Ciertas poblaciones producen un
jugo mediante un método de fermentación local y este jugo,
según estudios lituanos, sería un excelente estimulante de las
células asesinas de tumores. Un estudio experimental con dos
grupos de personas que padecían cáncer con tumores de ta-
maño visible, después de 15 días de tratamiento con el jugo,
los tumores del grupo experimental disminuyeron en un 54 %
su tamaño con respecto a los de los pacientes del grupo testi-
go que habían recibido un tratamiento por métodos clásicos
(
TARDIF, 2000). En este mismo sentido, estudios químicos re-
cientes revelan la existencia de una sustancia anticancerígena
como la calvacina (
BDMTM, 2009).
Usos espirituales o religiosos interesantes de setas en
América del Norte implican el manejo de pedos de lobo o be-
jines (puffballs en inglés) de varios tipos, según lo informado
por
BURK (1983). En general, los bejines eran quemados como
incienso para alejar los fantasmas, y vacíos del polvo esporal
los llenan con guijarros para hacer sonajeros espiritistas utili-
zados por los curanderos. También señala que los “tipis” (tí-
picas tiendas cónicas de indios hechas con pieles de bisontes)
eran cubiertas con guras de bejines para protegerlos de los
espíritus; también usaban los bejines para asegurar el fuego
dentro del “tipi”. Por último,
BURK (1983) informa también
que Astraeus hygrometricus era llamada “estrellas caídas” por
los indios Piesnegros, que los perciben como estrellas caídas
a la tierra durante los eventos sobrenaturales. Los bejines tam-
bién guran en la British Columbian como parte del mundo
espiritual de los indios, en la que se consideran, con aprensión,
como “maquillaje de fantasma”, “fantasma del suelo” y “ca-
dáver”, según
COMPTON et al. (1995). La evidencia disponible
demuestra que especímenes de Lycoperdon perlatum y otras
especies de gasterales, no presentes en España, se utilizaron
como talismanes o como amuletos de buena suerte.
Además de su uso como alimento, los bejines a menudo
se utilizan medicinalmente en las culturas tradicionales.
PES-
CHEL
(1998) informó cómo la gente de Chippewa, en Améri-
ca del Norte, utiliza la masa de esporas de bejines para dete-
ner el sangrado de las heridas graves de batallas. Describe en
detalle el uso de un “polvo marrón repulsivo” de un pedo de
lobo para el tratamiento de un joven con graves lesiones por
un accidente, incluyendo la pérdida de una pierna. De hecho,
las esporas de especies de Lycoperdon y Calvatia se han uti-
lizado comúnmente por los pueblos indígenas, en México,
Estados Unidos y América del Sur, para detener el sangrado
y curar heridas (
GUZMAN, 1994a; 1994b). Del mismo modo,
los bejines se utilizan para el tratamiento de heridas en la
medicina tradicional china (
YING et al., 1987); y uno en con-
creto, Geastrum saccatum, ha sido utilizado por los mayas
del Yucatán (
GUZMÁN, 1994a; 1994b) en este caso, el polvo
de esporas se aplica al cordón umbilical de recién nacidos
para promover la curación.
Otros usos medicinales curiosos son los siguientes: el
pueblo Masai de Tanzania echa trozos de bejines a la leche
y es tomada como un tratamiento para el dolor de estómago
(
HÄRKÖNEN et al., 2003). Los bejines se han utilizado para tra-
tar las picaduras de insectos en México (
GUZMÁN, 1994b), y,
sorprendentemente, las esporas de especies de Geastrum tie-
nen fama de ser útiles para el tratamiento del asma (
GUZMÁN,
1994b). Además, las tradiciones chinas indican que ciertos
bejines tienen propiedades contra el cáncer (
YING et al., 1987).
A pesar del uso medicinal generalizado de los bejines,
su ecacia no ha sido conrmada en experimentos. La mejor
evidencia que apoya el uso medicinal de bejines proviene de
los estudios que muestran que los extractos de ciertas espe-
cies inhiben el crecimiento bacteriano. Por ejemplo, Calva-
tia craniiformis y Calvatia lilacina producen un antibiótico
llamado ácido calvático con impresionantes propiedades
antibacterianas frente a una gama amplia de bacterias tanto
Gram positivas como Gram negativas (
CALVINO et al., 1986;
IMTIAJ & LEE, 2007; UMEZAWA et al., 1975).
Por otro lado,
SHRESTHA & KROPP (2009) llegaron recien-
temente a través de otro uso de hongos al empleo de bejines
para el tratamiento de los animales en la región de Dolpo de
Nepal. Pueblos de esta región suelen usar animales de carga
como un importante medio de transporte, los cuales desarro-
llan úlceras del roce constante de las correas utilizadas para
atar cargas sobre sus espaldas. Cuando esto sucede, los pobla-
dores de esta región tratan las llagas con una pasta hecha con
esporas de Calvatia gigantea aplicándola directamente sobre
la herida. El uso de esporas de bejines para tratar animales de
carga parece ser un conocimiento muy extendido entre la gen-
te de Nepal. El material debe estar fresco por lo que se sospe-
cha que tiene propiedades antibacterianas, o tal vez solo sirve
simplemente como un apósito hemostático para las heridas.
No se sabe si C. gigantea es comido por la gente de Pahada
(Nepal), pero
CHRISTENSEN et al. (2008) informa que es utili-
zado como alimento en algunas partes de Nepal.
Con usos tinctóreos tenemos a Pisolithus arhizus, antes
denominado Pislothus tinctorius, por contener unos pigmen-
tos que fueron y son utilizados para teñir bras textiles en
Fig. 4. Pisolithus arhizus, contiene unos pigmentos que fueron y son utiliza-
dos para teñir bras textiles.
Foto: http://riihivilla.blogspot.com.es
Bol. Micol. Lazarillo, 6: 63-163 (2017) 71
Setas de Salamanca (II). Orden Gasterales
Cuadernos monográcos
la elaboración de tapices, pues se llegó a emplear en la Real
Fábrica de Tapices de Santa Bárbara, fundada en 1721 por
Felipe V para teñir la lana, produciendo diferentes tonos den-
tro de los colores marrones. Además, tiene un enorme inte-
rés ecológico pues se utiliza en repoblaciones forestales que
se implantan en suelos de mala calidad para que se formen
micorrizas entre este hongo y los árboles de la repoblación.
Por último, recogemos que
CARO BAROJA (1961: 232) in-
dica que las brujas usaban los pedos de lobo –bolillas redon-
das que nacen por los campos a manera de turmas de tierra,
que apretándolas echan de si un humo de mucha cantidad de
polvos pardos– para hacer ponzoñas.
Órdenes, familias y géneros presentes en Sala-
manca:
Para la elaboración de las claves de determinación de
órdenes y géneros, se han seguido los trabajos de
CALONGE
(1998, 2007),
JULICH (1989) y SARASINI (2005) principal-
mente, además de alguna monografía moderna como la de
ZAMORA (2014) sobre el género Geastrum.
Clave de órdenes con especies epigeas
1. Basidioma provisto de estípite similar al de los agaricales
.............................................................Tulostomatales
1’. Basidioma sin estípite aunque a veces pueda formar un
pseudoestípite ............................................................ 2
2. Gleba gelatinosa ............................................ Phallales
2’. Gleba no gelatinosa ..................................................... 3
3. Gleba compartimentada en peridiolos ...... Nidulariales
3’. Gleba pulverulenta no compartimentada .................... 4
4. Con capilicio ........................................... Lycoperdales
4’. Sin capilicio ...................................... Sclerodermatales
Claves de géneros epigeos
Orden Lycoperdales
1. Con capilicio espinoso ........................... Mycenastrum
1’. Con capilicio no espinoso . ...........................................2
2. Esporas liberadas en grupos compactos .... Arachnion (*)
2’. Esporas liberadas individualmente .............................. 3
3. Exoperidio con dehiscencia estrellada ........................ 4
3’. Exoperidio con dehiscencia diferente ..........................5
4. Endoperidio con un solo ostíolo o desintegrado ............
..................................................................... Geastrum
4’. Endoperidio con muchos ostíolos ..............Myriostoma
5. Con capilicio ondulado que se desarticula en los septos
.....................................................................Disciseda
5’. Con capilicios diferentes ..............................................6
6. Dehiscencia por desintegración del endoperidio ..........7
6’. Dehiscencia diferente ...................................................8
7. Subgleba compacta o celular, bien desarrollada ... Calvatia
7’. Sugleba ausente o apenas desarrollada y compacta .......
..................................................... Langermannia (**)
8. Endoperidio de 3 mm de grosor. Esporas lisas al M.O. ...
...............................................................Gastropila (*)
8’. Endoperidio de 1 mm de grosor. Esporas verrucosas o
puntedas al M.O. ....................................................... 9
9. Con diafragma de consistencia papirácea .... Vascellum
9’. Sin diafragma, a veces con pseudodiafragma ........... 10
10. Sin subgleba o con esta compacta .................... Bovista
10’. Subgleba celular ........................................................ 11
11. Con pseudodiafragma, sin columela y capilicio de tipo
Bovista ....................................................... Bovistella
11’. Sin pseudodiafragma, generalmente con columela y ca-
pilicio de tipo Lycoperdon ....................... Lycoperdon
(*) Estos géneros no se han encontrado en Salamanca.
(**)Este género se ha incluido en Calvatia.
Orden Nidulariales
1. Peridiolos ligados a la cara interna del peridio mediante
un funículo ................................................................ 2
1’. Peridiolos carentes de funículo ................................... 3
2. Peridio monoestraticado, epifragma formado por hifas
espinosas ................................................. Crucibulum
2’. Peridio triestraticado, epifragma formado por hifas sin
espinas ........................................................... Cyathus
3. Peridio persistente, con hifas espinosas .... Nidularia (*)
3’. Peridio caduco (se desintegra), sin hifas espinosas ........
.................................................................... Mycocalia
(*) Este género no se ha encontrado en Salamanca.
Orden Phallales
1. Basidioma ramicado .................................................. 2
1’. Basidioma no ramicado ............................................. 5
2. Receptáculo blanco que se libera de la volva .................
............................................................. Ileodictyon (*)
2’. Receptáculo con tonos rosados unido a la volva ......... 3
3. Receptáculo sobre un pseudoestípite bien desarrollado .
........................................................................ Lysurus
3’. Receptáculo sobre un pseudoestípite rudimentario o -
sil y que parte de la volva directamente ......................4
4. Receptáculo globoso o en forma de estrella, con la gleba
cubriendo la supercie interna .......................Clathrus
4’. Receptáculo piriforme con la gleba cubriendo solo la
parte apical .................................................. Colus (*)
5. Dehiscencia del basidioma sin formación de un pseu-
doestípite .......................................... Phallogaster (*)
5’. Dehiscencia del basidioma con formación de un pseu-
doestípite ................................................................... 6
6. Gleba situada directamente sobre el pseudoestípite .......
........................................................................Mutinus
6’. Gleba situada sobre un receptáculo en forma de capu-
chón troncocónico .......................................... Phallus
(*) Estos géneros no se han encontrado en Salamanca.
Bol. Micol. Lazarillo, 6: 63-163 (2017)72
Cuaderno monográco
Cuadernos monográcos
Orden Sclerodermatales